Extremos ideológicos e intentar encontrar el punto medio

Me perturba un poco lo fácil que es caer en extremos ideológicos hoy en día (y desde siempre, probablemente).

Ojo, no me refiero a ideologías extremistas, una categorización que más a menudo que no va de la mano con violencia verbal o física y expresiones de odio hacia grupos específicos. Eso es un problema mucho mayor que en parte puede nacer del tema que quiero hablar hoy, los extremos ideológicos.

No; con “extremos ideológicos” me refiero a lo fácil que es decantarnos por un lado específico de un argumento y renegar (e incluso repudiar) del “lado contrario”, separando el argumento efectivamente en dos extremos que invariablemente estarán en conflicto uno con el otro. El conflicto en cuestión puede ser simplemente un respetuoso desacuerdo o escalar rápidamente a beligerantes encuentros, que invariablemente parten de sentirse amenazados por lo que el “bando opuesto” piensa.

No voy a ahondar mucho en el por qué nos sentimos amenazados por las opiniones de otras personas, sobre todo con respecto a temas que nos importan, debido a que no tengo una respuesta concisa y a que no es lo que quiero discutir con esta entrada.

Lo que quiero discutir realmente es que, como dije al principio, me perturba lo fácil que es caer en estos extremos y no ver lo que hay en medio.

Como ejemplo me gustaría utilizar la distinción entre gente que come carne y la gente que no come carne. Una de las formas más fáciles de caer en extremos ideológicos es asignar etiquetas o nomeclaturas a los comportamientos o costumbres de las personas que nos rodean. “Esa persona de allá es vegetariana” “Esa otra persona es pescatariana”.

Las etiquetas nos ayudan en un ámbito personal a definir nuestro comportamiento y a sentirnos seguros en pertenecer (mira) a un grupo específico. Es agradable ese sentido de comunidad y poder estar de acuerdo con más gente.

También hace más sencillo explicar a terceros en qué consiste nuestro comportamiento. Pero estas etiquetas pueden ser también herramientas reduccionistas y de generalización, lo cual puede sonar como una contradicción pero déjenme explico a lo que me refiero.

  • Etiquetas como herramienta reduccionista – Las etiquetas (“Vegetariano”, “Vegano”, etc) son reduccionistas en el sentido en que asocian a una persona con una conducta específica y sólo con esa conducta, asignándoles una serie de valores y opiniones predefinidos por la etiqueta misma, cuando en realidad cada persona es una entidad compleja que cambia día con día y minuto a minuto.
  • Etiquetas como herramienta generalizadora – Las etiquetas son generalizadoras en parte por lo que acabo de decir (lo de asignar cualidades a un grupo grande de gente basados en una etiqueta) y porque nos hacen inclinarnos a pensar que “todos los ______ hacen esto o piensan esto o son así o asá”.

Estos dos aspectos de las etiquetas le restan humanidad al individuo. Esto no quiere decir que no haya gente que se siente orgullosa y que se identifica ferviente con su etiqueta predilecta; pero hay una razón por la que las etiquetas se dividen en “Subetiquetas” cuando la etiqueta principal no engloba lo que uno hace. Las etiquetas, los extremos ideológicos, son muy limitados.

Lo más interesante de estas facetas de las etiquetas (aspecto reduccionista y de generalización) es que suceden sin que la persona que expresa estas asumpciones se percate de ello. Y estas asumpciones hacen muy incómodo cuando gente (como yo) que es ultra-consciente de su desenvolvimiento social cambia sus conductas. Hay una cierta vergüenza asociada con ser clasificado con una etiqueta con la cual uno no se siente del todo relacionado. Esta vergüenza parte del miedo de ser excluido o ridiculizado por quienes nos rodean, por grupos con los que nos sí nos sentimos identificados.

Volviendo al ejemplo de gente que come y no come carne, los extremos ideológicos que se me ocurren de inmediato son los Omnívoros pero principalmente carnívoros, los Vegetarianos y los Veganos. No creo que sea descabellado asumir que todas las personas que conocemos se identifican o tienen cualidades relacionadas con una de estas tres categorías (ah, mírenme, cayendo en la generalización).

Para este ejemplo me gustaría dejar de lado los efectos ecológicos de cada decisión alimenticia, que si bien son reales e importantes, no es el tema a discutir en este momento.

Cuando conocemos a alguien que no come carne, por ejemplo, es muy normal asumir y preguntar si son veganos o vegetarianos. En mi caso, por ejemplo, no me identifico 100% con ninguna de esas dos etiquetas, pero al ingerir menos carne que antes (quizás una vez cada 6 meses, sobre todo cuando voy a México) es más fácil colocarme en una de esas categorías que en una más general, pero la realidad es que aún consumo productos de origen animal, sólo en una proporción razonablemente menor a antes. ¿Qué soy entonces? ¿Es necesario que exista una categoría, una metafórica caja en la cuál acomodarme?

Personalmente soy de la opinión que no, y soy de la opinión que cualquiera puede comer o no comer lo que se le de la gana y cuando se le de la gana, por las razones que quiera, sean ideológicas o por salud. Porque cuando una persona que es categorizada dentro de un grupo u otro y comete una acción que es “contraria” a lo que se espera de ella, nuestra primera reacción es criticismo y desconfianza. El criticismo puede estar estructurado como una broma, por ejemplo, pero de todas formas es un ataque a los principios de la persona a la cuál está dirigida, un reto a su templanza y su convicción. “Pensé que eras X, ¿por qué estás haciendo Y?”.

Es aquí donde los extremos ideológicos son particularmente perjudiciales, ya que al caer en ellos nos hemos visto impulsados a alienar a ciertas personas o a dudar de nosotros o sentir que cambiar es una “falta a nuestros principios”. Invariablemente hay resentimiento y posturas defensivas.

Creo que independientemente del argumento del que se trate, es importante considerar no solamente los extremos ideológicos, sino la complejidad de cada persona involucrada en el argumento y la posibilidad de que a) hay personas cuyos intereses dependen de que otros se queden con ciertos extremos (para usos políticos, por ejemplo, o para mover una ideología adelante) y b) la realidad de que los extremos son precisamente eso porque hay mucho espacio entre ellos.

Es importante, me parece, no brincar de un extremo a otro y darnos chance de reconocer que hay mucha gente habitando en el espacio entre extremos.

Roald Dahl. “James and the Giant Peach”. Reseña.

UCDL #3: “¡Soy el único parásito en esta habitación!”

James and the Giant Peach es un libro para niños escrito en 1961 por Roald Dahl, y la edición que leí es de 1996 publicada por Penguin Random House, ilustrado por Lane Smith.

A estas alturas los trabajos de Roald Dahl han trascendido al autor mismo, ya que nos dejó con historias tan famosas como Charlie y la Fábrica de Chocolates o Las Brujas, y, sí, Jim y el Durazno Gigante, como lo conocí yo en español. Dahl nació en Wales en 1916, fue novelista, escritor, poeta y piloto durante la guerra.

James and the Giant Peach es un libro de aventuras. Mi primer recuerdo al respecto de esta historia es ver la película dirigida por Henry Selick en 1996 en repetidas ocasiones, cada vez que la pasaban por Disney Channel. Me encantaba esa película, tenía elementos mágicos y emocionantes, y la animación en stop-motion era hipnotizante.

Creo que al leer el libro a partir del cuál esa película fue realizada esperaba encontrarme con los mismos eventos de la misma: el tiburón mecánico, los fantasmas en la antártida, el rinoceronte, etcétera. Pero me topé con que el libro y la película sólo son similares en la premisa, el principio y el final. El resto de la historia es muy diferente entre una y otra. Sin chistar, y quizás esto es la nostalgia hablando, puedo afirmar que me gusta mucho más la película.

Para empezar el libro tiene algunos clichés situacionales muy comunes en los libros para niños del siglo pasado: varios personajes irrumpen en canción para hablar de sí mismos o describir su carácter o el de otras personas, por ejemplo. Mientras que una o dos canciones me parecen adecuadas, este libro en particular está repleta de ellas y lo encontré bastante cansado.

Otro cliché del que estoy cansado es aquél que equipara la apariencia física de una persona con su disposición, por ejemplo, “toda la gente fea es mala”, como las tías de James, que si bien eran personas horribles, tanto el narrador como los demás personajes hacen hincaoué en lo feas que eran físicamente.

Un aspecto que me agradó mucho fue la sensación de aventura del libro. James y sus compañeros salen en un viaje sin rumbo y se enfrentan a las situaciones que se cruzan en su camino con bravura y curiosidad. Eso sí, detesté al cienpiés, un personaje que me caía bastante bien en la película (vale la pena mencionar que no la he visto en 15 años) y que en el libro es un sujeto delesnable. Pero esa sensación de no saber qué depara el camino es muy padre y está muy bien ejemplificada en el cuento.

Un asunto que me parecó interesante fue la marcada idealización que tanta gente tenía de los EEUU (y uno podría decir que aún existe esa idealización hoy en día) a mediados del siglo pasado. Una tierra “de oportunidad en la que todos los sueños pueden volverse realidad”. Creo que es palpable que el dichoso sueño americano es una sombra de lo que era, turbado como está por el racismo, la desigualdad y el abuso que permean las políticas internas y externas de un país que pretende mantener control de todo lo que pueda a nivel global. Sobre todo en la posguerra, entiendo la razón por la cual Dahl escribió tan admiradamente de los EEUU en libros como este, tratándola como la tierra prometida, que es un mensaje que ese mismo país pretende promover.

Sé que este es un libro para niños, pero es importante tener en cuenta cosas como esta idealización a la antigua de un país que no es perfecto (y ninguno lo es), o como la equiparación de la apariencia física de alguien con su disposición moral, ya que cimentan ciertas percepciones y expectativas tanto en niños como en adultos.

Vale la pena mencionar también que en cuanto al trabajo de Roald Dahl, un autor nacido hace más de 100 años, vale la pena tener en cuenta ciertos aspectos de sus ideas y su personalidad que lo más probable es que hayan influenciado los temas de sus cuentos. Por ejemplo, Dahl era antisemita, diciendo incluso en una ocasión “Hay una cualidad en el carácter judío que provoca antipatía, quizás su falta de generosidad hacia los no-judíos. […] hay una razón por la cuál movimientos anti-cualquier-cosa brotan por ahí. Incluso un malvado como Hitler no iría tras ellos sin una razón1. Esta es una declaración problemática ya que no solo evidencía su antisemitismo, sino que de cierto modo justifica barbaridades como el Holocausto, y eso es una mentalidad peligrosa.

No es su única perspectiva problemática, desde luego. La existencia de los Oompa-Loompas es inherentemente racista, por ejemplo, glorificando la esclavitud; y varios de sus textos tienen cualidades invariablemente sexistas.

No creo que se trate de dejar de leer a Dahl, pero tener en cuenta los contextos de los autores ayuda a leer de manera más objetiva. Siempre es más fácil no enterarse de nada, “no conocer a tus héroes”, dijeran, pero ignorar tiene repercusiones peligrosas, como glorificar a individuos que a pesar de sus contribuciones positivas han tenido también contribuciones negativas. No existe una persona 100% “buena” o “mala”. Hay gente mala que hace cosas buenas y gente buena que hace cosas malas, y creo que reconciliar los buenos y malos aspectos de autores de nuestra niñez, por ejemplo, es un paso de crecimiento. Al menos con respecto a autores que ya no están vivos. Los autores de nuestra niñez que aún viven y dicen barbaridades que afectan a minorías fuertemente son un asunto un poco más complicado y que amerita una discusión más enfocada. Te estoy viendo a ti, Joanne.

En fin.

James and the Giant Peach es un libro entretenido. En esencia, me parece un fantástico cuento para niños, aunque hay un par de aspectos dentro de la historia que me incomodan, y muchos aspectos del autor que me incomodan también.

Roald Dahl en la webRoald Dahl en Penguin

No sé si conserve este libro. Mi novia aún debe leerlo, aunque lo más probable es que lo donemos.

UCDL#4 será La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar. O quizás The Dictionary of the Khazars, de Milorad Pavic. O tal vez Siglo de Caudillos, de Enrique Krauze. Depende de cuál termine primero.

What’s the deal with Blockchains LLC and their Smart City?

From blockchains.com

So I just learned about this company, Blockchains LLC, that was founded by a certain Jeffrey Berns, a guy who became incredibly wealthy by trading cryptocurrencies and as a lawyer. The company was presided by his brother, David Berns (they look so alike I thought they had written the wrong name in the keynote).

Blockchains’ mission is to “reimagine and build the infrastructure and tools needed for greater personal control over digital interactions and better protection of personal information through blockchain-based security, while offering the freedom of choice and an easy-to-use interface—all for the purpose of empowering individuals“, which sounds pretty nice and all; privacy protection and decentralization (which could be considered the ultimate definition of ’empowering individuals’, I think) are pretty great.

The first thing I learned about this company is that they were building a blockchain-based city in Nevada, where they had purchased 67,000 acres of land, and I briefly learned about it in an article by Stuart Hollinger. I thought this sounded a bit delirious and utopian and I even kind of made fun of it and also got a bit irritated at it, thinking “Come on, if you have that kind of money there is so much you can do for humanity instead of siphoning your wealth into a vanity project that pretends to be helpful but won’t accomplish much in the long run”.

There have been lots of previous utopian projects, and to this day I’m pretty sure we are not living in one, since most of us still work 40+ hour weeks, can’t afford a house and are at the whim of a few very powerful entities.

But then I thought to myself that even if it was a bit ridiculous, I found it interesting and almost charming. So I decided to do a bit more research instead of just having the one opinion based on one piece of information. I went to their website and watched the keynote they did in 2018 (linked before but I will link to it again here in case you didn’t click it).

I recommend you watch it, but in case you don’t, here is the rundown:

The ultimate goal of the company is to better the world and people’s relationship with their assets (Berns mentions even the workweek as an asset, which I found interesting) through a wide range of technologies all based on blockchain. One of these “betterments” of society is the creation of Innovation Park, a 68,000 (why the number changes depending on the source, I am not sure) acre area in Nevada that will house a 1000 acre campus for the company in which 4 key technologies will meet: AI, Nanotechnology, 3D printing and blockchain.

Ambitious, but interesting. In this campus they will incubate their future projects.

There will also be a residential area, with schools, apartments, stores, etc.

And there will also be a “movie studio” that creates immersive content, again, based on blockchain. Games, movies, music, etc, and all with the intention of giving power back to the creator. Oh, yeah, and they also want to make an esports arena.

Some of the other things they’re up to:

NetID– Vein scanning technology. Hashes (creates a string of numbers) the information from the veins in the palm of your hand and you use it as your ID; and only you have the key to it.

Custody– Executed Distributed Code Contracts (EDCC’s) are like smart contracts, The EDCCs will store assets in cold storage and allow you to move them from cold to warm to hot storage. What does this mean? (I ask because I didn’t know when I heard them talk about it) Well, cold storage is where stuff that you access rarely is stored, and hot storage is where you store stuff that you access all the time. Basically cold storage is less liquid and hot storage is more liquid, and warm storage I guess is somewhere in between?

Blockchains will protect the backup keys for the EDCC’s in 3 different places in 3 different states in the US, and 2 of those places are bunkers built in the 60’s to withstand nuclear bombs. Jeepers. And for global users there will be another nuclear bomb resistant bunker in Switzerland and another in Sweden. They aim to have better security for everyone’s assets than any bank in the world.

The Big Bank Theory– Berns thinks that banks want to take over blockchain. He had a bad experience with banks (the IRS tried to get all the info from users of Coinbase at one time; Berns outed himself as a user of the site, helped prevent the IRS overreach, but during that time the government closed off his bank accounts with no warning), so he bought a bank. At the time of the keynote, it still needed to be approved.

Distributed Collaborative Entities– basically a way for Berns to make the Blockchains company a co-op, in which 6 different stake groups own 90% of the company.

This is all very interesting. What’re they up to now?

Well, when you go to their website’s ‘Projects’ Tab, you are met with a thorough description of the Smart City idea that they detailed in the Keynote three years ago.

A Decrypt article from last year (by Ben Munster) describes how they haven’t yet broken ground in this city, and are instead ‘focusing on developing Web3 tools’. It also talks about how an array of Senior executives (9, including David Berns, a 10th of the workforce, apparently) have left the company and how a lot of their responsibilities have gone to Slock.it, an advisory firm they acquired in 2019. Jeffrey has assumed the role of president.

There’s this little paragraph in that Decrypt article that I found interesting:

But Blockchains has made little progress since, having struggled to obtain water rights for the putative 10,000 resident city, sources say. The project was formally “put on hold” in the summer of last year, according to one former employee, and the “suite of Web3 products and tools” have yet to yield even a white paper. Reviews on employer-rating website Glassdoor (which we could not verify independently but match testimony from multiple sources) describe an atmosphere of aimlessness and confusion.

“Nevada’s $170 million “Blockchain City” facing challenges”, by Ben Munster, March 1st 2020

In the same article, the spokesperson for the company states that the city “was always a 10-15 year project”. I mean, that sounds obvious; I didn’t think they would finish the city anytime soon. It is a very ambitious project, and that might be the nail in their coffin. But I am getting ahead of myself.

Another article from March 10th 2021 written by Pat Hickey in the Reno Gazette Journal talks about how the smart city Blockchains wants to build hasn’t gotten approval from the locals either, in spite of the Governor’s support for the project. It goes on to quote Berns saying that if all goes well they’ll start building in 2023. At least in the article Berns sounds hopeful and committed to the project and the company.

The company also seems to be very much about supporting charities, with their “Our Story” page (also linked above), talking about over 900 thousand dollars donated to charities so far.

What else have I found… Their youtube channel seems to be quite active, so there’s that. While looking at their latest video I saw that there is a recent interview with Berns (March 10th, 2021), conducted by The Nevada Independent. Here’s a link to it if you want to give it a look, but here’s a rundown:

  • Daniel Rothberg (one of the interviewers) mentions how some people are a bit wary of a company owning a city (yes).
  • 2013-2014 is when Blockchains was founded
  • “The city is a place where people can come to create […] it’s a living sandbox”- Berns
  • They haven’t made any money as a company yet and they haven’t figured out where they will “extract fees”. Berns thinks that “the moment they start thinking about how to make money, that’s where you start moving the line on what you’re trying to accomplish”.
  • Berns is funding the company (I mean, himself? On his lonesome? Hmmm)
  • Rothberg: “How do you get to a point of sustainability?” Berns: “Our products are gonna be released next year. […] The revenue can come from people who come to create here, and then the city would be like any other city”.
  • “The infrastructure is what is different […] we need smart infrastructure, everything needs to change”. Basically the city would be an experiment; Berns called it a “bubble”. which might be a funny slip of the tongue.
  • They want to start the city with everyone having a liveable wage from the start. Berns might not be leading the project 10 years from now (I guess he expects the company to be profitable by then).
  • The technology they want to build the city with would be able to, say, pay sales tax immediately. It would eliminate middlemen, basically.
  • The idea would be for there to be multiple Innovation zones eventually.
  • Berns seems frustrated that some people (a Stephen Colbert segment is referenced) don’t understand that “blockchain is anti-big tech”.
  • “We don’t want to create our own government. The company would have control over how the land is developed, just like any other company [that owns land]; but people living there will elect their representatives and make the decisions”.
  • Rothberg: “In this instance, where is the line between public and private?” Berns: “The land is privately owned. The goal would be that the inhabitants of the city would control their land”
  • “We need a place where politics isn’t going to affect how things are done”.
  • Lovato: “Who is this for?” Berns: “For people who want to be part of advancing the ball of how we live our lives”.
  • On affordable housing: “All of it should be affordable housing. All the land is leased; the community is the one that benefits from everything that happens on that land”.
  • Lots of companies will be part of Innovation Park.
  • They are aiming to change a lot of things through blockchain technology (that is evident)
  • They have a bunch of potential investors, tech companies, undisclosed.
  • They want to create a stablecoin and back it through that bank he bought (I knew that had to pop up again)

I will leave the list there. The interview is and hour and a half long, and that covers roughly 40 minutes, in case you want to jump into it. He does mention the creation of Dapps within the city at some point, and about some other governmental entities interested in the project and even the prospect of sister cities.

Berns sounds incredibly passionate and with so many ideas and energy that only two things can happen: you like him or you think he is delusional. I like him and I think he knows his stuff. It also seems to me like he’s trying to be an advocate for crypto, blockchain and his projects, and the weight of it all is massive, especially since he’s dealing with actual government and legislation.

My thoughts

First I thought it was ridiculous. Upon further investigation, I saw the potential but I was still weary.

At this point I feel kind of bad for them but hopeful? I think their idea is very interesting, and Berns, as I said, seems genuinely invested (both mentally and financially) and knowledgeable about the project, and if they pull it off it would be a very cool experiment to see; one that could potentially start a chain reaction of change all over the world, because I do agree that Blockchain as a technology has a lot of potential.

But I think that his company bit way more than it could chew. There’s too many fronts that they’re trying to cover, and with not being profitable and only being funded by Berns alone (as far as I understood, though it seems like ther must be some other people financing this), it seems to me that they could go bankrupt or have to sell the land they bought before achieving anything. They spread themselves too thin.

I go back to my initial thoughts, in which it seemed to me they could do so much good with the amount of money they had, while still managing to start a company edging in the direction of what Blockchains LLC is now, and instead they’re letting all that capital slip away by trying to do too many things at once.

Who knows though, some companies manage to pull through in spite of trying to do a lot. We will have to wait and see, I suppose.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 3” – Reseña.

A grandes rasgos…

Siguiendo la historia del verano en la preparatoria agricultural Ooezo, el volumen 3 de Silver Spoon está lleno de momentos memorables en la serie.

Creo que sobre todo tenemos un poco más sobre el dilema de Hachiken sobre comer carne, pero hablaré de eso en los detalles.

En general el volumen trata sobre un par de temáticas: el primer trabajo de Hachiken, su relación con Aki Mikage y el asunto de consumir animales. Hay también un breve episodio sobre rumores que es divertido y frustrante, y como muchos otros mangas sobre la vida misma hay varios detalles sobre cultura japonesa (tanto escolar como no escolar) que son interesantes.

Al igual que el volumen 1 y 2, el volumen 3 no pierde vuelo y la historia avanza a un ritmo muy ameno. La división de los capítulos en temporadas del año me parece excelente para cuantificar la vida de Hachiken en la preparatoria, y durante la mayor parte de este libro estamos en el verano.

Algo que no he mencionado sobre las ediciones de Yen Press que me encanta es que al final del libro hay un glosario de conceptos y palabras que es muy útil, ya que la traductora (Amanda Haley) respeta mucho la forma en que Arakawa escribió la historia.

Si les ha gustado la historia hasta ahora, les gustará mucho este volumen.

Los detalles.

Mostrar spoilers

Este volumen profundiza con respecto a lo que comentaba en mi reseña anterior: El debate interno de Hachiken sobre consumir o no la carne de animales con los que tiene una interacción frecuente; su reciente cercanía con las actividades y los animales de la granja le ha hecho cuestionar muchas cosas, y por ende sus compañeros han empezado a participar en conversaciones sobre cosas que no habían considerado.

Esto es traído a la luz[efn_note]Esto es algo que Arakawa hace frecuentemente: tener a un personaje decir explícitamente la dirección de una temática en el manga para orientar al lector. En general no soy fan de esta práctica porque le quita algo de agencia al lector y demuestra un poco de inseguridad en la forma en que un autor plasma sus ideas (“¿entenderán lo que quiero decir?”), y Arakawa lo usa tanto en Silver Spoon como en Fullmetal Alchemist en repetidas ocasiones. Por suerte es muy sutil en ambos trabajos y puede pasar desapercibido, pero sigue sin ser algo que me agrade.[/efn_note] por un personaje que menciona que al ser un extranjero que entra por primera vez en el mundo de la agricultura, las perspectivas de Hachiken sacuden y fomentan el diálogo de las personas que han vivido toda su vida expuestos a situaciones como, por ejemplo, comer carne. Otro personaje señala (con razón) que dejar de comer carne no resolvería el problema de Hachiken, ya que seguiría estando en una escuela agricultural donde destasar animales es práctica frecuente y parte del currículo de enseñanza.

Y tenemos una escena en la que pasa exactamente lo que dije en la reseña anterior: “Ah, podría volverme vegetariano, pero la carne sabe tan bien que no puedo. No duraría”. Me molestaría más esto si eso fuera lo único que se habla, porque como he dicho me parece una excusa superficial que no analiza el problema, pero Hachiken y sus compañeros tienen varias discusiones sobre comer o no comer carne, sobre matar ciertos animales para comer y otros no. Incluso un personaje dice que “criar vacas para comérselas no significa que no les des amor”. Son conceptos interesantes que no comprendo del todo, en gran parte porque no me crié en una granja.

Hay incluso varias páginas con conversaciones interesantes sobre cómo funciona la química que hace que la carne tenga buen sabor, y creo que a estas alturas esa es una de las fortalezas de Silver Spoon: dar información bien investigada en un formato digerible que no interfiere con la historia. Funciona en su contexto porque, después de todo, están en una escuela, y estas conversaciones son importantes.

En pocas palabras creo que el debate interno de Hachiken está bien elaborado, y me parece interesante la decisión que toma al final. [efn_note]“¡Te sorprenderá!”[/efn_note]

Otro detalle que me llamó la atención es la ilustración de lo estrictos que pueden ser en la escuela con respecto a teñirse el pelo, usar aretes (en caso de hombres) u otras prácticas que “no son bien vistas”, obligando a un estudiante a raparse y a hacer trabajo manual al romper estas reglas.

También tenemos un breve episodio de rumores que da un asomo de los sentimientos de uno de nuestros personajes principales.

El humor de Arakawa me sigue pareciendo excelente. Tiene un muy buen timing para las bromas, y sus personajes pueden reaccionar tan exageradamente que es fácil olvidar lo serios que pueden ser también.

Una de las citas que más me gustaron fue cuando la abuela de Mikage dice algo así como “Una persona tonta se gasta su dinero en frivolidades, mientras que una persona sabia invierte en sí mismo. Puedes saber del valor de una persona por cómo gasta su dinero“. Resonó mucho conmigo, ya que tengo varios meses pensando en dinero y en cómo ahorrar, en qué invertir, etcétera, etcétera. Pero a veces las frivolidades son divertidas, creo yo.

¡Ah! También conocemos al hermano de Hachiken. Nos dan un poco más de contexto del por qué Hachiken es tan poco… amable, o más bien, tiene tan mala relación con sus padres. Me incomodaba ver que Hachiken no mantenía al tanto a sus padres de lo que hacía, o no les contestaba mensajes. Me hacía ponerme en los zapatos de su mamá, que lo mensajea y no obtiene respuesta[enf_note]Volumen 2[/enf_note], y me entró ansiedad. Pero por la breve conversación de Shingo con sus padres, vemos que hay una razón para todo esto. Me hace pensar en la discusión entre Hachiken y Komaba en el… ¿volumen 1? ¿2? En que los dos asumen cosas del otro sin saber mucho uno del otro. Ya aprenderemos más, supongo.

El volumen cierra con un capítulo bastante pesado en que le muestran a los alumnos un video de un matadero. Son varias páginas densas en las que personajes como Hachiken y Aikawa tienen que lidiar con sus batallas personales con respecto a comer/matar animales.

En general, un gran volumen. Me hizo pensar en varias cosas y disfruto mucho del humor y los dibujos de Arakawa.

Volumen 3 de Silver Spoon en Yen Press

Reflexiones sobre estudiar en el extranjero

Estudiar en el extranjero es una de las mejores cosas que he hecho.

Puedo decir esto sin duda alguna: no sólo abrió mis horizontes en ámbitos laborales y académicos, sino también ideológicos y personales. Es cierta la frase repetida de “viajar abre tu mundo“, y es más que cierto cuando viajas para estudiar.

Habiendo dicho esto, estoy consciente de que tuve la fortuna de contar con el apoyo de mis padres y que de no haber sido por esto nunca habría podido estudiar en otro país. Es por esta razón, y a sabiendas de que no todo el mundo cuenta con esta ventaja (porque eso es), que me cuesta en muchas ocasiones recomendar estudiar en el extranjero. Siempre que lo hago siento que estoy hablando desde un punto de vista de privilegio. Y lo estoy. Pero no creo que eso quiera decir que esta perspectiva es inválida.

Creo que una buena forma de estructurar la recomendación sería “Si existe la oportunidad de que viajen o estudien en el extranjero, creo que es mejor tomarla que desdeñarla“. Y eso es porque me costó tomar la decisión de salirme de México a los 17 años para estudiar en Canadá. Me daba miedo; el mundo es inmenso y desconocido y mi ciudad actuaba como muro protector y como cómodo impedimento de mi crecimiento.

Fueron mis padres los que me empujaron a salirme y a estudiar, finalmente: ellos lo harían funcionar de una u otra manera. No es que tuvieran dinero de sobra, pero se esforzaron e hicieron sacrificios para que mi formación se moldeara a mi ambición de realización y crecimiento personal, una ambición que yo no podía reconocer en mí mismo hace 10 años y que ahora empiezo a abrazar como parte de quien soy. Les estoy infinitamente agradecido por ello.

Decidiendo estudiar en el extranjero (o donde sea)

Una de las más grandes fallas que encuentro con el sistema educativo global es que está centrado en obtener resultados cuantificables, algo que pueda medir nuestras aptitudes del 1 al 10 y decidir qué tan competentes somos en un aspecto general.

Este método desemboca en personas que no tienen la más remota idea de lo que quieren hacer con su vida ya que pasaron la mayor parte de sus años formativos intentando sólo tener buenas calificaciones en lugar de explorar lo que querían hacer. Creo también que es ridículo esperar que una persona de 18 o 19 años sepa qué es lo que quiere hacer por el resto de su vida a esa edad. Habemos algunos que tenemos una idea desde chicos, pero no es el caso para la mayoría de la gente.

Siempre tuve muy claro que quería desenvolverme en un ambiente creativo o cultural, o ambos si fuera posible, y estudiar animación se me hizo una decisión lógica tras pasar múltiples tardes subiendo mis flash a Newgrounds.com en la preparatoria.

En el caso de estudiar en el extranjero creo que es más importante que nunca tener un cierto grado de certeza sobre lo que se va a estudiar, ya que en muchas ocasiones el costo económico es mayor al de estudiar en tu propio país. A menos que uno tenga una cantidad grande de dinero, no me parece que sea una buena idea ir a una escuela en otro país por el simple hecho de hacerlo. Vaya, ni siquiera ir a la universidad en general debería ser algo que uno hace sólo porque puede. He conocido mucha gente que ha hecho esto, y los resultados con respecto a sus estudios siempre son mediocres, por decir lo menos.

Mi punto es: estudiar algo es en muchas instancias costoso, tanto en el aspecto financiero con en aspecto temporal. Una carrera promedio es de 4 años, y es importante saber qué es lo que uno quiere hacer antes de entrar de lleno en un campo.

Y digo esto a sabiendas de que, estando en la escuela de animación, tuve pensamientos estresantes considerando qué pasaría si no conseguía un trabajo estudiando mi pasión, si todo este gasto de dinero (por parte de mis padres) y tiempo (por parte mía) sería un desperdicio. Por suerte no lo fue. Pero sí es estresante.

También creo que estudiar una carrera promedio es algo que es cada vez menos relevante en el ambiente super-conectado en el que vivimos hoy en día. Carreras técnicas o estudios de un año o dos pueden ser tan prometedores como una carrera de 4 años; incluso gente sin estudios profesionales puede moverse en ciertas áreas con facilidad si son lo suficientemente dedicados y profesionales.

Muchas veces será mejor a largo plazo elegir alguna carrera corta que permita conseguir una chamba a corto plazo en lo que se decide qué es lo que queremos hacer, o en lo que se ahorra el dinero necesario para poder estudiar lo que uno quiere. Hubo varios casos inspiradores en mi escuela de animación de compañeros que habían ahorrado por años para poder estar ahí.

A lo que voy es: cada caso es único. Para decidir estudiar en el extranjero (o donde sea o lo que sea), hay que tener mútiples factores en consideración.

¿Vale aún la pena?

Esta pregunta viene a sabiendas de que hay tantos recursos de aprendizaje en línea, muchas veces de nivel académico sumamente alto y en muchos casos de menor costo.

Creo que desde un punto de vista académico y financiero, es probable que sea más conveniente estudiar en línea. Ya se podrá viajar después.

Pero no puedo negar que viajar y cambiar de ambiente en el momento en que lo hice (de nuevo, tenía 17 años) fue increíblemente benéfico para mí. Hay un aspecto personal muy importante: conocer diferentes culturas, formas de pensar, cocina, cientos de personas y formas de ver las cosas. Es una forma de cultivarse.

Mi recomendación

Recomiendo firmemente que si existe la posibilidad, si ya han hecho la investigación sobre la escuela y el país, y si tienen el tiempo y el capital para irse a estudiar en el extranjero, lo hagan. Hablé mucho en esta entrada sobre decidir qué es lo que uno quiere hacer antes de tomar esta decisión, pero la verdad es que lo que uno quiere hacer podría nacer a partir de irse a estudiar en el extranjero.

Elegir una carrera no determina tu vida, y cambiar es parte de crecer.

Ojalá los precios de la educación superior fueran menores, pero eso es un tema para otro día.