Roald Dahl. “James and the Giant Peach”. Reseña.

UCDL #3: “¡Soy el único parásito en esta habitación!”

James and the Giant Peach es un libro para niños escrito en 1961 por Roald Dahl, y la edición que leí es de 1996 publicada por Penguin Random House, ilustrado por Lane Smith.

A estas alturas los trabajos de Roald Dahl han trascendido al autor mismo, ya que nos dejó con historias tan famosas como Charlie y la Fábrica de Chocolates o Las Brujas, y, sí, Jim y el Durazno Gigante, como lo conocí yo en español. Dahl nació en Wales en 1916, fue novelista, escritor, poeta y piloto durante la guerra.

James and the Giant Peach es un libro de aventuras. Mi primer recuerdo al respecto de esta historia es ver la película dirigida por Henry Selick en 1996 en repetidas ocasiones, cada vez que la pasaban por Disney Channel. Me encantaba esa película, tenía elementos mágicos y emocionantes, y la animación en stop-motion era hipnotizante.

Creo que al leer el libro a partir del cuál esa película fue realizada esperaba encontrarme con los mismos eventos de la misma: el tiburón mecánico, los fantasmas en la antártida, el rinoceronte, etcétera. Pero me topé con que el libro y la película sólo son similares en la premisa, el principio y el final. El resto de la historia es muy diferente entre una y otra. Sin chistar, y quizás esto es la nostalgia hablando, puedo afirmar que me gusta mucho más la película.

Para empezar el libro tiene algunos clichés situacionales muy comunes en los libros para niños del siglo pasado: varios personajes irrumpen en canción para hablar de sí mismos o describir su carácter o el de otras personas, por ejemplo. Mientras que una o dos canciones me parecen adecuadas, este libro en particular está repleta de ellas y lo encontré bastante cansado.

Otro cliché del que estoy cansado es aquél que equipara la apariencia física de una persona con su disposición, por ejemplo, “toda la gente fea es mala”, como las tías de James, que si bien eran personas horribles, tanto el narrador como los demás personajes hacen hincaoué en lo feas que eran físicamente.

Un aspecto que me agradó mucho fue la sensación de aventura del libro. James y sus compañeros salen en un viaje sin rumbo y se enfrentan a las situaciones que se cruzan en su camino con bravura y curiosidad. Eso sí, detesté al cienpiés, un personaje que me caía bastante bien en la película (vale la pena mencionar que no la he visto en 15 años) y que en el libro es un sujeto delesnable. Pero esa sensación de no saber qué depara el camino es muy padre y está muy bien ejemplificada en el cuento.

Un asunto que me parecó interesante fue la marcada idealización que tanta gente tenía de los EEUU (y uno podría decir que aún existe esa idealización hoy en día) a mediados del siglo pasado. Una tierra “de oportunidad en la que todos los sueños pueden volverse realidad”. Creo que es palpable que el dichoso sueño americano es una sombra de lo que era, turbado como está por el racismo, la desigualdad y el abuso que permean las políticas internas y externas de un país que pretende mantener control de todo lo que pueda a nivel global. Sobre todo en la posguerra, entiendo la razón por la cual Dahl escribió tan admiradamente de los EEUU en libros como este, tratándola como la tierra prometida, que es un mensaje que ese mismo país pretende promover.

Sé que este es un libro para niños, pero es importante tener en cuenta cosas como esta idealización a la antigua de un país que no es perfecto (y ninguno lo es), o como la equiparación de la apariencia física de alguien con su disposición moral, ya que cimentan ciertas percepciones y expectativas tanto en niños como en adultos.

Vale la pena mencionar también que en cuanto al trabajo de Roald Dahl, un autor nacido hace más de 100 años, vale la pena tener en cuenta ciertos aspectos de sus ideas y su personalidad que lo más probable es que hayan influenciado los temas de sus cuentos. Por ejemplo, Dahl era antisemita, diciendo incluso en una ocasión “Hay una cualidad en el carácter judío que provoca antipatía, quizás su falta de generosidad hacia los no-judíos. […] hay una razón por la cuál movimientos anti-cualquier-cosa brotan por ahí. Incluso un malvado como Hitler no iría tras ellos sin una razón1. Esta es una declaración problemática ya que no solo evidencía su antisemitismo, sino que de cierto modo justifica barbaridades como el Holocausto, y eso es una mentalidad peligrosa.

No es su única perspectiva problemática, desde luego. La existencia de los Oompa-Loompas es inherentemente racista, por ejemplo, glorificando la esclavitud; y varios de sus textos tienen cualidades invariablemente sexistas.

No creo que se trate de dejar de leer a Dahl, pero tener en cuenta los contextos de los autores ayuda a leer de manera más objetiva. Siempre es más fácil no enterarse de nada, “no conocer a tus héroes”, dijeran, pero ignorar tiene repercusiones peligrosas, como glorificar a individuos que a pesar de sus contribuciones positivas han tenido también contribuciones negativas. No existe una persona 100% “buena” o “mala”. Hay gente mala que hace cosas buenas y gente buena que hace cosas malas, y creo que reconciliar los buenos y malos aspectos de autores de nuestra niñez, por ejemplo, es un paso de crecimiento. Al menos con respecto a autores que ya no están vivos. Los autores de nuestra niñez que aún viven y dicen barbaridades que afectan a minorías fuertemente son un asunto un poco más complicado y que amerita una discusión más enfocada. Te estoy viendo a ti, Joanne.

En fin.

James and the Giant Peach es un libro entretenido. En esencia, me parece un fantástico cuento para niños, aunque hay un par de aspectos dentro de la historia que me incomodan, y muchos aspectos del autor que me incomodan también.

Roald Dahl en la webRoald Dahl en Penguin

No sé si conserve este libro. Mi novia aún debe leerlo, aunque lo más probable es que lo donemos.

UCDL#4 será La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar. O quizás The Dictionary of the Khazars, de Milorad Pavic. O tal vez Siglo de Caudillos, de Enrique Krauze. Depende de cuál termine primero.

Roberto Ampuero. “El último tango de Salvador Allende”. Reseña.

UCDL #2: “Servir de puente para que los ricos crucen el río de sus ambiciones es el destino de muchos pobres.”

El último tango de Salvador Allende es una novela (¿histórica?) escrita por Roberto Ampuero en 2011 y publicada por Plaza y Janés en 2012. Tiene como temática central el golpe de estado que tumbó al presidente chileno, Salvador Allende, del poder en septiembre de 1973.

Roberto Ampuero es un autor Chileno, nacido en Valparaíso, y durante su juventud estuvo convencido (en sus propias palabras1), de que el sistema político socialista era el futuro. Se exilió de Chile tras el golpe de estado de 1973 y fue a vivir a Alemania y a Cuba, y en este último país fue que su perspectiva política comenzó a cambiar, al ver el estado económico Cubano y pensando que no quería que Chile terminara así. Ampuero volvió a Chile en los 90’s y después vivió en EEUU como profesor unos años. Más adelante fue embajador de Chile en México. Todo esto es especialmente interesante teniendo en cuenta la temática de esta novela.

La novela tiene dos protagonistas: David Kurtz, un ex-agente de la CIA que ayudó a desestabilizar el gobierno de Allende en los 70’s, y un panadero chileno (cuyo nombre no diré porque son spoilers) que vivió durante el golpe de estado. De esta forma, la novela es contada desde dos perspectivas regionales y temporales, ya que Kurtz se encuentra en el presente, asumo algún punto de los 2000es, y el panadero vive en los 70’s.

En general me parece que la premisa del libro es interesante: Un ex-agente de la CIA que intervino en el gobierno chileno en los 70’s se ve obligado a regresar a ese país debido al último deseo de su hija moribunda, y en el camino va leyendo y traduciendo una libreta escrita por un panadero que vivió en a través de esos tiempos turbulentos en chile. Es además interesante la intención que entiendo que tiene Ampuero: de cierta forma dar otra perspectia del presidente y mártir chileno, Allende, y reconciliar de una forma u otra al protagonista extranjero con el hecho de que tanto las acciones de su gobierno como las del gobierno chileno derrocado y el que lo reemplazó fueron poco beneficiosas para el pueblo chileno.

Sin embargo, aunque no puedo decir que la novela me haya disgustado, tampoco puedo decir que me haya gustado.

Hubo varias partes que me parecieron muy interesantes, y un par de citas (como la que usé de encabezado de esta reseña) me parecieron grandiosas. Pero hubo varios aspectos que no me atraparon y que incluso afectaron mi disfrute de la novela.

Primero está el hecho de que cada vez que la perspectiva de un capítulo cambia, hay una cita de una canción. Un tango si es un capítulo desde la perspectiva del panadero, y una canción en inglés si es desde la perspectiva de Kurtz. Esto se volvió molesto muy pronto, y puede que sea un asunto de opinión personal más que otra cosa, pero me pareció innecesario. Creo que Ampuero podría haber encontrado otra manera de hacer notar en la perspectiva de quién iba a estar el capítulo.

Luego está el hecho de que la novela en general me pareció muy telenovelesca. La relación del protagonista, por ejemplo, con una mujer que lee el tarot, se me hizo algo forzada, poco natural y la aproximación tomada para consumarla me pareció algo sexista. Las conversaciones que Allende sostiene en el pasado también me parecieron muy telenovelescas. El enfoque y la relación que el autor hace de los sucesos que van ocurriendo en el pasado con los tangos tenía un potencial interesante, pero no puedo evitar sentir que fue un concepto en cierto modo desperdiciado. Y esto tal vez tiene que ver con que no soy chileno y que no tengo un amor particular por los tangos (aunque los disfruto mucho), pero no me provocó nada el enfoque tanguero. Incluso me pareció que había conversaciones que no tenían razón alguna para terminar en el tango, aunque entiendo el por qué desde la perspectiva del panadero, que ama los tangos. Esperaba que con un título como El último tango de Salvador Allende el tango fuera un poco más metafórico o mejor utilizado como alegoría, quizás.

Y es que en general creo que Ampuero estaba intentando hablar y dar muchos mensajes al lector. El mensaje con el que me quedo es uno que ya traía yo intrínseco: ningún sistema de gobierno es perfecto, y el legado de muchos gobiernos capitalistas, comunistas y socialistas es el sufrimiento de la población, así como barbaridades contra los derechos humanos. La dictadura que tomó a Chile tras el derrocamiento de Allende fue brutal y horrenda, y el papel que jugaron los EEUU en colocar a Pinochet en el poder habla pestes de la forma en que el capitalismo busca “proteger sus intereses”. Pero también la falta de atención que Allende tenía (de acuerdo con la novela) para sus conciudadanos y esa fijación con un ideal socialista a la Cuba o a la Rusia, estaba llevando a Chile a ser un desastre económico y político también.

En general creo que los puntos a favor de la novela están en su contenido histórico y en la investigación que Ampuero realizó, así como su experiencia habiendo formado parte de movimientos socialistas y haber cambiado su opinión; pero no me pareció que fuera narrativamente trascendental o particularmente fascinante.

De mis UCDL, no conservaré esta novela.

Blog de Roberto AmpueroAmpuero en Plaza y Janés
Ampuero en Escritores.clAmpuero en Wikimedia Commons

UCDL#3 será James and the Giant Peach, de Roald Dahl.

Kurt Vonnegut. “Slaughterhouse-Five”. – Reseña.

UCDL #1 “Todo era hermoso y nada dolía”.

Slaughterhouse-Five” es una novela escrita por Kurt Vonnegut en 1969 y la edición que leí es de Dial Press, 2009.

Este es el primero de los muchísimos libros que tengo en mi departamento y que estoy intentando terminar. Esta serie de reseñas se llamará “UCDL“, o “Un Chingo de libros“. Por ahora va a estar intercalada con mis reseñas del manga sobre la vida misma de Hiromu Arakawa, “Silver Spoon“, pero una vez que termine esa serie podré publicar reseñas (espero) todas las semanas de lo que pienso de todos los libros que tenemos arrumbados.

Pero enfoquémonos en la novela.

Slaughterhouse-Five o “Matadero 5”1 tiene como protagonista a Billy Pilgrim, un joven soldado estadounidense enviado a combatir durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha desprendido del tiempo. También ha sido raptado por alienígenas. Y es de los únicos sobrevivientes del bombardeo en Dresden.

La novela es poco convencional desde el principio, con el autor narrando cómo decidió escribirla basada en sus propias experiencias en la guerra, y entablando efectivamente un diálogo con el lector. Ojo, este diálogo no empieza en un prólogo: es el primer capítulo.

A lo largo de la novela, tendremos comentarios del autor mismo, que interrumpen pero no de manera disruptiva la narración de la historia, que en gran parte está basada en los sentimientos y experiencias de Vonnegut en la guerra. Claramente dice que todas las escenas sobre la guerra sí sucedieron, a pesar de que la novela en sí es un trabajo de ficción.

Es difícil ponerle una categoría específica a este libro. ¿Ciencia ficción? ¿Fantasía? En definitiva es una sátira, con Pilgrim siendo un protagonista poco asertivo y que siempre se ha dejado llevar, a quien las cosas le pasan pero no hace que cosas pasen. No sé si me explico.

Esta caracterísitica del protagonista sería frustrante y aburrida en cualquier otro libro (de lo que he leído, sólo Terry Pratchett la ha hecho funcionar en un par de ocasiones), pero en este libro funciona por la naturaleza del estado temporal de Billy Pilgrim: Un viajero en el tiempo. No quiero entrar en muchos detalles para no arruinar la trama, pero Pilgrim tiene buenas razones para no ser un agente activo en su propia vida. Pero en cierto modo sí termina siendo un agente activo: como uno de los títulos alternativos del libro, “A Duty-Dance with Death” (un baile obligatorio con la muerte), sugiere, uno hace lo que debe hacer.

Honestamente creo que este libro es principalmente terapéutico para el autor. Vonnegut ya escribía sátira, pero dudo que tuviera otra forma de lidiar con la experiencia de sobrevivir a la guerra y a Dresden.

Celebrado como un libro anti-guerra, retrata crudamente todas las escenas bélicas y pinta con exageración (que no se siente tan exagerada) a cualquier personaje que esté de acuerdo o a favor de la destrucción causada por estsos conflictos. Es un libro triste. Es un libro crudo. Y sí, es gracioso en ocasiones, pero en este caso la sátira de Vonnegut sirve para traer al frente un mensaje claro: la guerra es una mierda. Es una mierda para quien la lucha, es una mierda para quien espera, para quien la sobrevive y para los que heredan el conflicto.

Y la pieza central de la novela es el bombardeo de Dresden, donde Vonnegut mismo fue un prisionero de guerra y donde más de 25,000 personas, en su mayoría civiles, murieron. Lo más curioso del bombardeo de Dresden fue lo poco que se habló de él, y en la opinión de Vonnegut (y la propia) fue un ataque innecesario.

Nunca había leído nada de Vonnegut, pero me entró curiosidad después de leer la novela “The Universe Vs. Alex Woods“, de Gavin Extence2, cuyo personaje principal se enamora de los trabajos de Vonnegut y hasta hace un club de lectura exclusivamente dedicado al autor.

Algunas facetas del libro no han envejecido del todo bien, pero creo que es un libro importante, y sobre todo creo que es un buen libro. Entiendo ahora por qué Vonnegut es tan celebrado. La novela es profunda y con muchísimas ramas saliendo de un tronco común, y al mismo tiempo está escrita de una manera que la hace fácil de leer.

El libro en Indigo

Para el final de esta reseña, y de todos los UCDL, voy a añadir una nota que diga si me voy a quedar el libro o no (Creo que llamaré esto “¿Pa’l librero?”). En este caso, la respuesta es . Me gustaría revisitarlo después.

UCDL #2 será “El Último Tango de Salvador Allende“, de Roberto Ampuero.

Un chingo de libros

¿Saben qué me pasa mucho?

Compro libros, los pongo en el estante y ahí los dejo. Algunos ni siquiera están abiertos; viven en su prisión de celofán.

Leo otras cosas, saco libros de la biblioteca, me prestan libros, releo lo que ya tenía, pero mi pila de libros sin leer nunca disminuye.

Al contrario: Crece.

Esto no era una situación tan precaria antes de empezar a vivir con mi novia hace unos años. Pero resulta que a mi novia también le pasa mucho esta situación, y, bueno…

esto…

se ha salido un poco de control.

El chiste es que son demasiados, muchos ni siquiera son libros que nos interese conservar más allá de una lectura y con el tiempo que llevo acá me he familiarizado mucho más con usar la biblioteca local en lugar de comprar más libros.

Entonces decidimos que vamos a dejar de sacar libros de la biblioteca, dejar de tomar prestado y de procrastinar y vamos a leer todos estos desgraciados libros.

Antes, por supuesto, tuve que terminar unos cuantos libros que me quedaban de la biblioteca, pero ahora sí voy a leer todo lo que tengo ya existente acá y deshacerme de las cosas con las que no quiera quedarme.

Porque no hay espacio suficiente para tantos libros.

Voy a ir escribiendo reseñas de todos los libros que lea, y voy a intentar tener al menos una reseña lista todas las semanas. El primer libro de la lista de libros que tengo acá será Slaughterhouse Five, de Kurt Vonnegut, así que cuando vean esa reseña es que mi viaje a través de mi montaña de libros ha comenzado.

Deséenme suerte.

Salud.

Sheena Kamal – “The Lost Ones”. Reseña.

THE LOST ONES

The Lost Ones” es un libro escrito por Sheena Kamal y publicado por Harper Collins en 2011.

Sheena Kamal es otra de las autoras que encontré a través del libro compilación editado por Sam Wiebe, “Vancouver Noir”. Su cuento en esa colección, “Eight Game Changing Tips for Public Speaking” me pareció original, contado de una manera entretenida y con un par de twists, a pesar de ser tan breve.

Encontré el libro, de nuevo, a través de mi biblioteca local. Cuando comencé a leer este thriller, tenía una idea muy particular de lo que esperaba de esta novela, sobre todo porque disfruté mucho el cuento en Vancouver Noir. Esperaba algo original, entretenido, con buenos twists y bien escrito.

The Lost Ones” tiene como protagonista a una mujer que tiene una suerte de ‘don’ especial que le permite saber si alguien está o no mintiendo. Fuera de ser un poder extraordinario, es descrito como una habilidad, un sentimiento, que le permite saber si alguien miente o no, y nunca se equivoca.

Ok. Puedo lidiar con ello, y asumí que el cuento tomaría una dirección hacia lo ligeramente supernatural.

Después, el primer twist: La protagonista no es una detective; es una ex-militar con una historia de alcoholismo, que tiene un pasado turbulento y que ahora es asistente de un reportero que está casado con un detective. Esto es interesante, ya que de entrada rompe con varios de los clichés de las novelas de detectives. De entrada, no hay protagonista varón, y no es un detective, además de que tiene ese podercillo que le permite identificar mentiras.

La protagonista tiene, además, una excelente capacidad de encontrar personas. Supongo que tiene sentido porque trabaja para un detective. Entonces el caso empieza cuando la contactan para encontrar a una adolescente que se ha perdido. Lo curioso es que la contacten a ella, y no a su jefe, que es el detective. Y lo más curioso es que ella tiene una conexión personal con la desaparecida.

Ahora, procuro escribir estas reseñas sin revelar mucho sobre lo que sucede en las novelas, así que no voy a revelar los demás twists y situaciones de la trama. Recomiendo leer la novela porque sí es interesante, pero tengo unos cuantos comentarios al respecto.

La primera mitad de la novela es muy buena, con la investigación y la personalidad de la protagonista llevando la historia de la mano. Pero hacia el final de esta primera mitad algo cambia, y no estoy muy seguro de qué es. Lo que sí estoy seguro es como afectó al resto de la novela.

Primero, los personajes de pronto empiezan a perder esa sensación de que son personas tangibles y se convierten en una suerte de caricatura que únicamente existe para servir el propósito dictado por la trama. Sus conductas no se sienten orgánicas, y esto pasa principalmente con los personajes secundarios. La protagonista no se ve demasiado afectada por esto, pero sí afecta sus interacciones, las cuáles se sienten poco creíbles y transcurren demasiado rápido.

Mi suposición es que Kamal tenía una idea muy específica de cómo quería que la historia se desenvolviera, pero por una u otra razón decidió acelerar la velocidad a la que los sucesos ocurrían, a tal grado que perdió esa calidad que tenía al principio y se volvió, básicamente, una trama bastante plana.

El final me pareció realmente malo. No creo que todos los personajes en todas las novelas tengan que terminar mejor de lo que empezaron, pero tuve la persistente sensación de que ¿no hubo una resolución a todo lo que acontece? Sólo algunas cosas, pero nada totalmente resuelto, y en grna parte esto se atribuye a la personalidad de la protagonista.

Decir que esto fue un poco una decepción es adecuado. Realmente esperaba algo más como el cuento, o como la primera mitad del libro, y por supuesto las expectativas con las que uno empieza un libro tienen mucho que ver con como uno experimenta dicho libro.

Tengo algo de curiosidad por el resto de la serie de Sheena Kamal, pero no sé si es suficiente curiosidad como para leerlos, después de este. Lo pensaré.

Gracias por estar.

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