Desastres, Delirios y Debrayes, una retrospectiva

La portada de mi libro, como saben disponible gratuitamente o por medio de donación en mi tienda de gumroad.

Entre 2013 y 2015 escribí varios de cuentos de diversas longitudes, temáticas y personalidades, que en 2015 compilé en un pequeño volumen de 120 páginas titulado “Desastres, Delirios y Debrayes”. Estos cuentos son los que han podido leer en mi sitio web a lo largo de los últimos tres meses, semana con semana.

A finales del año pasado decidí que había intentado vender este primer paso como escritor por suficiente tiempo, y que si quería que mis cuentos tuvieran una mayor audiencia, lo mejor que podría hacer sería ponerlos de manera gratuita en internet. En su momento obsequié copias físicas y digitales a varias personas, a quienes agradezco infinitamente que se tomaran el tiempo de leerlo, con todo y sus faltas, pretensiones y extrañezas.

Ahora, tras haber publicado la mayoría de estas historias para su lectura pública en este sitio web, y tras haber hecho el libro gratuito en mi tienda de gumroad, sentí que era tiempo de hacer una retrospectiva.

Este libro tuvo un “historial de publicación” un poco accidentado.

Tras haber compilado estas historias, emocionado entregué el manuscrito a tres editoriales en México, en 2015:

  • Editorial Era
  • Editorial Almadía
  • Editorial “S”, que continuará incógnita por razones que se verán a continuación.

Editorial Era fue mi primera opción. Estaba tan emocionado que fui a entregar el manuscrito de manera física a sus oficinas en la ciudad de México. Después de recibir su respuesta (negativa), envié el manuscrito digital a Editorial Almadía, quienes también me dieron una respuesta negativa. Ambos me dijeron, sin embargo, que les agradaba el contenido y que esperaban poder leer más de mi trabajo en el futuro, lo cual me dio muchas esperanzas. Así que intenté una última vez con otra editorial, la consabida “S”, una casa independiente manejada por un señor español en la ciudad de México (y que, por lo que he investigado recientemente, ya no existe).

Vale la pena mencionar que en 2015 yo tenía 21 años, y que era, en muchos sentidos, un adolescentucho. Tal vez esto explique un poco la interacción que tuve con este señor (que, al menos, me doblaba la edad), cuyo nombre decido no mencionar con el afán de mantener la paz, y a quien me referiré como “M”.

Un conocido de entonces, a quien comenté que estaba intentando publicar un libro, me dijo que un amigo suyo había publicado en esta editorial, y pensando que tal vez yo había apuntado demasiado alto al probar con editoriales de más renombre, pensé que “S” sería algo más adecuado para mi primera ventura en el mundo de la literatura.

“M” aceptó reunirse conmigo y me dijo que mi libro tenía potencial, pero que no estaba a la altura todavía. Me dijo que por una módica cantidad (no recuerdo bien, pero recuerdo que me dio un ‘descuento‘) se sentaría conmigo y me asesoraría, me ayudaría a aprender a editar, y que cuando mi libro estuviera listo, lo publicaría (y sí, en retrospectiva, esto es super extraño). Inocentemente, accedí.

En ese entonces yo trabajaba en Ánima estudios, y el dinero no era algo que me sobrara. Pero creía en mi libro, y creí en este señor.

Nos juntamos varias veces. Me dio unos cuantos ejercicios para mejorar mis historias, me dejó lecturas de tarea, me regaló libros de su editorial y me vendió otros (también con un descuento).

Poco a poco empecé a notar unas cuantas cosas extrañas con respecto a las clases que tenía con él. Primero, noté que pocas veces me prestaba el 100% de su atención durante las mismas. Siendo la editorial “S” un equipo de una sola persona, “M” se mantenía bastante ocupado todo el tiempo.

Después noté que “M” muchas veces pasaba el día entero sin comer (o al menos, eso parecía), gastándose todo el dinero que cargaba encima en cigarrillos, y en más de una ocasión le invité una sopa o un café en el sitio en que nos reuníamos, El Péndulo de Polanco. También noté que en muchas formas me trataba con un deje de condescendencia que no me agradaba para nada, pero que toleré porque sentí que estaba aprendiendo algo de él.

Entre clase y clase o en los días en que le daba aventón a algún sitio después de nuestras reuniones, me refería cosas de su vida, me explicaba los ires y venires de su relación con una mujer que lo hospedaba en su casa y que le pagaba los cigarrillos (y a quien en todo sentido podría decirse que él detestaba), y me hablaba de los autores que publicaban bajo su sello. Me dijo qué historias cortar, qué corregir, y sugirió que el libro se llamara “La hora de la luna”.

Pronto me di cuenta de que el dinero que ganaba de mis clases, de las ventas de los libros y de algún otro sitio lo gastaba en la impresión de más libros, cigarros y transporte a varias ferias literarias.

En una ocasión estaba tarde en el trabajo y recibí una llamada de él diciéndome que no tenía en dónde dormir (??), que lo habían corrido de su casa, que le diera asilo. En ese entonces yo vivía con mi hermano, y tener a un extraño en casa no me pareció la mejor idea. Pese a la desesperación en su voz, formulé alguna excusa y le dije que no podía. Me pidió que al menos lo dejara dormir en mi auto, que tenía en sus manos una maleta llena de libros y que al día siguiente encontraría otro sitio en donde dormir. Me negué. Todo esto me parecía muy extraño, y la verdad es que me asusté, a pesar de que me sentí mal por él. Esta situación se solucionó de alguna manera para la siguiente ocasión en que nos vimos, en que me disculpé por no haber podido ayudarlo.

Durante 2015 tenía yo un proyecto de reseñas e historias con un grupo de amigos, llamado Agua de Calcetín. Le sugerí a este señor, por algún motivo, que podíamos leer los libros publicados por Sediento y hacer reseñas, de tal manera que pudiéramos incrementar la presencia en línea de su editorial (y también para generar contenido en nuestro sitio web). Él aceptó. Me regaló dos libros, que denominaremos “Libro 1” y “Libro 2”, y me obsequió dos copias más del “Libro 2” para mis amigos Arturo y Gerardo.

Leí ambos libros, y mientras que disfruté (si bien no me encantó) el “Libro 1”, el “Libro 2” nos pareció a mis amigos y a mí un desastre, y escribimos lo que pensamos. Tuve entonces la duda de si publicar estas reseñas en el sitio web. Por un lado, pensé, no quiero que el editor piense que lo estoy atacando (porque no era mi intención, ni mucho menos), pero por otro, pensé que tenía cierta “integridad” a la que debía apegarme, y que lo sensato era publicar las reseñas sean cuales fueren las consecuencias.

Objetivamente hablando y en retrospectiva, publicar esas reseñas fue un error, lo reconozco. Habría sido muy fácil no publicarlas, hablar de mis opiniones al respecto de los libros con “M”, a quien, a pesar de que en muchos sentidos me trataba como a un chamaco sonso, yo estimaba. Pero en mi cabeza pensaba “Si publica un libro como éste, ¿cómo puedo esperar que se haga un buen trabajo con mi material? ¿Qué nivel de integridad tiene una persona que predica escribir y editar bien, y que a pesar de ello publica algo de tan pésima calidad?”. Tal vez mis pensamientos estuvieran en el sitio correcto, pero actuar de la manera en que actué fue una insensatez, aderezada con una cucharada de soberbia. No lo niego.

Su respuesta no se hizo esperar. Me citó en el Péndulo en que tomábamos nuestras clases, pidió un café y conforme empezamos a hablar (él pidiéndome que borrara las reseñas, yo negándome), se empezó a enfurecer. Me dijo que ya no quería que yo publicara con él, que me devolvería el dinero de la última clase y que le pidiera disculpas. Pronto comenzó a decirme que yo no sabía nada, que no tenía derecho a juzgar a otros escritores de mi generación que además sabían más que yo. Me dijo que el libro que no nos había gustado nada había sido “un trabajo pagado”, y que tampoco tenía derecho a decir lo que dije de él. Se fue enfureciendo más y más, insultándome, sin dejarme decir palabra. De pronto su perorata dejó de ser en mi contra y dijo que los mexicanos eran (sic) primitivos, animales y agresivos, lo cual entendiblemente me hizo decirle que parara con un manotazo en la mesa. Dijo: “otro mexicano agresivo”, y se marchó sin pagar su café.

Yo fui a esa junta con la intención de decirle que ya no quería publicar con él, y, efectivamente, ese fue el resultado.

Sacado de onda (encuentro complicado el lidiar con la gente que me trata de esa manera, a pesar de que en al analizar las situaciones después me enojo y pienso en todo lo que pude haber dicho o hecho) le escribí diciendo que lo dejáramos por la paz, que estaba muy molesto por lo que me había dicho sobre la gente de mi país, que no quería el dinero de la última clase y que por respeto a lo que había aprendido de él borraría las reseñas. También me disculpé si lo había sentido como un ataque (carajo, ¿qué afán de seguir en contacto con él?). Por último, le dije que no hablaría mal de él (por eso no doy su nombre ni el de su editorial. No pretendo que mi relato sobre lo que sucedió sea un ataque, tampoco, tan sólo un recuento de la historia de mi libro). Pero después me arrepentí de este mensaje y decidí que no borraría las reseñas (mi ridículo orgullo) y lo bloqueé en todos lados (‘sabe dónde trabajo, mi dirección estaba en mi manuscrito, quién sabe qué pueda hacer’, son cosas que me pasaron por la cabeza, basado en sus reacciones y sus enojos anteriores).

Obviamente, notó que no las borré, y me envió un correo con una captura de pantalla de mi último mensaje diciéndome que “estaba convencido de que yo no era un cobarde” y ofreciéndome terminar el curso que había empezado conmigo. Me negué amablemente, pero sí le reclamé por lo que había dicho y explicándole mi raciocinio tras no borrar las reseñas y le dije que en lugar de la clase estaría dispuesto a pagarle los libros 1 y 2, (*facepalm*), pero le dije que no tenía intención de verlo y que le haría un depósito.

En sus siguientes correos procedió a insultarme y a llamarme un cobarde (¿sabían que llamar “cobarde” a un sujeto de 21 años suele tener el resultado deseado de provocarlo?), además de negar sus comentarios racistas instándome a que mostrara pruebas, provocándome hasta que accedí a verlo y a darle su estúpido dinero, porque a estas alturas se podrán dar cuenta de que en 2015 tomaba muchas buenas decisiones.

Mi último encuentro con él fue en el Péndulo, donde le di el dinero. Me tomó del brazo mientras me alejaba y me estrechó la mano, diciendo que esperaba que todo esto quedara detrás de nosotros. Por decir cualquier cosa asentí dándole la razón y me marché.

Han pasado poco más de tres años desde ese noviembre de 2015, y a la fecha pensar en esa situación me hace rabiar. En retrospectiva creo que podríamos haber manejado la situación de una mejor manera. Yo podría no haber publicado dichas reseñas (no cagues en donde comes, dice el dicho), y podría haber sido menos arrogante con respecto a mis opiniones. Gran parte de la culpa de este encuentro la tengo yo.

“M” podría haber actuado como el sujeto mayor que es (osea, con madurez), ser honesto con respecto a los libros de su editorial que él quería que yo leyera y sobre la verdadera fuente de su desesperación en ese tiempo, cualquiera que fuera. Podría no haber sido ofensivo en contra de mi país ni mi gente. Podría no haber querido seguir la comunicación por medio de correos. Yo podría no haberle contestado.

Lo peor de todo es que aprendí. Aprendí de él a editar, a leer más críticamente (irónico, ¿no?), y aprendí a no ser tan confiado ni tan inocentón. Me molesta un poco reconocerlo, pero lo que escriba de ahora en adelante lo escribo consciente de los elementos rescatables de las clases que me dio. A mi pesar le agradezco lo que me enseñó, y hay que seguir adelante.

Esta última experiencia me dejó con tan mal sabor de boca (además de sus comentarios con respecto a mi futuro como escritor) que me guardé mis cuentos por todo un año, dudoso de que fueran buenos para empezar, hasta que a principios de 2017 decidí que fuck it, y que ya los había escrito y los publicaría por mi cuenta. Hice una portada, retomé el nombre que le había dado originalmente (Desastres, Delirios y Debrayes) y lo publiqué.

Mi libro es un libro de principiante.

Hubo tres historias, por ejemplo, que no subí a este blog. Éstas son “Llevando a Afrodita en la piel“, “En las últimas y de malas” y “No podía dormir“. La razón por la cual están ausentes de este espacio (pero aún presentes en la versión completa del libro), es que al leerlas hoy en día me parecieron sobremanera amateur (más que las demás), y en el caso de las dos primeras, que fueron escritas desde un punto de vista femenino que no creo haber representado adecuadamente, y cuya ejecución no se alinea con mis valores ni con quien soy hoy en día. Si las escribiera hoy, serían muy, muy diferentes.

Además de estas historias, en muchas instancias doy grandes tropezones. Está mal editado, lleno de faltas de ortografía que se me escaparon, la organización que le di es pretenciosa (pero me da satisfacción, por algún motivo) como lo son algunos de los textos.

Pero también es un libro que me divertí mucho escribiendo. Realmente disfruté el proceso de los mismos, y en lo que he escrito desde entonces (un par de cuentos en inglés, el año pasado), puedo ver el avance que he hecho. La melodía del olvido, De nominación escurridiza“, “Miscelánea“, “Saúl” y “Prioridades del consumismo” son cuentos que disfruto mucho, a pesar de sus evidentes fallas. “El ojo del diablo” y “La muerte viste de rosa” son cuentos que podría haber trabajado más, que tienen la idea adecuada, pero a los que en mi afán por publicar les negué unas muy merecidas revisiones. La hora de la luna, Mujer dinamita y “La observada” son ventanas a mis recuerdos que también disfruto leer, si bien este último peca de perpetuar una visión narrativa sexista de la que no me percaté cuando lo escribí, pero que ahora lamento profusamente. “La Observada” no es un cuento que escribiría hoy.

Estos cuentos son parte de mí, y me da gusto que sean mis primeros pasos en la escritura a pesar de su extraño camino hasta el internet.

Para finalizar esta retrospectiva (que quedó más larga de lo que esperaba), puedo decir que:

  • Aún no sé si intentaré publicar mis historias de nuevo con una casa editorial, ya sea en inglés o en español. A principios de 2016 mandé este libro a un concurso, el cual no gané (obviamente), lo cual cimentó mi decisión de guardarme mis cuentos por otro rato. Creo en el poder del internet como vehículo para los trabajos creativos, y creo que la creación se protege compartiéndola, así que veremos.
  • Aprendí que antes de decidir con quién publicar tu material debes conocer el material del sello con quien quieres publicar. Fue esto lo que al final causó mi mala interacción con “M” y con su editorial.
  • Aprendí que no puedo dejar que se me infle la cabeza por creer que tengo un mejor sentido de la moral que otras personas. Lo más probable es que esta creencia sea mi arrogancia disfrazada, infiltrándose en mi vida. Esa arrogancia puede y va a causar problemas a la larga (o de inmediato).
  • Hay que tomar el conocimiento de donde venga.
  • También hay que reconocer las alarmas de una posible mala relación, cualquiera que sea su naturaleza, de manera objetiva. Cesar mi contacto con aquél editor antes, cuando empecé a notar cosas raras, habría sido más sabio.
  • No hay que responder a las provocaciones ni imaginar el peor escenario, mucho menos ceder ante los abusos.
  • Aprendí que, aunque me importa ser leído, me importa más disfrutar escribiendo.
  • Por último, revisar y reescribir. Súper importante, y evitará que termines con historias a medio cocinar que tienen un asomo de potencial no realizado.

Gracias por su lectura de esta retrospectiva, y de mis cuentos.

Chuck Palahniuk – Fight club (review)

The Chronicles Of Cowboy Jimmy images Fight Club Book ...

I am not going to start this review with the clichéd repetition of the book’s mantra, as I am tempted to, but I as I know plenty of others have done already.

Instead, I will say that I wish I hadn’t watched the movie starred by Edward Norton and Brad Pitt, and directed by David Fincher in 1999, since it took away from me the joy of finding out the biggest twist in the story (which I won’t comment on if you have not, at this point, either watched the movie or read the book).

This is an excellent book. Dark, yes, but not as dark as I am led to believe that his other books are (by my girlfriend, who has read most of them). I like the short story quality that each of the chapters has, and I like how every single piece of seemingly “useless” trivia mentioned within the book ties to the story in a neat, delightfully cohesive fashion.

It was such a good read that I finished it in just a couple of days, hypnotized by Palahniuk’s prose and the dystopian nature of the piece. I also find myself increasingly distrusting of high-end food establishments after reading it.

It is terrifying, however, to find out how misunderstood the book (and movie) are. The whole idea is to take a jab at toxic masculinity, the “hey let’s see whose dong is longer” and “boys will be boys”; but it became some sort of a ‘self fulfilling prophecy’ in that people who are toxically masculine got inspired by the book. Not changed, Not horrified. Inspired. I still remember that one time a coworker asked me to join a fight club, back in México, in 2015. He might have been joking, but he might have not, and given his character I’m more inclined towards the latter.

I believe that the book is a masterpiece of fiction, with a satisfyingly rounded character and story arc and a successful “back to the beginning” feeling at the end. I’m almost a little too afraid of checking out Fight Club 2 (a graphic novel), afraid that it will mess with what I consider to be one of the best novels I’ve read this year.

Rating: 4.3/5
Publisher: (Edward) Norton
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Julio Cortázar – Divertimento / El Examen / Diario de Andrés Fava / Los Premios (Reseñas)

Me encontré este volúmen mientras buscaba Rayuela, en su edición en inglés, para regalárselo a mi novia. Me pareció una buena manera de seguir mi intención de leer la bibliografía entera de Cortázar, y ahora de sus años mozos sólo me hace falta Los Reyes (1949).

Este compilado me pareció excelente, y tendré que darle una segunda leída en el futuro. Por el momento les dejo mis impresiones de cada libro contenido en este volumen, por separado.

Divertimento
Escrita en 1949, esta novela habla sobre un grupo de amigos que se juntan a discutir arte y literatura y a compartir sus creaciones en estos ámbitos. El protagonista, conocido únicamente como Insecto, es también el narrador de la historia, quiere escribir poesía para impresionar a sus amigos del “Vive como Puedas”.

Es una novelita de alrededor de cien páginas, algo confusa, con un gran número de palabras rimbombantes y extensas discusiones sobre autores, músicos y pintores que el propio Cortázar admiraba (o no). Hay también un elemento sobrenatural, con espíritus y médiums, que en mi opinión es lo que le da un mayor encanto a la historia.

A pesar de ser la primera novela de Cortázar, me sorprendió darme cuenta de que estaba mejor escrita que varios de sus primeros cuentos, publicados en La otra Orilla (1937-1945, impreso en 1994). Hasta pareciera ser que los cuentos fueron un ensayo para llegar a esta primera novela. A pesar de esto, la trama del cuento se volvía poco interesante en muchas ocasiones, y eran pocos los capítulos que realmente llamaban mi atención o lograban atraparme. No es, creo yo, un mal libro, sólo que se extiende mucho en descripciones y discusiones sobre arte y literatura, y si el lector no está familiarizado con los temas, es un poco difícil seguirle la corriente. Un poco pomposo, en ese aspecto, pero entendible de un escritor novel como era en ese entonces Cortázar.

Este libro fue finalmente publicado en 1986, dos años después de su muerte. Como la mayoría de sus historias largas, precede temáticamente a Rayuela.

Calificación: 3/5
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El Examen
Esta es una novela (bastante larga) que se centra alrededor de un grupo de amigos, similar a Divertimento, y que fue escrita en 1950. No hay un único protagonista, y los puntos de vista de cada personaje intervienen en la historia en todo momento.

Como yo lo entiendo, hay dos versiones de por qué esta novela no vio la luz sino hasta 1986. La primera, de la sinópsis de esta edición, es que fue un manuscrito rechazado por el sector editorial. La segunda, tomada de una entrevista que Cortázar hizo con el programa “A Fondo” en 1977, es que fue una novela pensada sólo para compartir con amigos, cosa que también dice el prefacio al libro en esta misma edición. Es curioso porque en ese mismo prefacio, escrito por Cortázar, habla de publicar por su cuenta esta novela, mientras que parece haber sido publicada realmente hasta dos años después de su muerte.

Lo primero que sale a relucir en esta novela es el estilo narrativo, basado casi de manera total alrededor del diálogo de los personajes, y a partir del cual el lector debe inferir lo que está pasando a su alrededor. No es una tarea sencilla, y por lo mismo no es una novela fácil de leer. Varias de las frases y párrafos, por lo general escritos de manera introspectiva o desde el punto de vista de alguno de los personajes, se cortan o alargan de manera abrupta, asemejándose más a la forma hablada del lenguaje.

Esto último es una propuesta interesantísima, aunque me parece que debido a los temas que los personajes abordan (de nuevo, como en Divertimento, un énfasis en literatura, poesía, y arte en general), se vuelve muy cansado leerlo. Tan cansado, de hecho, que es muy difícil estar al pendiente tanto de lo que los personajes están sintiendo como de lo que sucede a su alrededor.

En su prefacio, Cortázar menciona que decidió publicar el libro porque lo que sucede en la novela sucedió en realidad en Argentina en los años siguientes, en 1952 y 53. 1952 corresponde a la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, durante la cual el gobierno comenzó a encarcelar a sus opositores, censuró a los medios que estaban en contra suya e impuso el libro autobiográfico de su esposa como lectura reglamentaria en las secundarias (chale), además de otras cosas de carácter autoritario. En 1953 hubo un atentado terrorista en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, en el que hubo 6 muertos y 90 heridos.

Me imagino que es a estos eventos a los que Cortázar se refiere en su prefacio, y al eventual golpe de estado que terminó por derrocar a Perón. En el libro, varios soldados toman control de las universidades y de la ciudad, y una niebla cae sobre la misma, que impide que las cosas puedan ser vistas adecuadamente (una referencia, me parece, al Peronismo en sí).

Así que sí, en cierta manera, El Examen predijo el ambiente político argentino de los años siguientes.

Por otro lado, los personajes del libro son una versión evolucionada del Insecto y los demás en Divertimento. Juan, Clara, Andrés, Stella, el Cronista y Abel, todos atorados juntos en la niebla y en el futuro examen durante dos días completos, en los que el ambiente social y político en Buenos Aires se salen por completo de control. El triángulo amoroso (si puede llamársele así), desgraciadamente, me pareció poco interesante y falto de sustento. pero hay varias escenas rescatables en el libro, principalmente la pelea en el baño del teatro, o el recorrido de los protagonistas por la Plaza de Mayo.

En general no me pareció una mala lectura, sólo innecesariamente larga y difícil de leer, especialmente por ese afán del jóven Cortázar de hacer a sus personajes discutir literatura con un alto grado de snobbismo.

Calificación: 3.3/5
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Diario de Andrés Fava
Esta “Novela” breve es en realidad un capítulo suelto de la novela anterior, El Examen, y fue publicada por su cuenta hasta 1995. Al empezar a leerla, y en realidad al terminar la anterior, me asaltó la duda sobre si este personaje, Andrés fava, era en realidad una ficcionalización de Julio Cortázar.

No era difícil considerar esta opción, teniendo en cuenta que el libro son las opiniones y críticas literarias y artísticas del titular Andrés Fava. El diario es mencionado al principio de El Examen, pero en realidad parecen ser más notas sueltas del mismo Cortázar, con una que otra referencia a los demás personajes del otro libro.

Descubrí que, en efecto, Fava era Cortázar, cuando habla en un capítulo sobre un cuento que nunca escribió y que siempre quiso escribir, y que es en realidad Continuidad de los Parques, presente en el libro de cuentos Final del Juego (1956).

En realidad no veo ninguna razón para que este libro sea vendido por separado, y creo que en esta edición, acompañado de Divertimento, El Examen y Los Premios es la mejor manera de leerlo.

Calificación: 2.5/5
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Los Premios
– Esta es la primera novela publicada por Cortázar, en 1960. Dentro del libro en cuestión, es la novela que más cae dentro de la descripción de una novela “convencional”. Habla sobre un grupo de personas que gana una misteriosa rifa, cuyo premio es un viaje en crucero por tres meses, con rumbo desconocido.

Creo que este es uno de los ejemplos más claros de la historia siendo dictada por los personajes que he jamás he leído, lo cuál no resta de ninguna manera el valor literario de la novela. No hay un personaje principal específico, pero es claro desde el inicio la predilección del autor hacia lo que López, Medrano, Claudia, Persio, Felipe y el Pelusa tienen que decir. Los viejos son relegados a un papel de aburridos, respetuosos de las reglas, juiciosos y convenencieros, mientras que los jóvenes son más aventureros y por ende toman el papel principal en la trama.

A grandes rasgos, y al final, es una novela frustrante por su final “abierto”, pero al mismo tiempo su estructura y la forma en que las cosas se van dando es realmente fascinante. Difícil creer que todo suceda en tres días, y en cierto sentido peca un poco de lo mismo de lo que pecan películas como West Side Story (1961), con fuertes emociones y tramas sucediendo a una velocidad poco factible. Pero, ¿quién soy yo , realmente, para adivinar la velocidad a la que las cosas deberían suceder en esta historia?

Parece que lo que Cortázar pretendía hacer con la variedad de personajes y con sus distintos trasfondos era hacer una pequeña Argentina de los habitantes del Malcolm, crucero peligroso y sin rumbo, con lípidos y glúcidos, e incluso con la siempre presente (aunque no siempre visible) influencia de the man, el sistema, la policía, las leyes.

Partiendo de la temática similar de la represión del pueblo por parte del gobierno, la cuál dio origen a El Examen, por ejemplo, no es difícil imaginarse este escenario, aunado también a una intención de desglosar e inspeccionar las interaccións de estos personajes, cada uno representando un sector diferente de la sociedad argentina.

Etso hace realmente al libro una novela interesante, y a pesar de lo frustrante que es la trama “no concluída”, los ires y venires de los personajes y sus situaciones me parecieron excelente. Eso sí, los debrayes de Persio en itálicas me cansaron, pero eso tiene más que ver conmigo que con el libro.

Calificación: 3.6/5
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Calificación de la compilación: 3.5/5
Editorial: DEBOLS!LLO
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Julio Cortázar – Cuentos Completos 1 (Reseña)

La edición que tengo de esta recopilación de cuentos de Julio Cortázar es la publicada por Punto de Lectura en 2011.

Esta edición en particular me parece que tiene una gran ventaja y una gran desventaja; la gran ventaja de esta edición es que contiene, en primer lugar, los “primeros” cuentos de Cortázar, escritos entre 1937 y 1945, pero que fueron publicados hasta 1994, años después de la muerte del autor. Es excelente que, como lectores, tengamos acceso a los primeros pasos de Cortázar en el mundo literario.

La gran desventaja de este libro es que, por alguna razón, los editores tuvieron la brillante idea de colocar Final del Juego (1956) después de Las Armas Secretas (1959), de esta manera alterando el orden en que los cuentos fueron escritos. En mi primera lectura no me percaté conscientemente de la diferencia entre los textos de Final del Juego y Las Armas Secretas, pero en mi segunda lectura la diferencia fue mucho más notable.

Leí por primera vez este volumen en 2013, y sus efectos en mí fueron bastante fuertes: algo tiene la prosa de Cortázar que es sumamente inspiradora. Creo que es tal vez esa capacidad que tiene de hacer cuentos sobre casi cualquier cosa, no detenerse a pensar al respecto y seguir adelante. Cada cuento es un juego diferente del cual el lector forma una parte íntegra, y ser aceptado, incluido en ese juego es una experiencia refrescante.

Este compilado incluye 4 libros de cuentos: La otra Orilla (escrito 1946/ publicado 1994), Bestiario (1951), Las Armas Secretas y Final del Juego.

La otra Orilla me parece que es una lectura importante no por la calidad de sus cuentos, sino por lo inacabados que se sienten. Leer este primer compilado de cuentos es ver a un Cortázar joven como persona y como escritor, tomando los trabajos de los autores que más lo influenciaron (como Edgar Allan Poe) y trabajando a partir de ahí en busca de un estilo propio.  Es una lectura particularmente importante, creo yo, para la gente que quiere dedicarse a escribir. Es una lección de vida ver los primeros pasos de gigantes literarios como Cortázar y darse cuenta de que también él empezó sin tener una idea muy clara de cómo darle vida a sus relatos.

Con esto no quiero decir que los relatos en este primer libro sean malos, de ninguna manera. Llaman la atención sobre todo Las manos que crecen y Bruja, en los que empieza a notarse ya la voz personal de Cortázar, emergiendo de entre sus homenajes e inspiraciones. Es interesante ver la gran búsqueda que Cortázar realizó para hallar su estilo, a través de una gran variedad de géneros y a lo largo de varios años.

Bestiario es un paso agigantado después de La otra Orilla. Es el primer libro oficialmente publicado por Cortázar, en 1951, y tiene algunos de los cuentos que a la fecha siguen siendo considerados clásicos dentro de su bibliografía. Casa tomada, que ha sido interpretada como una alegoría anti Peronista o como una representación de no querer salir del útero materno, abre el libro y los cuentos a partir de ahí no paran de sorprender. Cefálea me hizo preguntarme si las mancuspias realmente existían, y Bestiario mezcla el elemento surrealista del tigre en el hogar con la venganza en contra del abuso familiar (¿cuál es el tigre?).

Eso, y Carta a una señorita en París me dio una risa alocada al pensar en vomitar conejitos.

El abanico de temas en Bestiario es grande, y no es sorprendente que haya colocado a Cortázar como uno de los autores más prometedores de su generación.

Final del Juego debería haber sido puesto antes de Las Armas Secretas en esta edición, debido tanto a haber sido publicado antes (1956) como a su complejidad literaria. En estos últimos términos, Final del Juego se divide en dos mitades, aquella que se asemeja más a Bestiario y la otra que ya da indicios de lo que sería Las Armas Secretas.

El juego de infinita inmersión en Continuidad de los Parques, el ridículo suicidio accidental de No se culpe a nadie, y el surrealismo de El Río, dan inicio al libro y dan señas ya de un autor que comienza a conocerse y a saber cómo estructurar los cuentos para dar el mensaje y la historia que quiere. El Ídolo de las Cícladas y La noche boca arriba tienen esa naturaleza mágico fantástica de la literatura latinoamericana y que mezcla elementos muy de nuestros antepasados. Por otro lado, Torito (que es casi molesto de leer) y Final del Juego son un preludio estilístico a otros cuentos del autor, como El perseguidor, e incluso a su novela más famosa, Rayuela.

Las Armas Secretas es una belleza, y como sucedió con la evolución entre La otra Orilla y Bestiario, es un paso agigantado en estilo y redacción después de Final del Juego. A estas alturas uno se percata de que los juegos en la literatura de Cortázar (y que en general la literatura iberoamericana) tienen un aire triste y de tragedia que es muy difícil eludir.

Cartas de Mamá, Las armas secretas y sobre todo El Perseguidor son cuentos dramáticos en los que los tiempos, la realidad y la fantasía se superponen, una cualidad clave en la literatura cortazariana. Los buenos servicios, por otro lado, no comparte más que el drama (es gracioso y trágico a la vez), pero es el cuento menos surreal de los que hay en este volumen. Las armas secretas es ansioso y difícil de leer, con todos sus puntos llegando a un mismo sitio al final; El Perseguidor es una maravilla, y contiene en una de sus páginas una de las descripciones más sinceras y punzantes de lo que significa ser artista. Cartas de mamá es la culpa hecha cuento.

Hay algunos aspectos en estos primeros libros de Cortázar que no han envejecido bien, como el sexismo y el racismo de los 40’s-60’s, tan comunes en la cultura latinoamericana. No son elementos prevalentes en sus cuentos, por suerte, pero hay indicios de ellos (a veces explícitos y a veces no) en varios párrafos. No me parece que sea justo juzgar estas cosas con la mentalidad que tenemos hoy en día, y en definitiva no le restan absolutamente nada de valor a estos cuentos. Sólo hay que tener en cuenta la época en que fueron escritos y darse cuenta de que no son la raíz de sus narrativas.

En lo personal sigo encontrando estos cuentos sumamente inspiradores y maravillosos, y recomiendo leer a Cortázar, como dice Vargas Llosa, siempre.

Calificación: 4.3/5
Editorial: Punto de Lectura, Santillana
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Stardew Valley – Reseña

Stardew Valley - Wikipedia

Jugué Stardew Valley en mi Nintendo Switch por alrededor de 50-55 horas, siendo el segundo juego que más he jugado en la consola.

¿Qué es Stardew Valley? Vaya, es un jueguillo de final abierto disponible para PC (Steam), PS4, XBoxOne y Nintendo Switch (y PSVITA, luego), en el que tomas el rol de un individuo que ha heredado una granja de su abuelo en un pequeño pueblo llamado Pelican Town en el colorido Stardew Valley. Es desarrollado por ConcernedApe.

El look del juego es bastante simpático; el arte es sencillo, alegre y consistente, los personajes que populan el pueblo están bastante bien escritos y hay mucho que hacer en este lugar.

Al ser un juego que trata sobre crear y cuidar una granja, no hay un objetivo en concreto, pero hay varias misiones, un par de calabozos y varias actividades que puedes realizar. No sólo debes limpiar el terreno de tu granja constantemente, reparar las cercas, cultivar vegetales, flores y frutas para vender y cuidar de vacas, pollos, patos y cabras, sino que también debes formar relaciones amistosas (o no) con los habitantes del pueblo, hacerles favores, ayudarlos a arreglar el lugar en el que viven e incluso puedes formar una familia con algunos de ellos.

Es muy similar, he escuchado, a Harvest Moon, por ejemplo, aunque no he tenido la oportunidad de jugar ese juego.

En general me pareció un juego entretenido. Tal vez demasiado entretenido, no puedo creer haberle invertido tanto tiempo a un juego con una premisa tan sencilla, pero es que simplemente hay tantas cosas que puedes hacer que el tiempo se te va.

El juego tiene una estructura de pasaje de tiempo consistente en 4 meses (estaciones): Primavera, Verano, Otoño e Invierno; cada una tiene 28 días, y cada día dura alrededor de 15 minutos. Primavera-Otoño son los mejores meses en que puedes cultivar cosas, e Invierno es un buen mes para ir a explorar el desierto (si ya desbloqueaste el autobús) o la mina. Cada mes tiene también uno o dos eventos específicos en los que puedes jugar minijuegos, ganar premios o interactuar con los pueblerinos.

Pronto me vi en una rutina en la que trabajaba en la granja a las seis de la mañana, y después de terminar (como 2 horas después), me iba a explorar lo que podía hacer en el pueblo, o a buscar minerales en la mina para donar al museo o regalar a la pueblerina que más me gustaba.

Es también un juego que te premia mucho. Si hablas mucho con los pueblerinos y les das regalos que les gusten, puedes ver cutscenes, entrar a sus casas/habitaciones, saber más de ellos y de cómo interactúan unos con otros. Si juntas suficientes recursos puedes construir edificios en tu granja, ampliar tu casa o donar dinero al centro comunitario (o pagarle a la empresa capitalista maligna que quiere apoderarse del pueblo; depende de ti). Si cultivas muchos vegetales o frutas o recolectas los productos de animales puedes venderlos para comprar más semillas y animales, o sólo para tener un chorro de lana. Es un sentimiento curiosamente reconfortante, aunque sólo sea dinero virtual.

Mentiría si no confesara que hasta me dieron ganas de abandonar la ciudad e irme a vivir a una granja en la vida real, aunque claro está que no estoy considerando el trabajo físico real que conlleva tener una granja, además de la administración de la misma. Mi yo real se moriría de hambre o se volvería sumamente pobre. Pero ese no es el punto; el punto es que mi yo en el juego puede vivir esa vida y yo puedo experimentarlo también.

Ahora, al ser un juego diseñado originalmente para la computadora, puedes usar un cursor usando la palanca del lado derecho del control. Esta es una funcionalidad que fue útil por un momento antes de darme cuenta de que podía cambiar de herramientas usando los gatillos Z.

También noté que, por ejemplo, si te mueves muy rápido en el Spa que está al norte del pueblo, la “pantalla” del vapor se mueve más lento que el resto del juego, lo que rompe un poco la inmersión del juego. Hay también un pequeño error cuando estás en un festival y avanzas hacia alguna persona y presionas el comando para hablar, tu personaje se queda trabado en la animación de correr.

Y no sé si esto sea sólo específico del NS, pero los tiempos para guardar son sumamente largos. Ahora, estas cosas son muy pequeñas y no arruinaron mi disfrute del juego, pero vale la pena mencionarlas.

Con respecto a algunas de las dinámicas, me pareció que el combate en las minas (y en la Skull Cave) era un poco clunky. La pesca, por otro lado, era ridículamente difícil y me tomó muchísimos intentos agarrarle la onda. Había peces que nunca logré atrapar porque eran estúpidamente rápidos y azarosos, al grado que era imposible mantener la barra verde sobre el pez para conseguirlo. De nuevo, esto no arruinó mi experiencia del juego, pero sí me frustró bastante en su momento.

Con todo y todo, este juego independiente valió mucho la pena, y la experiencia en Nintendo Switch (que me parece una consola excelente para juegos como este), es sumamente cómoda.

Calificación: 4.1/5
Desarrollador:
ConcernedApe
Plataforma:
Nintendo Switch
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