Isaac Asimov – I, robot (Review)

I, robot is a collection of stories related to the fictional robopsychologist, Dr. Susan Calvin, and is set in the late 21st century. It is told as a dramatization of past events involving the inclusion of robots in human life, starting in the early 1990’s and throughout most of the 21st century; it is told by an unnamed reporter who interviews Dr. Calvin and publishes these stories as an hommage to her work and life.

Isaac Asimov’s collection of stories was originally published in 1950, and is part of a broader series, The Robots Series, though from what I hear ( I haven’t read the series) it is set thousands of years before the rest of the series, which converges with Asimov’s other great series, The Foundation series.

I grew up in a house full of science fiction books; Foundation, Battlefield Earth and others were all over my parents’ studio, and though I pretended to read some of the Foundation series when I was finishing elementary school, I’d be lying if I said I understood it or remember any of it. However, Asimov’s name and his huge oeuvre of more than 400 books has always stuck with me, and as an aspiring writer even in my childhood, I admired how prolific he had been. Bear in mind that at the time I knew nothing of his work, just the number of books alone was enough to amaze me.

Eventually I read some of his short stories, translated to Spanish, and I found I enjoyed them quite a lot, which was good since I had spent so much time admiring him without knowing what his work was actually like. What a relief.

So now I was somewhat excited to read I, robot, hoping to like it a lot, but at the same time weary that this would maybe mean that I’d have to also read the rest of the Foundation series.

Turns out I did enjoy this book; even though some things about it are worth pointing out for being sexist or to an extent boring, it was not a bad read at all. Let’s be honest here, whenever you crack up a book written in the 50’s you are bound to find at least some sexism or racism, no matter the genre or author.

And this was not an exception, beginning witht he very first story, Robbie’s “villain” is a housewife who behaves like the trope of the wife that has to be better than her husband, just because, and in so doing she refuses to listen to the voice of reason (the husband) and the suffering of her little daughter. Suffering caused by herself, I might add. At this point I just took a breath and sighed heavily and moved on, hoping above hope that the rest of the book wasn’t like this at all.

I was pleasantly surprised in that regard, since the main female character of the book, Dr. Susan Calvin, is actually a pretty fairly written character (obviously given the limitations of Asimov as a writer of female characters, as admitted by him at one point).

However, there is a certain thing that happens a lot in Asimov’s stories, in which the protagonists happen to be just the right amount of smart to solve the situations in front of them, so the stories are sort of plain. Let me rephrase that, most of the stories are sort of plain. I actually found the last three stories in the book, which featured Calvin more prominently than the rest, quite enthralling and fun.

The stories also serve as a timeline of Asimov’s early growth as a writer. The stories get more complex and literary. At first most of the action and solutions are happening in dialogue form with brief spasms of description, reminiscent of how old action heroes used to have to explicitly say what they were going to do, talking to themselves and to the reader directly. By the end of the book, though, this has changed drastically and the prose is therefore more enjoyable.

As a side note, I find it always funny when reading old science fiction and encountering phrases like “I took motion pictures of him”, or having all the characters smoking a lot, or the complete absence of something like the internet or smart phones. Not that it’s the author’s fault, though, it just amuses me how they failed to think of those things (even though they imagined their elements separately) as something as huge as it is today.

I am looking forward to the next book in the series, The Caves of Steel, which thankfully doesn’t have a movie cover. I think that that is one of the tackiest things editor’s can do to books in order to sell more, after a movie comes out: plaster the movie poster there as the cover. Alas, that was the only edition I found at the time.

Rating: 3.5/5
Edition:
Bantam Spectra, 2004
Buy?

P.D, I need to clean my oven.

Julio Cortázar – Cuentos Completos 1 (Reseña)

La edición que tengo de esta recopilación de cuentos de Julio Cortázar es la publicada por Punto de Lectura en 2011.

Esta edición en particular me parece que tiene una gran ventaja y una gran desventaja; la gran ventaja de esta edición es que contiene, en primer lugar, los “primeros” cuentos de Cortázar, escritos entre 1937 y 1945, pero que fueron publicados hasta 1994, años después de la muerte del autor. Es excelente que, como lectores, tengamos acceso a los primeros pasos de Cortázar en el mundo literario.

La gran desventaja de este libro es que, por alguna razón, los editores tuvieron la brillante idea de colocar Final del Juego (1956) después de Las Armas Secretas (1959), de esta manera alterando el orden en que los cuentos fueron escritos. En mi primera lectura no me percaté conscientemente de la diferencia entre los textos de Final del Juego y Las Armas Secretas, pero en mi segunda lectura la diferencia fue mucho más notable.

Leí por primera vez este volumen en 2013, y sus efectos en mí fueron bastante fuertes: algo tiene la prosa de Cortázar que es sumamente inspiradora. Creo que es tal vez esa capacidad que tiene de hacer cuentos sobre casi cualquier cosa, no detenerse a pensar al respecto y seguir adelante. Cada cuento es un juego diferente del cual el lector forma una parte íntegra, y ser aceptado, incluido en ese juego es una experiencia refrescante.

Este compilado incluye 4 libros de cuentos: La otra Orilla (escrito 1946/ publicado 1994), Bestiario (1951), Las Armas Secretas y Final del Juego.

La otra Orilla me parece que es una lectura importante no por la calidad de sus cuentos, sino por lo inacabados que se sienten. Leer este primer compilado de cuentos es ver a un Cortázar joven como persona y como escritor, tomando los trabajos de los autores que más lo influenciaron (como Edgar Allan Poe) y trabajando a partir de ahí en busca de un estilo propio.  Es una lectura particularmente importante, creo yo, para la gente que quiere dedicarse a escribir. Es una lección de vida ver los primeros pasos de gigantes literarios como Cortázar y darse cuenta de que también él empezó sin tener una idea muy clara de cómo darle vida a sus relatos.

Con esto no quiero decir que los relatos en este primer libro sean malos, de ninguna manera. Llaman la atención sobre todo Las manos que crecen y Bruja, en los que empieza a notarse ya la voz personal de Cortázar, emergiendo de entre sus homenajes e inspiraciones. Es interesante ver la gran búsqueda que Cortázar realizó para hallar su estilo, a través de una gran variedad de géneros y a lo largo de varios años.

Bestiario es un paso agigantado después de La otra Orilla. Es el primer libro oficialmente publicado por Cortázar, en 1951, y tiene algunos de los cuentos que a la fecha siguen siendo considerados clásicos dentro de su bibliografía. Casa tomada, que ha sido interpretada como una alegoría anti Peronista o como una representación de no querer salir del útero materno, abre el libro y los cuentos a partir de ahí no paran de sorprender. Cefálea me hizo preguntarme si las mancuspias realmente existían, y Bestiario mezcla el elemento surrealista del tigre en el hogar con la venganza en contra del abuso familiar (¿cuál es el tigre?).

Eso, y Carta a una señorita en París me dio una risa alocada al pensar en vomitar conejitos.

El abanico de temas en Bestiario es grande, y no es sorprendente que haya colocado a Cortázar como uno de los autores más prometedores de su generación.

Final del Juego debería haber sido puesto antes de Las Armas Secretas en esta edición, debido tanto a haber sido publicado antes (1956) como a su complejidad literaria. En estos últimos términos, Final del Juego se divide en dos mitades, aquella que se asemeja más a Bestiario y la otra que ya da indicios de lo que sería Las Armas Secretas.

El juego de infinita inmersión en Continuidad de los Parques, el ridículo suicidio accidental de No se culpe a nadie, y el surrealismo de El Río, dan inicio al libro y dan señas ya de un autor que comienza a conocerse y a saber cómo estructurar los cuentos para dar el mensaje y la historia que quiere. El Ídolo de las Cícladas y La noche boca arriba tienen esa naturaleza mágico fantástica de la literatura latinoamericana y que mezcla elementos muy de nuestros antepasados. Por otro lado, Torito (que es casi molesto de leer) y Final del Juego son un preludio estilístico a otros cuentos del autor, como El perseguidor, e incluso a su novela más famosa, Rayuela.

Las Armas Secretas es una belleza, y como sucedió con la evolución entre La otra Orilla y Bestiario, es un paso agigantado en estilo y redacción después de Final del Juego. A estas alturas uno se percata de que los juegos en la literatura de Cortázar (y que en general la literatura iberoamericana) tienen un aire triste y de tragedia que es muy difícil eludir.

Cartas de Mamá, Las armas secretas y sobre todo El Perseguidor son cuentos dramáticos en los que los tiempos, la realidad y la fantasía se superponen, una cualidad clave en la literatura cortazariana. Los buenos servicios, por otro lado, no comparte más que el drama (es gracioso y trágico a la vez), pero es el cuento menos surreal de los que hay en este volumen. Las armas secretas es ansioso y difícil de leer, con todos sus puntos llegando a un mismo sitio al final; El Perseguidor es una maravilla, y contiene en una de sus páginas una de las descripciones más sinceras y punzantes de lo que significa ser artista. Cartas de mamá es la culpa hecha cuento.

Hay algunos aspectos en estos primeros libros de Cortázar que no han envejecido bien, como el sexismo y el racismo de los 40’s-60’s, tan comunes en la cultura latinoamericana. No son elementos prevalentes en sus cuentos, por suerte, pero hay indicios de ellos (a veces explícitos y a veces no) en varios párrafos. No me parece que sea justo juzgar estas cosas con la mentalidad que tenemos hoy en día, y en definitiva no le restan absolutamente nada de valor a estos cuentos. Sólo hay que tener en cuenta la época en que fueron escritos y darse cuenta de que no son la raíz de sus narrativas.

En lo personal sigo encontrando estos cuentos sumamente inspiradores y maravillosos, y recomiendo leer a Cortázar, como dice Vargas Llosa, siempre.

Calificación: 4.3/5
Editorial: Punto de Lectura, Santillana
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