El buscador Brave: privacidad, anuncios, y el metafórico pedacito de caca en el pastel.

¿Sabían que hay un navegador llamado Brave?

Me enteré de la existencia de este navegador hace unos meses mientras leía una entrada en el blog de Ecosia.

Algo sobre un navegador “completamente devoto a la privacidad”, o algo así, y que podía tener a Ecosia como buscador por default. He mencionado anteriormente lo mucho que me apasionan proyectos como Ecosia, así que entre más buscadores lo adopten sin tener que descargar una extensión, mejor.

Pero entonces me olvidé por completo del asunto durante mucho tiempo, hasta que leí un libro llamado “The Infinite Machine“, de Camila Russo (reseña, es un librazo). Este libro habla a grandes rasgos de la historia de la tecnología blockchain, Bitcoin, sobre la fundación y los problemas y los éxitos que Ethereum ha tenido y sobre la obsesión que el mundo ha tenido con respecto a las criptomonedas y otras venturas en la llamada Web3.

Este libro menciona de paso al navegador Brave, que tuvo lanzó su propia moneda llamada BAT (Token de Atención Básica, por sus siglas en inglés), y eso me llamó la atención, pero de nuevo, no fue suficiente para que me pusiera a investigar al respecto.

Y hace un par de semanas leí en Decrypt.co un artículo sobre Brave. Lo leí porque reconocí el nombre y decidí que era una buena oportunidad de una vez por todas de ver de qué iba este asunto.

Ok, chido, pero, ¿qué es Brave? ¿Qué lo hace diferente?

Hay tres cosas que creo que hacen a Brave diferente de otros navegadores.

Brave bloquea anuncios por defecto. No hay ni un solo anuncio al usar Brave, en ningún lado, y es una increíble experiencia. Además está construido a partir de Chromium, el código de acceso libre sobre el que Google Chrome está basado, entonces cualquier extensión que utilices en Chrome funciona en Brave.

Brave es súper editable y puedes hacer tu experiencia navegando tan tuya como quieras.

Y lo que leí en el libro de Camila Russo: Tiene su propio crypto-token, el BAT. El BAT, como su nombre lo indica, tiene como propósito general recompensar la atención de los usuarios por ver anuncios enviados por el navegador, y recompensar a creadores de internet verificados por la atención que reciben de otros usuarios del navegador.

Es decir:

  1. Usuario A ve anuncios de Brave.
  2. Usuario A recibe BAT como recompensa por ver anuncios.
  3. Usuario A ve el contenido de Usuario B, que está registrado como un creador verificado con Brave.
  4. Usuaro A disfruta el contenido de Usuario B y le obsequia un poco de BAT como propina.

Esto me parece revolucionario, ya que además Brave tiene incluída una cartera de crypto muy similar a MetaMask, lo cual permite usar aplicaciones decentralizadas o enviar crypto a otras carteras (Específicamente ETH y otras monedas basadas en el ecosistema ETH). Muy agradable que esté todo en un solo sitio.

Volviendo a lo de los creadores, esto es increíble ya que permite que la gente apoye directamente el contenido que ve, ya sea a través de su blog/sitio, cuenta de Twitter o de Youtube o Reddit. Un creador (como un servidor) puede darse de alta con Brave y dar de alta sus sitios para poder recibir recompensas.

Espera, dirán, ¿no dijiste que Brave no tenía anuncios?

Brave bloquea anuncios intrusivos y rastreadores. Es un poco terrorífico la cantidad de rastreadores que Brave bloquea.

Pero al mismo tiempo, el navegador busca anuncios y anunciantes ya existentes y le da la opción a los usuarios de participar en su sistema de recompensas, que consiste en ver entre 1 y 5 anuncios enviados por Brave por hora. Los anuncios llegan como notificaciones, abren en pestañas diferentes y no interrumpen el flujo de la navegación.

Un usuario de Brave puede ganar dinero (cada BAT es equivalente a 1.11 USD, más o menos) por ver anuncios usando el internet de manera normal, pero sin ver los anuncios intrusivos que hay en la gran mayoría de los sitios web, y un creador registrado con Brave puede recibir propinas y conectar directamente con la gente que ve su contenido.

Además, al bloquear anuncios, Brave es más rápido que otros navegadores.

Esto suena increíble. Este navegador no tiene nada malo, entonces.

Pues.

Oh. ¿Hora de hablar del metafórico pedacito de caca en el pastel1?

Es hora de hablar del metafórico pedacito de caca en el pastel.

Ese pedacito de caca se llama Brendan Eich, es el co-fundador de Mozilla, co-creador de JavaScript y co-fundador y CEO de Brave.

Es un pedacito de caca bastante importante, podría decirse.

La razón por la que este señor es un pedacito de caca es por sus opiniones, que dada su posición, su riqueza y su influencia, tienen la capacidad de afectar a grupos minoritarios de gente o de cambiar/reafirmar la opinión de individuos que piensen como él (“Seguramente si este tipo tan inteligente piensa como yo, estoy en lo correcto“. Malditas falacias lógicas).

En 2014 Eich perdió su breve puesto como CEO de Mozilla debido a que hubo quejas sobre el hecho de que Eich había donado dinero a una organización que tenía como intención prohibir el matrimonio igualitario en California. Aplaudo que Mozilla lo renunciara. (De igual forma sería una falta de mi parte no postear una liga a la disculpa que publicó en su blog después de hacer esto)

Yish.

Y el año pasado, en plena pandemia, Eich cuestionó la utilidad de las máscaras o de la cuarentena para combatir COVID-19.

Su madre.

Ok, hablemos un poco de esto.

Me parece lamentable que tantos líderes de compañías revolucionarias como Eich, Musk o Kauffman tengan opiniones o comportamientos deplorables o nocivos para ciertos grupos tácitos. Creo que es peor todavía cuando la persona del CEO se confunde con lo que la compañía hace y se vuelve un poco imposible separarlos.

¿Creo que la actitud mierda de Eich es motivo para no utilizar Brave? Sí y no. Finalmente depende de cada uno juzgar este tipo de cosas y formarse su propia opinión.

Creo que es absolutamente válido decidir no utilizar un navegador basado en la forma de ser de su CEO. Es un poco deprimente, después de todo, darse cuenta que al usar Brave apoyamos a alguien que tiene tirria contra un grupo de gente por el simple hecho de ser quienes son.

Al mismo tiempo Brave es un navegador que da un paso agigantado por los derechos de todos en internet, a pesar de que el CEO piense que ciertas personas tienen menos derechos que otras, su plataforma de una u otra manera da poder a todos. Se me ocurre que le dará más rabia, por ejemplo, que los usuarios de su navegador apoyen causas contra las que él está usando BAT o su sistema de recompensas, a que dejen de usar Brave. (Y si la historia en particular de Eich nos ha enseñado algo, es que si ya lo tumbaron del puesto de CEO por tener conductas repugnantes, es posible hacerlo de nuevo).

Además de que abandonar el navegador por esa diferencia ideológica conduciría a que la mayor parte, si no todos, los usuarios de Brave, sean conservadores de ultra-derecha, cuando lo que más hace falta en estos tiempos del internet de las compañías es plataformas que acepten y fomenten la diversidad.

No voy a mentir, cuando me enteré de esto me dieron ganas de nunca abrir Brave de nuevo, a pesar de sólo haberlo usado por un par de días. Me senté a pensarlo, porque son tantas las cosas buenas que Brave trae a la mesa que no aprovecharlo sería un desperdicio.

Una de las cosas que más promete Brave es que otro navegador tenga una dinámica similar en el futuro, y que funcione igual o mejor que Brave. Hay que recordar que por ahora el control de las extensiones depende de Google, y aunque Chromium es de acceso libre, quién sabe qué trucos podría sacar Google para acabar con un competidor tan prometedor como Brave.

¿Qué decidí?

Desde que empecé a tener Ads de Google en mi sitio hace unos meses me sentí sucio.

Odio los ads, pero quiero conseguir asegurar un ingreso pasivo e incrementar mi capacidad para dedicarme exclusivamente a cosas que yo quiera hacer (proyectos personales). Decidí que poner ads en mi blog sería una forma eficiente de hacer eso, pero después de un mes de tener los ads sólo conseguí un mísero centavo de dólar, sintiéndome como que traicionaba mis principios.

Brave ofrece una alternativa bastante atractiva: no sólo puedo generar ingreso como usuario del buscador, pero permite a otros usuarios ver mi página web, mi canal de youtube, cuenta de twitter o reddit y darme propinas en lugar de depender de anuncios invasivos que le quitan humanidad a la web.

En general, me parece que Brave es un navegador que va a romper con lo que acostumbramos pensar que es un navegador de internet. Es importante que más gente lo utilice y tenga control sobre su privacidad desde cero. Otros navegadores tienen extensiones y funciones de privacidad bastante buenas (Firefox es increíble), pero Brave se está brincando varios peldaños al dar a sus usuarios la facilidad de generar ingreso. Después de todo, pagan a los usuarios el 70% de lo que generan a partir de los anuncios que te muestran (y que te muestran sólo si eliges verlos).

Dar propinas en BAT será una increíble alternativa a sistemas como Ko-Fi o Patreon, además de que es una muy buena y accesible introducción al mundo del crypto para la gente que no está familiarizada con su funcionamiento.

Decidí, entonces, que por el momento seguiré usando Brave, y lo usaré en conjunción con mi navegador de siempre, Firefox, y con Ecosia como buscador y Tab for a Cause en todas mis pestañas. Además me registré como creador verificado de Brave, así que si alguien quiere apoyar mis proyectos personales en este blog, mi cuenta de twitter, reddit o mi canal de Youtube, pueden darme propinas en BAT por ahí también. Me gusta que los botones de dar propina aparecen en los tweets y en los posts de reddit.

Si prefieren no usar Brave o BAT pero tienen interés en apoyarme, siempre pueden invitarme un cafecito con Ko-fi. Pero ya no habrá Ads de Google en este sitio.

Y para ese sentimiento medio gacho de que Eich siga como CEO de Brave, decidí que parte de mis ganancias de BAT serán donadas a diversas organizaciones o artistas que podrían ser afectados por Eich mismo, como gente en la comunidad LGBTQ, por ejemplo.

Soy un tipo sencillo. Hay cierta dicha que parte de decir que Eich es el pedacito de caca en el pastel que es el navegador Brave, mientras uso el navegador.

Budgeting helps you find money where there was none

Published first on read.cash

So, as far as I know, everybody’s first instinct when it comes to trying to accrue wealth tends to be “How do I make more money?”.

I know it is my first instinct, even though I have been thinking about and reading and watching finance stuff for a couple of years, now, and all of the competent resources tend to tell you that making more is not necessarily a solution to one’s current money woes.

And yet, it still is my first instinct. I want to achieve X or Y goal and I need money for it, my mind scrambles in order to find some new avenue through which I can increase my income. The problem is that, short of scams or a lucky draw of the lottery or a very timely sell of stocks or crypto assets or a sudden inheritance, there are not many ways in which one can increase their income on a whim.

Just like most things that are worth it, achieving a sense of financial security (or awesome wealth, if that is your goal), take a ridiculous amount of time. Especially if you are not born into money or have an incredibly keen sense of accounting or business.

Being frugal is a suggestion that comes often, and sometimes uttered by people who either act condescending towards you or don’t know your situation, or both. Frugality is nice and all, and there is something to be said about how good thrifting is both for your wallet and the environment; but I have found frugality will get you nowhere without budgeting.

As the title of this short blog post that I am writing on a bit of a whim states, budgeting will help you find money where there was none. It is true. But not because this will magically make every paycheque bigger, but rather because it will help you know exactly where every single cent from that paycheque goes.

I’m not kidding. Ideally, you should know what your money is being spent on. Whether you correct some spending habits or not is up to you, but knowing is the first step and one of the most important ones if your goal is to be somewhat financially free in the future.

It’s like the basis of your strategy: First you know what (or how much) you’re working with, then you allocate it and you make sure that you stay within budget, and then growth stems from there. Obviously this budgeting has to work in favor of and alongside other things, like paying-off debt, investing and saving, in order to work appropriately, but let’s start simple.

I have budgeted in two different ways before: in percentages and in amounts. Percentages tends to work better during very predictable timeframes and for more general purposes, whereas amounts are a tad more adaptable and fluid. At least this is what I have found in my particular case; if it works differently for you, that’s great. I haven’t tried a mixture of both yet, but I am sure that that is a thing that could work.

Bear in mind that I am not a financial advisor, nor do I have all the answers and I am as much in this journey as the next person is, but I thought I’d share this because, even if it hasn’t fixed all of my problems, it has definitely helped. Also, I am aware that a big part of this post comes from a somewhat privileged position (ie. I have a steady job and have had one for several years now), but I hope that whatever your situation is, this helps in some way. 🙂

Budgeting 101

First we need to know what our monthly expenses are. In my hypothetical situation, these are the monthly expenses I deal with every month:

  • $50 for rent
  • $10 for groceries
  • $7 for utilities
  • $7 for pet food

And my paycheque every two weeks is $100 dollars. So for monthly expenses, I spend roughly $74 out of $200 in an average month, and that leaves me $126 to spend on whatever I please, right? That’s how it works.

Eh, no, not really.

That $136 should be assigned to something from the beginning. Like paying off debt, or saving for retirement, or for a new something, or to put towards investments, but it should not just be left to be spent all willy-nilly with no purpose at all.

So we have two paycheques then. If we budget with percentages, the distribution could look like this.

Paycheque 1

  • 50% for rent
  • 5% for groceries
  • 7% for utilities
  • 3.5% for pet food
  • 30% for Credit Card payment
  • 8.5% for Rainy Day

Paycheque 2

  • 5% for groceries
  • 3.5% for pet food
  • 50% for Investments
  • 31.5% for Credit Card payment
  • 10% for new thingy that I want

Since we are working with very small hypothetical sums, these percentages would work also as amounts. As I mentioned before, I find that using percentages work really well especially in the middle of the year, or in seasons where there’s no unexpected expenses (that you can think of) or special occasions.

I would recommend always having a Rainy Day fund and either some stocks (or crypto assets) or an investment account (or all of those) so that your money can make money for you. But that’s outside the scope of this.

I don’t think you need any fancy app or software to budget. Personally I have found that libreoffice or a notebook work wonders. I have been using the BulletJournal method for a couple of years now and at the start of each month I break down my future paycheques. It’s incredible how much it helps.

One strategy I have found that helps me a lot is to keep, for example, a separate savings account for rent, and to put slightly more money in there than my monthly rent amount. Say I pay the $50 in rent every month, but instead I put $55 in that account, and I spend less money in some other area. This will grow your savings without you necessarily thinking of it, and it doesn’t hurt since you already budgeted for it.

Also I have to emphasize how important it is to prioritize paying off debt ASAP. Budget for it. You can save and pay off a credit card at the same time, it’s not impossible, but the focus has to be on the not-owing-money part of it. If you owe money, and that debt is just generating interest, you’re just digging a bigger hole for yourself. But if you just funnel money into your debt, you don’t really feel like you’re getting ahead in life.

I would recommend budgeting an amount every month and applying the 80/20 rule to it in order to pay off debt and growing some savings: 80% of that amount goes to debt and 20% goes to savings. Once the debt starts decreasing enough that you can breathe again, you can even flip the amount and watch your savings grow, until the debt is payed off and you can focus 100% of that amount to savings only.

What if you don’t have a fixed income?

Well, that should be addressed the same way: allocate every dollar, euro or peso every time you get payed. Give it a job. In time the money you get from these freelance jobs or what-have-you should start to feel like a paycheque.

As with most things, the hardest thing to do is to begin. If you’re anything like me, once you have numbers going on in your head, you’ll find it hard to stop. Every dollar will need to have a purpose, and there’s no reason why that purpose shouldn’t be “eating take-out” or “a new game”.

Just remember that before you burden yourself with more work or before you fall for a fast-money-making scheme, sometimes rearranging wat you already make could start solving your problems and taking you in a direction you’d like.

Thanks for reading.

Kurt Vonnegut. “Slaughterhouse-Five”. – Reseña.

UCDL #1 “Todo era hermoso y nada dolía”.

Slaughterhouse-Five” es una novela escrita por Kurt Vonnegut en 1969 y la edición que leí es de Dial Press, 2009.

Este es el primero de los muchísimos libros que tengo en mi departamento y que estoy intentando terminar. Esta serie de reseñas se llamará “UCDL“, o “Un Chingo de libros“. Por ahora va a estar intercalada con mis reseñas del manga sobre la vida misma de Hiromu Arakawa, “Silver Spoon“, pero una vez que termine esa serie podré publicar reseñas (espero) todas las semanas de lo que pienso de todos los libros que tenemos arrumbados.

Pero enfoquémonos en la novela.

Slaughterhouse-Five o “Matadero 5”1 tiene como protagonista a Billy Pilgrim, un joven soldado estadounidense enviado a combatir durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha desprendido del tiempo. También ha sido raptado por alienígenas. Y es de los únicos sobrevivientes del bombardeo en Dresden.

La novela es poco convencional desde el principio, con el autor narrando cómo decidió escribirla basada en sus propias experiencias en la guerra, y entablando efectivamente un diálogo con el lector. Ojo, este diálogo no empieza en un prólogo: es el primer capítulo.

A lo largo de la novela, tendremos comentarios del autor mismo, que interrumpen pero no de manera disruptiva la narración de la historia, que en gran parte está basada en los sentimientos y experiencias de Vonnegut en la guerra. Claramente dice que todas las escenas sobre la guerra sí sucedieron, a pesar de que la novela en sí es un trabajo de ficción.

Es difícil ponerle una categoría específica a este libro. ¿Ciencia ficción? ¿Fantasía? En definitiva es una sátira, con Pilgrim siendo un protagonista poco asertivo y que siempre se ha dejado llevar, a quien las cosas le pasan pero no hace que cosas pasen. No sé si me explico.

Esta caracterísitica del protagonista sería frustrante y aburrida en cualquier otro libro (de lo que he leído, sólo Terry Pratchett la ha hecho funcionar en un par de ocasiones), pero en este libro funciona por la naturaleza del estado temporal de Billy Pilgrim: Un viajero en el tiempo. No quiero entrar en muchos detalles para no arruinar la trama, pero Pilgrim tiene buenas razones para no ser un agente activo en su propia vida. Pero en cierto modo sí termina siendo un agente activo: como uno de los títulos alternativos del libro, “A Duty-Dance with Death” (un baile obligatorio con la muerte), sugiere, uno hace lo que debe hacer.

Honestamente creo que este libro es principalmente terapéutico para el autor. Vonnegut ya escribía sátira, pero dudo que tuviera otra forma de lidiar con la experiencia de sobrevivir a la guerra y a Dresden.

Celebrado como un libro anti-guerra, retrata crudamente todas las escenas bélicas y pinta con exageración (que no se siente tan exagerada) a cualquier personaje que esté de acuerdo o a favor de la destrucción causada por estsos conflictos. Es un libro triste. Es un libro crudo. Y sí, es gracioso en ocasiones, pero en este caso la sátira de Vonnegut sirve para traer al frente un mensaje claro: la guerra es una mierda. Es una mierda para quien la lucha, es una mierda para quien espera, para quien la sobrevive y para los que heredan el conflicto.

Y la pieza central de la novela es el bombardeo de Dresden, donde Vonnegut mismo fue un prisionero de guerra y donde más de 25,000 personas, en su mayoría civiles, murieron. Lo más curioso del bombardeo de Dresden fue lo poco que se habló de él, y en la opinión de Vonnegut (y la propia) fue un ataque innecesario.

Nunca había leído nada de Vonnegut, pero me entró curiosidad después de leer la novela “The Universe Vs. Alex Woods“, de Gavin Extence2, cuyo personaje principal se enamora de los trabajos de Vonnegut y hasta hace un club de lectura exclusivamente dedicado al autor.

Algunas facetas del libro no han envejecido del todo bien, pero creo que es un libro importante, y sobre todo creo que es un buen libro. Entiendo ahora por qué Vonnegut es tan celebrado. La novela es profunda y con muchísimas ramas saliendo de un tronco común, y al mismo tiempo está escrita de una manera que la hace fácil de leer.

El libro en Indigo

Para el final de esta reseña, y de todos los UCDL, voy a añadir una nota que diga si me voy a quedar el libro o no (Creo que llamaré esto “¿Pa’l librero?”). En este caso, la respuesta es . Me gustaría revisitarlo después.

UCDL #2 será “El Último Tango de Salvador Allende“, de Roberto Ampuero.

Hice mucho arroz

Seducido por el prospecto de una nueva receta, preparé mis ingredientes con esmero.

Mientras el ajo y la cebolla tronaban en danza perpetua con el aceite en un sartén, extendí la mano hacia la esquina de la barra, junto al fregadero, y tomé el cilindro de vidrio que contiene nuestras reservas de arroz. Hinchado de ego, con poco interés en hacer uso de las tazas medidoras (que tantas vidas han salvado) vacié el arroz restante en la pequeña olla a presión que es parte de este artefacto maravilloso: la arrocera.

La arrocera – invento de inventos, proveniente de mentes tan brillantes como las que trajeron a este plano existencial maravillas como el tostador – asegura que el arroz que uno prepara estará cocinado a la perfección. Al menos, siempre y cuando uno coloque la cantidad de arroz y agua necesarias dentro del pequeño receptáculo metálico (al que me referí como olla a presión).

Pero en este detalle es que reside el gran problema.

En mi arrogacia y vanidad coloqué demasiado arroz en esta ollita. Lo peor de todo es que sabía que era demasiado arroz, que había violado reglas eternas y sagradas por las cuales el arroz se rige, y no retracté mis actos. No corregí el curso. No tuve la consciencia de detenerme y evaluar lo que yo sabía que era una falta a la moral, un insulto a cada grano de arroz que estaba dentro de la arrocera.

No.

Sólo lavé el arroz, llené de agua (casi hasta el tope) la ollita y esperé que todo saliera bien, con un optimismo sardónico que en retrospectiva me parece peor que repugnante.

La arrocera terminó su trabajo, siempre tan veloz y dedicada, y me topé con una cantidad de arroz impresionante que encima de todo estaba crudo.

CRUDO.

El arroz crudo sólo sirve para sonajas y para aventar en las bodas (desperdicio inmundo, aventar arroz, pero ¿con qué derecho puedo juzgar a estos herejes del grano?). Lo que siguió en mí fue vergüenza, y una sed de encontrar a alguien más que fuera culpable de mi error, pero no, sólo era mi mismo ego, mi misma arrogancia lo que me hacía buscar una salida. Y entonces: más vergüenza.

Rápido, llena una olla con agua, hay que hervirlo e intentar deshacer el daño. Y aunque después de este proceso el arroz se ha cocinado, ahora está más pegajoso y suave que plastilina dejada al sol. ¡Furiosa vergüenza que abate mi ser, a sabiendas de que este arroz es ahora una sombra hiriente de lo que pudo haber sido!

Es peor aún saber que no podré terminarlo. Sin duda alguna, la mitad de este arroz tendrá que ser lanzado al olvido, a un destino peor que el intestino mismo, a la basura. Si tan sólo pudiera acompañarlo en ese viaje, quizás podría redimir mis pecados culinarios.

Hice mucho arroz. Quise usar lo más que pude, y lo incluí en otros platillos, lo freí con aceite y ajo, lo cubrí con vegetales y salsa de soya, pero la suavidad de los granos me recordó mi vergüenza.

No sean como yo. Midan su arroz. O enfréntense a esta muerte en vida que es saber que han desperdiciado comida por un afán arrogante e innecesario.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol.1” – Reseña.

Silver Spoon” es un manga escrito e ilustrado por la mangaka Hiromu Arakawa, y publicado en japonés en 2011. Su edición en inglés corre a cargo de YenPress, y fue publicado en este idioma por primera vez en 2018. La traducción es de Amanda Haley.

La primera vez que leí Silver Spoon fue en 2010 o 2009. Acababa de terminar la otra obra prominente de Arakawa, “Fullmetal Alchemist“, un manga de acción y aventura con un sistema mágico increíblemente bien desarrollado, buenísimos twists y harto peso emocional.

En ese entonces era un pequeñín y no podía comprar mis propios libros porque no tenía solvencia económica, así que leía manga a través de sitios como mangafox en los que fans escaneaban cada capítulo y lo traducían, las famosas scanlations.

Me enteré que Arakawa iba a comenzar un nuevo manga y salté a leerlo, esperando otra épica historia de aventuras y acción como FMA, y me topé con este manga que trata sobre un muchacho que va a una escuela agricultural en Japón.

Muchos otros fans estaban confundidos, pero la temática tenía sentido, teniendo en cuenta que la familia de Arakawa tenía una granja cuando era chica. Pero algunas personas estaban algo preocupadas. Arakawa era mejor conocida por su trabajo con manga de acción; ¿Cómo sería su trabajo en un género diametralmente opuesto como lo es slice of life (¿cuál sería una buena traducción? ¿”La vida misma”?)”.

La respuesta es evidente después de un par de capítulos: Silver Spoon está excelentemente escrito y mantiene mucho del humor por el que Arakawa es famosa, además de que la historia se mueve bastante fluida (al menos durante el primer volumen.

Esta es la primera vez (en este blog) en que reseño una serie de libros/cómics, y voy a experimentar con el formato que le voy a dar empezando con esta reseña.

En general he intentado no hablar demasiado sobre la trama de los libros que reseño para no arruinar (o spoilear) a lectores potenciales, pero al reseñar una serie esto se vuelve un poco complicado ya que hay que hablar de los desarrollos de trama y personajes de un libro a otro. Así que haré lo siquiente:

  • Una sección en la que daré pensamientos a grandes rasgos
  • Una sección en la que hablaré más a detalle de cada libro.

La primera sección se volverá más ambigua a lo largo de la serie, pero así son las cosas.

A grandes rasgos.

Silver Spoon, como mencioné al principio, es totalmente opuesto al trabajo de Arakawa en Fullmetal Alchemist, pero no por ello es de menor calidad.

Mientras que este manga no tiene como propósito salvar al mundo, los problemas y situaciones en que el protagonista Yuugo Hachiken se ve envuelto están bien redactadas y representadas, y una vez más podemos ver lo brillante que Arakawa es como autora. Es más: creo que su habilidad reluce al doble con este manga ya que demuestra su capacidad de moverse cómodamente entre géneros, y aún así entregar historias de calidad.

En cuanto a arte, mi único señalamiento es que hay varios personajes que parecen haber atravesado portales interdimensionales desde el universo de FMA hasta acá. Por suerte no es como la mala costumbre de Rumiko Takahashi, quien literalmente recicla a sus personajes (personalidad y todo) de una serie a otra (Inuyasha empezó diferente, pero hacia la mitad era demasiado similar a Ranma 1/2, y qué decir de Rinne).

Por otro lado, hay temáticas con las que no estoy de acuerdo pero que no arruinan de ninguna manera mi disfrute del manga, como por ejemplo la idea de que las granjas deben ser sólo eficientes sin tener en cuenta el bienestar del animal.

El volumen 1 de Silver Spoon es muy recomendable, sobre todo si son fans del trabajo previo de Arakawa.

Los detalles. (Algunos Spoilers)

Mostrar spoilers

El volumen 1 de Silver Spoon nos cuenta de los primeros meses del protagonista Yuugo Hachiken en la preparatoria agricultural Oezo.

Hachiken ha decidido abandonar la ciudad y enrolarse en una escuela agricultural con dormitorios por razones aún desconocidas, pero todo parece indicar que estaba exhausto y estresado de tener que ser el mejor académicamente.

Esto lo ha colocado en un ambiente totalmente desconocido: una escuela en la que todo el mundo viene de familias granjeras, excepto él.

Una temática importante en este primer volumen es el propósito o los sueños. Hachiken piensa que su desempeño como estudiante y como persona no tiene valor ya que no tiene una meta por alcanzar, y esto afecta cómo interpreta sus interacciones con otros estudiantes y con las materias que cursa. Invariablemetne lidia con un sentimiento de no-pertenencia.

Al mismo tiempo parece ser incapaz de negarse a ayudar o a hacer favores a otros estudiantes o maestros, incluso cuando no quiere hacerlo. Hachiken es el tipo de persona que va con la corriente, le haga bien o mal.

En Oezo conoce a un amplio elenco de personajes, todos provenientes de familias con granjas o relacionadas de una u otra manera con procesos agriculturales, y a pesar de tener varios complejos personales forma buenas migas con varios de ellos desde el principio.

Me agradó ver cómo crece su relación con personajes como Komaba y Mikage, así como con Aikawa, Tokiwa y Nishikawa.

Los diseños y personalidades de los profesores son excelentes también. El maestro de equitación parece Budda, y hay otro que se encarga de los pollos que parece que tiene pico. El elenco completo realmente tiene personalidades y características bastante bien definidas y que, mientras que podrían considerarse cliché hasta cierto sentido, están bastante bien ejecutadas.

El sentido del humor de Arakawa, con cambios de estilo brusco y metáforas gráficas, se mantiene intacto desde FMA y funciona maravillosamente en una historia con tan pocas cosas en juego (a nivel épico, pues) como lo es Silver Spoon.

Es un manga muy recomendable y que creo que es posible disfrutar mucho, sean o no fanáticos del trabajo anterior de Arakawa.

Mi reseña del volumen 2 en dos semanas.

Gracias por estar.

Silver Spoon Vol 1 en Yen Press