Marcela Serrano – “Dulce Enemiga Mía”. Reseña.

Dulce enemiga mía / Marcela Serrano | Cool | Pinterest

Dulce Enemiga mía” es una colección de cuentos escrita por Marcela Serrano y publicada por Alfaguara en 2013.

Disfruté mucho de los 20 cuentos de este breve volumen, el cuál llegó a mí, de nuevo, gracias a la recomendación de un amigo. La autora es de Chile, y algunos de sus cuentos que pasan en México se sienten ligeramente menos auténticos que los demás, pero nada que me molestara realmente.

Me gusta que a pesar de que el título de la colección se refiere a uno de los cuentos cuya protagonista es Dulcinea del Toboso, en cierta manera hace alusión a las temáticas de todos los cuentos del libro, 18 de los cuales tienen por protagonistas a mujeres que, para bien o para mal, son sus propias peores enemigas.

Se me hizo curioso que los dos cuentos en los que el protagonista es un varón, “El testigo” y “2 de Julio”, en ellos éste toma la forma de un perro o de un sujeto que es incapaz de controlar su lujuria. No creo que sea un comentario hacia los hombres, aunque vale la pena mencionar que varios de los hombres en los demás cuentos son de varias tonalidades de maldito. Son mujeriegos, violadores, emocionalmente distantes, abusivos… Creo que esto es un comentario más dirigido a la masculinidad tóxica prevalente en latinoamérica que al “hombre” como género.

De la misma maner, muchas de las protagonistas son sumisas, permisivas, abnegadas madres o esposas que rara vez se permiten un deje o un asomo de individualidad, y cuando se escapan del yugo de las expectativas familiares o sociales es cuando se convierten en héroes o villanas. Pero lo hacen con acciones que cargan inmenso significado personal.

Creo que en general los cuentos de Serrano retratan adecuadamente pensamientos y actitudes muy prevalentes en la sociedad latinoamericana; pensamientos y actitudes que urge que cambien.

Obvio estos comentarios son interpretaciones mías y no reflejan necesariamente las intenciones de la autora. Los cuentos, sin embargo, se prestan a estas lecturas.

Mis cuentos favoritos fueron “Damascos y Calabazas”, “Cerco eléctrico”, “Hembras (Un divertimento)”, “El Robo”, “En Bosnia”, “El balneario”, “El Hombre del Valle”, “El testigo”, “El consuelo”, pero todos y cada uno fueron ejecutados con una calidad narrativa laudable.

Marcena Serrano es de aquellos autores que me gusta leer; es auténtica, con esa textura latinoamericana en su prosa que se siente en la piel, que entretiene e inspira, que es real e imaginativa. Estoy ansioso por leer más de su trabajo.

La autora en Alfaguara

R.M. Greenaway – “Cold Girl”. Reseña.

Cold Girl | Dundurn Press

Cold Girl” es una novela de crimen y detectives escrita por R.M.Greenaway y publicada por Dundurn Press en 2016.

Greenaway es una escritora canadiense que ganó en 2014 el premio “Arthur Ellis Unhanged” por esta novela, y los últimos años se ha dedicado a desarrollar la serie cuya primera entrega es también esta novela. A la fecha hay tres libros más en la serie, “Undertow”, “Flights and Falls”, “Creep” y “River of Lies”.

En 2018 me regalaron una colección de relatos titulado “Vancouver Noir”, editado por Sam Wiebe (su libro, “Invisible Dead“, es bastante entretenido, aunque muy cliché) y que contiene una variedad de historias escritas por autores de British Columbia y que tienen como trasfondo la ciudad de Vancouver y sus alrededores. La última historia en este libro es “The Threshold”, de R.M. Greenaway. Esta historia es algo decepcionante, ya que no tiene una resolución o una dirección concreta. Esto se debe más, creo, al límite de palabras y páginas que tiene por regla un relato corto, que a un error por parte de la autora. La historia habla sobre un fotñografo que encuentra un cadáver en el río, y en lugar de reportarlo a la policía decide tomar una fotografía del mismo, con la intención de que sea la pieza culminante en un libro que está haciendo. Sin embargo, mientras espera a que el sol se levante en el cielo para tener la luz perfecta para su fotografía, se percata de que el cadáver no es tal aún, y esta víctima sigue viva. Para cuando llama a la policía, después de tomar su foto, esta persona, que resulta haber sido un policía, ha fallecido, y lo que sigue es una interrogación por parte del departamento de policía de Vanocuver. Una vez que el fotógrafo se va, se implica que tal vez el fotógrafo tuvo algo que ver con el asesinato, y que irán a investigar más a fondo… y ahí termina.

Quería saber más. Los puntos claves de la historia me estaban agradando mucho, y al no tener resolución me sentí muy frustrado. Pero al mismo tiempo con mucha curiosidad con respecto al trabajo de esta autora.

Así que encontré su primera novela, “Cold Girl”, en mi biblioteca local y comencé a leer.

El caso es comentado desde el principio, desde luego: chica cantante de pueblo pequeño en British Columbia desaparece después de tener una pelea con su novio/baterista, su camioneta está en una montaña y no hay rastro de ella. Entonces se nos introduce a la variedad de policías que van a encargarse del caso, entre ellos los dos protagonistas: Leith, seguro de sí mismo pero con ganas de salir adelante en la vida, y Dion, excelente policía y detective que sufrió un accidente que lo afectó mentalmente y ahora tiene problemas para concentrarse y recordar cosas, por más sencillas que sean.

Después nos presentan a una variedad de sospechosos y la investigación comienza.

Greenaway se toma un tiempo muy largo en establecer las diferentes perspectivas de los protagonistas, así como en explicarnos todos los ires y venires de los sospechosos y la gente del pueblo. Sentí que se tomó muchísimo tiempo en esta etapa, pero tiene un no sé qué que hizo de su lectura algo bastante ameno.

No solo eso: el hecho de que se tomara tanto tiempo en establecer todo lo que quiso, nos presenta también con la posibilidad de twists más jugosos más adelante, así como de una trama aledaña bastante rica que parece indicar el desenlace de la historia principal, pero no lo es.

Por otro lado, no me agrada leer más novelas de crimen en las que la víctima es una mujer secuestrada o asesinada o violentada por un hombre. Refuerza ciertos estereotipos misóginos, unos que frecuentemente representan a la mujer como frágil y como “algo” de lo que se puede disponer. No me pareció que la novela en cuestión fuera poco cuidadosa con la temática, pero que las víctimas siempre sean mujeres (en varias ocasiones, brutalmente violentadas) normaliza la concepción de “esto es algo que pasa, qué le vamos a hacer”, en lugar de aportar diversas perspectivas con respecto al tema, o diversas avenidas y enfoques para los misterios.

Definitivamente tener a una autora (sobre todo a una autora que escribe tan bien como Greenaway) mejora un poco la situación, pero la mujer violentada es un cliché en este tipo de novelas que estoy listo para que pase de moda.

A pesar de que los dos protagonistas son hombres, hay varios personajes femeninos con muchísima agencia y autoridad, lo cual es muy apreciado, sobre todo en este género.

En general me pareció una muy buena novela thriller. Tengo muchas ganas de leer más de esta serie y de esta autora. Por cierto, si van a leerla, tengan en mente el título del libro. Es sumamente relevante.

Gracias por estar.

Sitio de RM GreenawaySitio de la autora en Dudurn Press
La autora en TwitterLa autora en Instagram

Tab for a Cause y Ecosia: Ayudando desde tu escritorio

Hay dos proyectos en línea de los que soy MUY fan, y que he usado incansablemente los últimos 4 o 5 años.

El primero de ellos es Tab For a Cause.

Esta es una iniciativa en forma de extensión para navegador. Yo la uso en Firefox, pero me parece que también tienen versión para Chrome y Edge.

La forma en que funciona es sencilla: Cada vez que abres una pestaña de tu navegador nueva, te lleva a esta página:

En esta página notarán varios elementos diferentes que llaman la atención. No se veía tan elegante la primera vez que utilicé la extensión esta. En medio, por supuesto, está un reloj digital con la fecha (captura de pantalla tomada la semana pasada).

En la parte inferior hay un anuncio, y en la parte superior derecha hay una cantidad en dólares y un número junto a un corazón.

Cada vez que abres una pestaña nueva, ganas un corazón nuevo y ves un anuncio. Estos anuncios le dan dinero a la organización que hizo Tab For a Cause, Gladly. Lo chingón de este sistema viene ahora:

Cada corazón que adquieres al abrir una pestaña de tu navegador es equivalente a una fracción de un centavo de dólar, pero más importante que eso es un poder de voto. El jueves pasado, por ejemplo, yo tenía 73 corazones. ¿Ven los puntos a la derecha de los corazones?

Esos puntos abren un menú, y entre las opciones de ese menú está “Donate Hearts”, o “Donar corazones”. Si damos click ahí, vemos esta pantalla:

Aquí vemos un listado de caridades que son apoyadas todos los meses por Gladly utilizando el dinero que generan de los anuncios que vemos en las pestañas de nuestro navegador. Uno puede donar los corazones que tiene, en este caso, 73 (o diferentes cantidades) a cualquiera de estas caridades.

Gladly entonces cuenta cuantos corazones obtuvo cada caridad al final del mes y los ennumera de más a menos corazones. Entonces distribuye sus ganancias de todos los meses a todas las caridades dependiendo de cuántos corazones fueron donados por los usuarios.

¿No es eso increíble? Con realizar una actividad que hacemos todos los días (abrir pestañas en Firefox, por ejemplo) y sin abrir nuestra cartera, podemos beneficiar a una cantidad interesante de caridades.

Y si lo que les preocupa es la transparencia, cada cuatro meses publican detalles sobre cómo están utilizando el dinero que generan a partir de los anuncios. Por ejemplo, en el tercer cuatrimestre de 2020, su estado financiero se veía así:

No sé, el sistema me parece brillante, la gente que maneja la organización parece tener un interés genuino en la transparencia y un verdadero interés por ayudar, y como usuario de su extensión no tengo que hacer más que abrir una pestaña y decidir cómo distribuir mis corazones.

Lo recomiendo ampliamente.


Por otro lado está Ecosia.

Ecosia es un buscador que pretende plantar árboles con el dinero generado a partir de anuncios en sus búsquedas. Tiene la ventaja de ser tanto un sitio web (como todos los buscadores) y una extensión que pueden añadir a su navegador para que la búsqueda automática sea por Ecosia. También tienen una aplicación para teléfonos celulares.

Se ve básicamente como Google, pero con menos fanfarria. En la esquina superior derecha está la cantidad de árboles que uno ha plantado como usuario de Ecosia en el navegador actual (creo que necesitan como 5 búsquedas para plantar un árbol o algo así).

Tienen un blog en el que dan noticias ambientales y hablan de sus proyectos de plantación, también tienen un canal de Youtube con actualizaciones sobre sus proyectos, y también comparten sus finanzas con quien quiera verlas. También respetan la privacidad y no andan rastreándote.

Para ver sus proyectos de plantación activos, basta con ir a esta página.

La existencia de proyectos así me llena de emoción y esperanza, y me hace sentir que a pesar de que no puedo hacer mucho, al menos de alguna forma estoy contribuyendo a un cambio y a un movimiento positivo.

Uso ambos proyectos en conjunción y lo he hecho por años, y no ha afectado en nada a mi uso del Internet. Los recomiendo ampliamente.

Saludos y gracias por estar.

“El Fantasma y el Poeta”, de Carmen Boullosa – Reseña

El Fantasma y el Poeta” es una colección de cuentos escrito por Carmen Boullosa y publicada por Sexto Piso en 2007 y 2008.

Boullosa es una poeta y novelista mexicana, pero este es el primer libro suyo que leo, impulsado por una necesidad de leer más literatura mexicana, y a partir de una recomendación por parte de un amigo.

Conseguí el libro en mi biblioteca local; es la edición de 2008, la cual cuenta con una introducción de Masoliver Ródenas. Por principio tengo un problema con las introducciones como la que provee en este caso el señor Ródenas, ya que hablan en varios niveles de especificidad sobre el contenido del libro en cuestión. Me hace pensar en una edición que tuve en algún momento de “El Gallo de Oro”, de Juan Rulfo, en el que la mitad del libro era un extenso ensayo que analizaba la historia, y la otra mitad era la historia en sí. Ahora, no hay ningún problema de facto con los análisis y ensayos por sí solos, tanto en el caso de “El Gallo de Oro” como en el caso de este libro de Boullosa; mi problema radica con su posición en el libro. ¿Por qué colocar esto antes del libro en sí? Sólo termina por arruinar sorpresas o sesgar análisis a los que el lector podría haber llegado por su cuenta.

Soy de la opinión de colocar esta clase de contenido al final del libro. En el caso de “El Fantasma y el Poeta”, me brinqué la introducción de Ródenas por completo.

Los cuentos son de temática y longitudes variadas. En general me gustaron todos, pero muy pocos me resultaron memorables: “Cuento de nunca”, “Insomnio y fuga”, “El Fantasma y el Poeta” y “La Sagrada y otras” son los que más disfruté y cuyo contenido me pareció mejor realizado.

Algo que me pareció muy interesante es que todos los cuentos en esta colección están contados en primera persona, y creo que esto afectó un poco mi lectura, ya que en lugar de considerar cada historia como una entidad separada, terminé ligando todas las narrativas en mi cabeza como parte de un todo. Esto tiene que ver también con la personalidad de quien narra los cuentos, ya que prevalece esta actitud sarcástica y con lenguaje sumamente casual, como platicado. Sin embargo, también puede ser que al no darme pausa entre cuentos haya creado en mi cabeza una entidad que ha vivido todas las historias y que ahora me las dice a mí.

Otra cosa que noté es que el estilo de los cuentos tiene cierta calidad ensayística, varios de ellos contando historias sobre personas y sucesos reales o históricos pero a modo de cuento, algo que me pareció interesante y nuevo. Los cuentos ensayísticos de Boullosa se enfocan en más de una ocasión en Rubén Darío, poeta nicaragüense, y un viaje que realizó a Nueva York, y si bien no estoy del todo familiarizado con el trabajo de Darío en sí, me queda claro que éste (o la personalidad misma de este autor) tuvo una influencia bastante poderosa sobre Boullosa. Tengo curiosidad del por qué de esta insistencia con Darío.

Por último, los cuentos de este libro tienen esa cadencia natural del cuento latinoamericano; mantienen un balance entre el realismo-mágico y el lenguaje casual y vivaracho; y añadiendo ese tercer elemento del ensayo contado por un narrador ficticio, crean una lectura bastante amena.

A pesar de que “El Fantasma y el Poeta” tiene aportes interesantes y excelentes momentos, no me atrapó por completo; y en ocasiones el factor ensayístico de los cuentos me pareció algo cansado. Dicho esto, me pareció una buena forma de adentrarme en la obra literaria de Carmen Boullosa, quien tiene una extensa bibliografía que abarca poesía, obras de teatro, novelas, cuentos y ensayos y que comienza en la década de los 70’s.Tengo la intención de leer más de su trabajo, quizás enfocarme en sus novelas y ensayos antes de volver a sus cuentos.

El encogimiento del internet

El internet es inmenso, pero para la mayoría de los usuarios que lo frecuentamos día a día se ha vuelto chiquitito, como un vecindario en un pueblo pequeño en donde las mismas tiendas abastecen a todo el mundo.

He estado pensando mucho en esto de varias formas últimamente.

Mis sitios web más visitados pertenecen a grandes imperios digitales; de Google, Youtube y Gmail (ahora también Adsense); de Facebook, Whatsapp e Instagram; Twitter por otro lado y mis sitios web relacionados con finanzas. También está mi blog, claro, para poder escribir estas entradas. Desde hace un par de meses frecuento también Odysee, Ko-Fi y Reddit, así como dos sitios de suscripción de video, CuriosityStream y Nebula.

Pero en mi experiencia es cada vez más raro que haya usuarios constantes del internet que frecuenten los blogs de antaño, o los foros, o los sitios web de entretenimiento variado (pienso en Tonterías.com y en Newgrounds).

Poder ver, leer y seguir contenido y a personas en la menor cantidad de plataformas posible es genial, estoy de acuerdo con ello. Hace mucho más efectivo nuestro tiempo en línea: ¿Para qué me saldría de Youtube si todo lo que quiero ver está aquí? ¿Por qué buscaría una alternativa a Instagram o Twitter si todas las personas que ime interesa escuchar ya están en esas plataformas? ¿Leer blogs personales? Nah, me basta con ver que pusieron un tweet nuevo todas las horas las últimas doce horas.

Lo entiendo y soy un activo partícipe de esta mentalidad, pero hay dos cosas que me preocupan: El hecho de que la mayor parte del internet está controlado por tres corporaciones (Google, Facebook y Amazon), y el hecho de que la mayor parte de los sitios web existentes han sido creados en los EEUU, o están hospedados en ese país.

Tal vez esta percepción nace a partir de mi exposición natural a estos sitios: Soy de México, vecino sureño de los EEUU y que consume la mayor parte de lo que EEUU produce en términos mediáticos. Ahora vivo en Canadá, vecino norteño de EEUU, que se ve afectado por una situación similar, aunque en mayor o menor medida no podría decirlo.

No tengo la más remota idea de cómo funcionen las cosas en países europeos o asiáticos, y probablemente mi percepción de las cosas desde mi esquina del mundo está cerrada, y errada.

Pero hablando de experiencia propia, me asusta este encogimiento del internet. Creo que el reciente anuncio de que Disney, una de las compañías más inmensas en la historia de la humanidad y que recientemente había adquirido 21st Century Fox, está cerrando Blue Sky Studios (La Era del Hielo) me hizo pensar más que nunca en estos monopolios y en cómo van a terminar dictando el futuro de este espacio compartido que llamamos Internet.

¿Qué podemos hacer al respecto? Las compañías nos tienen atados de pies y manos a sus servicios, y es muy difícil salirse de un ritmo de hábito una vez que nos tiene atrapados, nos demos cuenta o no.

Francamente, lo que he empezado a hacer es buscar alternativas y empezar a variar mis hábitos de uso de internet. Todos los sitios web capitalizan a partir de nuestra atención (tener anuncios es parte de ello), y creo que lo ideal es repartir esa atención.

  1. Por un lado, no solamente estar pegados a Youtube todo el día; buscar alternativas de video es difícil por el poderío y el peso de la plataforma googliana, y cuando hallas una alternativa decente (como Odysee), viene con ciertas cosas que tal vez no te encanten. En el caso de Odysee, la prevalencia de contenido de teorías de conspiración y de extrema derecha me sacan un poco de onda, y es que predican la libertad de expresión a toda costa. La única forma de ecualizar un poco plataformas así es que lleguen más usuarios con más puntos de vista variados y que creen un ecosistema diverso. Otras plataformas como CuriosityStream, Crave y HBO son buenas alternativas a Netflix, y lugares intermedios como Nebula son interesantes (aunque también de subscripción).
  2. También dejar de obtener noticias desde Twitter o Facebook, incluso instagram. Frecuentar blogs/sitios web de periódicos locales e internacionales (los que no cobran, porque pagar por un periódico es una etapa de la adultez para la cuál no estoy listo) es más beneficioso porque tienes la posibilidad de no dejarte llevar por un encabezado o 200 caracteres en lugar de la nota completa. Da más chance de evitar desinformación y asumpciones (bueno, esto también depende de en qué sitios de noticias uno confíe, y eso ya es otro rollo).
  3. Si escuchan un Podcast mientras trabajan, escuchar el Podcast desde el sitio web del podcast en lugar de Youtube, Apple o Spotify ayuda no sólo a quien hace el podcast, también a la descentralización del internet.
  4. Leer más blogs personales o frecuentar sitios personales de la gente a la que uno sigue en redes sociales es también una buena forma de incrementar el número de sitios que uno visita y hasta cierto punto mejorar la salud del internet como plataforma de todos y para todos.
  5. Variar tiendas en línea es buena idea también. Amazon es súper conveniente, pero sus prácticas laborales y su impacto ambiental (además de que no pagan impuestos) dejan mucho que desear, así que comprar de otras tiendas, sobre todo de tiendas pequeñas, fortalece no sólo la salud del internet, también la economía global y local.

No creo que estos sean cambios fáciles de incorporar en la rutina, pero tampoco creo que sean imposibles de considerar cada vez que entramos al internet. Sólo con variar un poco los lugares que visitamos estamos ayudando a un ecosistema digital más variado y más sano.

Tampoco es que yo siga estas recomendaciones e ideas al pie de la letra. Muy amenudo me absorben Instagram y Twitter (para eso estánd iseñados, después de todo), y sí, es un esfuerzo sentarme a leer entradas y noticias en otros sitios web y no sólo leer un encabezado o un resumen de 200 caracteres en Twitter. Pero es un esfuerzo que vale la pena.

Al menos eso creo.

No dejemos que se encoja el internet. Es una herramienta maravillosa que ha conseguido tirar barreras por todos lados (tomen como ejemplo nada más el nacimiento de las criptomonedas y la tecnología blockchain, una verdadera revolución), y dependiendo de lo que pase en los siguientes años, puede que se nos acabe el chistecito y que esa variedad que hace al internet tan rico se desvanezca por completo.

Gracias por leer y por estar. Salud.