El buscador Brave: privacidad, anuncios, y el metafórico pedacito de caca en el pastel.

¿Sabían que hay un navegador llamado Brave?

Me enteré de la existencia de este navegador hace unos meses mientras leía una entrada en el blog de Ecosia.

Algo sobre un navegador “completamente devoto a la privacidad”, o algo así, y que podía tener a Ecosia como buscador por default. He mencionado anteriormente lo mucho que me apasionan proyectos como Ecosia, así que entre más buscadores lo adopten sin tener que descargar una extensión, mejor.

Pero entonces me olvidé por completo del asunto durante mucho tiempo, hasta que leí un libro llamado “The Infinite Machine“, de Camila Russo (reseña, es un librazo). Este libro habla a grandes rasgos de la historia de la tecnología blockchain, Bitcoin, sobre la fundación y los problemas y los éxitos que Ethereum ha tenido y sobre la obsesión que el mundo ha tenido con respecto a las criptomonedas y otras venturas en la llamada Web3.

Este libro menciona de paso al navegador Brave, que tuvo lanzó su propia moneda llamada BAT (Token de Atención Básica, por sus siglas en inglés), y eso me llamó la atención, pero de nuevo, no fue suficiente para que me pusiera a investigar al respecto.

Y hace un par de semanas leí en Decrypt.co un artículo sobre Brave. Lo leí porque reconocí el nombre y decidí que era una buena oportunidad de una vez por todas de ver de qué iba este asunto.

Ok, chido, pero, ¿qué es Brave? ¿Qué lo hace diferente?

Hay tres cosas que creo que hacen a Brave diferente de otros navegadores.

Brave bloquea anuncios por defecto. No hay ni un solo anuncio al usar Brave, en ningún lado, y es una increíble experiencia. Además está construido a partir de Chromium, el código de acceso libre sobre el que Google Chrome está basado, entonces cualquier extensión que utilices en Chrome funciona en Brave.

Brave es súper editable y puedes hacer tu experiencia navegando tan tuya como quieras.

Y lo que leí en el libro de Camila Russo: Tiene su propio crypto-token, el BAT. El BAT, como su nombre lo indica, tiene como propósito general recompensar la atención de los usuarios por ver anuncios enviados por el navegador, y recompensar a creadores de internet verificados por la atención que reciben de otros usuarios del navegador.

Es decir:

  1. Usuario A ve anuncios de Brave.
  2. Usuario A recibe BAT como recompensa por ver anuncios.
  3. Usuario A ve el contenido de Usuario B, que está registrado como un creador verificado con Brave.
  4. Usuaro A disfruta el contenido de Usuario B y le obsequia un poco de BAT como propina.

Esto me parece revolucionario, ya que además Brave tiene incluída una cartera de crypto muy similar a MetaMask, lo cual permite usar aplicaciones decentralizadas o enviar crypto a otras carteras (Específicamente ETH y otras monedas basadas en el ecosistema ETH). Muy agradable que esté todo en un solo sitio.

Volviendo a lo de los creadores, esto es increíble ya que permite que la gente apoye directamente el contenido que ve, ya sea a través de su blog/sitio, cuenta de Twitter o de Youtube o Reddit. Un creador (como un servidor) puede darse de alta con Brave y dar de alta sus sitios para poder recibir recompensas.

Espera, dirán, ¿no dijiste que Brave no tenía anuncios?

Brave bloquea anuncios intrusivos y rastreadores. Es un poco terrorífico la cantidad de rastreadores que Brave bloquea.

Pero al mismo tiempo, el navegador busca anuncios y anunciantes ya existentes y le da la opción a los usuarios de participar en su sistema de recompensas, que consiste en ver entre 1 y 5 anuncios enviados por Brave por hora. Los anuncios llegan como notificaciones, abren en pestañas diferentes y no interrumpen el flujo de la navegación.

Un usuario de Brave puede ganar dinero (cada BAT es equivalente a 1.11 USD, más o menos) por ver anuncios usando el internet de manera normal, pero sin ver los anuncios intrusivos que hay en la gran mayoría de los sitios web, y un creador registrado con Brave puede recibir propinas y conectar directamente con la gente que ve su contenido.

Además, al bloquear anuncios, Brave es más rápido que otros navegadores.

Esto suena increíble. Este navegador no tiene nada malo, entonces.

Pues.

Oh. ¿Hora de hablar del metafórico pedacito de caca en el pastel1?

Es hora de hablar del metafórico pedacito de caca en el pastel.

Ese pedacito de caca se llama Brendan Eich, es el co-fundador de Mozilla, co-creador de JavaScript y co-fundador y CEO de Brave.

Es un pedacito de caca bastante importante, podría decirse.

La razón por la que este señor es un pedacito de caca es por sus opiniones, que dada su posición, su riqueza y su influencia, tienen la capacidad de afectar a grupos minoritarios de gente o de cambiar/reafirmar la opinión de individuos que piensen como él (“Seguramente si este tipo tan inteligente piensa como yo, estoy en lo correcto“. Malditas falacias lógicas).

En 2014 Eich perdió su breve puesto como CEO de Mozilla debido a que hubo quejas sobre el hecho de que Eich había donado dinero a una organización que tenía como intención prohibir el matrimonio igualitario en California. Aplaudo que Mozilla lo renunciara. (De igual forma sería una falta de mi parte no postear una liga a la disculpa que publicó en su blog después de hacer esto)

Yish.

Y el año pasado, en plena pandemia, Eich cuestionó la utilidad de las máscaras o de la cuarentena para combatir COVID-19.

Su madre.

Ok, hablemos un poco de esto.

Me parece lamentable que tantos líderes de compañías revolucionarias como Eich, Musk o Kauffman tengan opiniones o comportamientos deplorables o nocivos para ciertos grupos tácitos. Creo que es peor todavía cuando la persona del CEO se confunde con lo que la compañía hace y se vuelve un poco imposible separarlos.

¿Creo que la actitud mierda de Eich es motivo para no utilizar Brave? Sí y no. Finalmente depende de cada uno juzgar este tipo de cosas y formarse su propia opinión.

Creo que es absolutamente válido decidir no utilizar un navegador basado en la forma de ser de su CEO. Es un poco deprimente, después de todo, darse cuenta que al usar Brave apoyamos a alguien que tiene tirria contra un grupo de gente por el simple hecho de ser quienes son.

Al mismo tiempo Brave es un navegador que da un paso agigantado por los derechos de todos en internet, a pesar de que el CEO piense que ciertas personas tienen menos derechos que otras, su plataforma de una u otra manera da poder a todos. Se me ocurre que le dará más rabia, por ejemplo, que los usuarios de su navegador apoyen causas contra las que él está usando BAT o su sistema de recompensas, a que dejen de usar Brave. (Y si la historia en particular de Eich nos ha enseñado algo, es que si ya lo tumbaron del puesto de CEO por tener conductas repugnantes, es posible hacerlo de nuevo).

Además de que abandonar el navegador por esa diferencia ideológica conduciría a que la mayor parte, si no todos, los usuarios de Brave, sean conservadores de ultra-derecha, cuando lo que más hace falta en estos tiempos del internet de las compañías es plataformas que acepten y fomenten la diversidad.

No voy a mentir, cuando me enteré de esto me dieron ganas de nunca abrir Brave de nuevo, a pesar de sólo haberlo usado por un par de días. Me senté a pensarlo, porque son tantas las cosas buenas que Brave trae a la mesa que no aprovecharlo sería un desperdicio.

Una de las cosas que más promete Brave es que otro navegador tenga una dinámica similar en el futuro, y que funcione igual o mejor que Brave. Hay que recordar que por ahora el control de las extensiones depende de Google, y aunque Chromium es de acceso libre, quién sabe qué trucos podría sacar Google para acabar con un competidor tan prometedor como Brave.

¿Qué decidí?

Desde que empecé a tener Ads de Google en mi sitio hace unos meses me sentí sucio.

Odio los ads, pero quiero conseguir asegurar un ingreso pasivo e incrementar mi capacidad para dedicarme exclusivamente a cosas que yo quiera hacer (proyectos personales). Decidí que poner ads en mi blog sería una forma eficiente de hacer eso, pero después de un mes de tener los ads sólo conseguí un mísero centavo de dólar, sintiéndome como que traicionaba mis principios.

Brave ofrece una alternativa bastante atractiva: no sólo puedo generar ingreso como usuario del buscador, pero permite a otros usuarios ver mi página web, mi canal de youtube, cuenta de twitter o reddit y darme propinas en lugar de depender de anuncios invasivos que le quitan humanidad a la web.

En general, me parece que Brave es un navegador que va a romper con lo que acostumbramos pensar que es un navegador de internet. Es importante que más gente lo utilice y tenga control sobre su privacidad desde cero. Otros navegadores tienen extensiones y funciones de privacidad bastante buenas (Firefox es increíble), pero Brave se está brincando varios peldaños al dar a sus usuarios la facilidad de generar ingreso. Después de todo, pagan a los usuarios el 70% de lo que generan a partir de los anuncios que te muestran (y que te muestran sólo si eliges verlos).

Dar propinas en BAT será una increíble alternativa a sistemas como Ko-Fi o Patreon, además de que es una muy buena y accesible introducción al mundo del crypto para la gente que no está familiarizada con su funcionamiento.

Decidí, entonces, que por el momento seguiré usando Brave, y lo usaré en conjunción con mi navegador de siempre, Firefox, y con Ecosia como buscador y Tab for a Cause en todas mis pestañas. Además me registré como creador verificado de Brave, así que si alguien quiere apoyar mis proyectos personales en este blog, mi cuenta de twitter, reddit o mi canal de Youtube, pueden darme propinas en BAT por ahí también. Me gusta que los botones de dar propina aparecen en los tweets y en los posts de reddit.

Si prefieren no usar Brave o BAT pero tienen interés en apoyarme, siempre pueden invitarme un cafecito con Ko-fi. Pero ya no habrá Ads de Google en este sitio.

Y para ese sentimiento medio gacho de que Eich siga como CEO de Brave, decidí que parte de mis ganancias de BAT serán donadas a diversas organizaciones o artistas que podrían ser afectados por Eich mismo, como gente en la comunidad LGBTQ, por ejemplo.

Soy un tipo sencillo. Hay cierta dicha que parte de decir que Eich es el pedacito de caca en el pastel que es el navegador Brave, mientras uso el navegador.

Hice mucho arroz

Seducido por el prospecto de una nueva receta, preparé mis ingredientes con esmero.

Mientras el ajo y la cebolla tronaban en danza perpetua con el aceite en un sartén, extendí la mano hacia la esquina de la barra, junto al fregadero, y tomé el cilindro de vidrio que contiene nuestras reservas de arroz. Hinchado de ego, con poco interés en hacer uso de las tazas medidoras (que tantas vidas han salvado) vacié el arroz restante en la pequeña olla a presión que es parte de este artefacto maravilloso: la arrocera.

La arrocera – invento de inventos, proveniente de mentes tan brillantes como las que trajeron a este plano existencial maravillas como el tostador – asegura que el arroz que uno prepara estará cocinado a la perfección. Al menos, siempre y cuando uno coloque la cantidad de arroz y agua necesarias dentro del pequeño receptáculo metálico (al que me referí como olla a presión).

Pero en este detalle es que reside el gran problema.

En mi arrogacia y vanidad coloqué demasiado arroz en esta ollita. Lo peor de todo es que sabía que era demasiado arroz, que había violado reglas eternas y sagradas por las cuales el arroz se rige, y no retracté mis actos. No corregí el curso. No tuve la consciencia de detenerme y evaluar lo que yo sabía que era una falta a la moral, un insulto a cada grano de arroz que estaba dentro de la arrocera.

No.

Sólo lavé el arroz, llené de agua (casi hasta el tope) la ollita y esperé que todo saliera bien, con un optimismo sardónico que en retrospectiva me parece peor que repugnante.

La arrocera terminó su trabajo, siempre tan veloz y dedicada, y me topé con una cantidad de arroz impresionante que encima de todo estaba crudo.

CRUDO.

El arroz crudo sólo sirve para sonajas y para aventar en las bodas (desperdicio inmundo, aventar arroz, pero ¿con qué derecho puedo juzgar a estos herejes del grano?). Lo que siguió en mí fue vergüenza, y una sed de encontrar a alguien más que fuera culpable de mi error, pero no, sólo era mi mismo ego, mi misma arrogancia lo que me hacía buscar una salida. Y entonces: más vergüenza.

Rápido, llena una olla con agua, hay que hervirlo e intentar deshacer el daño. Y aunque después de este proceso el arroz se ha cocinado, ahora está más pegajoso y suave que plastilina dejada al sol. ¡Furiosa vergüenza que abate mi ser, a sabiendas de que este arroz es ahora una sombra hiriente de lo que pudo haber sido!

Es peor aún saber que no podré terminarlo. Sin duda alguna, la mitad de este arroz tendrá que ser lanzado al olvido, a un destino peor que el intestino mismo, a la basura. Si tan sólo pudiera acompañarlo en ese viaje, quizás podría redimir mis pecados culinarios.

Hice mucho arroz. Quise usar lo más que pude, y lo incluí en otros platillos, lo freí con aceite y ajo, lo cubrí con vegetales y salsa de soya, pero la suavidad de los granos me recordó mi vergüenza.

No sean como yo. Midan su arroz. O enfréntense a esta muerte en vida que es saber que han desperdiciado comida por un afán arrogante e innecesario.

¿Cómo rayos funciona una fotocopiadora?

Todo es increíble y tengo muchas preguntas

Hay una variedad de aparatos que he usado en múltiples ocasiones y que no entiendo del todo.

Una de esas cosas son las fotocopiadoras: ¿Me estás diciendo que esta caja mágica puede echarle luz a este pedazo de papel (o a las nalgas de alguna persona traviesa y con poco que hacer) e imprimir una copia? ¿Cómo es posible que la luz cree copias de cosas?

La verdad es que soy un poco obtuso cuando se trata de tecnología. No me cuesta trabajo entender que funciona, y hasta cierto punto puedo comprender el concepto básico de cómo funciona. ¿Pero tener un entendimiento exacto y poder describirle a alguien cómo es que un aparato funciona? Eso es difícil. Mis explicaciones podrían reducirse a “caja mágica. Fwush luz. Copia”.

Y siempre he tenido el deseo de entender más al respecto, aunque en repetidas ocasiones me asumo poco capaz de entender y prefiero seguir aceptando que las cosas funcionan sólo porque funcionan.

Pero no más. DEBO ENTENDER.

Además el internet hace sencillo investigar este tipo de cosas. Claro que es muy sencillo distraerse y caer en un agujero negro de Wikipedia1 y salir aprendiendo sobre estoicismo o algo por el estilo.

Intentemos comprender el mundo, y para empezar, las mágicas fotocopiadoras.

La tabla periódica y el Selenio

La tabla periódica fue y es revolucionaria.

La desarrolló orginalmente un sujeto llamado Dimitri Mendeleev en 1869, y se ha ido “completando”2 conforme se han ido descubriendo más elementos.

En la tabla periódica hay elementos metálicos y no-metálicos, y uno de esos elementos no-metálicos es el Selenio. El Selenio fue descubierto en 18173 y tiene relación con el Fósforo y el Telurio. Debido a su relación con el Telurio, que fue nombrado por la tierra, el Selenio fue nombrado así para referirse a la luna.

En 1873 un científico inglés llamado Willoughby Smith descubrió que este elemento es súper bueno para conducir electricidad tras absorber luz (ultravioleta, infrarroja, radiación gamma o luz normal).

Entonces básicamente si agarras un poquito de selenio y le echas luz, este elemento permite que la electricidad pase a través suyo sin tapujos. Le abre la puerta y de paso le barre el pasillo, para que entre y salga de manera efectiva y rápida.

Smith publicó su descubrimiento en la revista Nature, y esto abrió paso para que tecnologías como las celdas solares fueran desarrolladas. Esto fue explorado por William Grylls Adams 3 años después, creando una celda fotovoltáica4 con selenio y platino. Hubo muchas celdas fotovoltáicas después de eso, y la tecnología de las celdas solares sigue desarrollándose (y esperemos que se vuelva una fuente productora de energía más prominente, porque nuestro pobre planeta…).

Resulta entonces que la luz es electricidad y podemos apropiarnos de esta electricidad con estas celdas para utilizarla como queramos.

Pensé que íbamos a hablar de fotocopiadoras

Sí, ahí voy.

Todo el rollo del Selenio y Willoughby y las celdas fotovoltáicas nos da un poco de contexto. El concepto de la fotocopiadora utiliza un método similar a las celdas que Smith y Grylls desarrollaron, llamado fotoconductor. Un fotoconductor no emite electricidad a partir de la luz, pero captura la luz como un patrón de electricidad estática.

Osea, si iluminamos algún objeto con una lámpara muy poderosa y detrás del objeto ponemos un fotoconductor, éste capturará la luz (como carga eléctrica) y la sombra (sin carga eléctrica), efectivamente creando una copia eléctrica del objeto.5

Wat.

Esto me rompe la cabeza un poco. El mundo realmente es un sitio fascinante.

Un sujeto llamado Chester Carlson pensó en una forma de utilizar esta tecnología de la fotoconducción para hacer copias de documentos. La fotocopiadora de Carlson ponía tinta sobre el fotoconductor, que se adhería debido a la electricidad estática a las partes ensombrecidas de la copia eléctica, y al poner un pedazo de papel contra el fotoconductor se creaba una fotocopia.

Los fotoconductores se realizaban originalmente con una película muy delgada de Selenio, que conduce la electricidad producida por la luz y permite que la copia eléctrica (o fotoestática) sea creada.

Eventualmente los fotoconductores dejaron de ser hechos de Selenio y comenzaron a fabricarse con plástico, y eventualmente las fotocopiadoras se volvieron digitales, hacia 1980.

Estas fotocopiadoras digitales utilizan un sensor como el que hace que una webcam funcione: un chip sensor-de-imagen. Estos chips toman la luz que rebota de un objeto (en este caso el papel en una copiadora, aunque la luz sigue siendo provista por una lámpara dentro del aparato), y luego la imprimen de la misma manera en que una impresora de láser6 o de inyección de tinta7 lo haría, dependiendo del aparato.

Worales.

Sí, ya sé.

No voy a pretender que entiendo los procesos totalmente, y leer esta información hizo que me doliera un poco la cabeza, pero creo que definitivamente tengo un mejor entendimiento de cómo funcionaban las fotocopiadoras y cómo funcionan ahora.

Hay cierto comfort en entender, al menos un poco, el mundo que nos rodea.

Gracias por estar.


“The Infinite Machine” – Camila Russo. Reseña.

“The Infinite Machine” es un libro de no-ficción escrito por Camila Russo y publicado por HarperCollins en 2020.

¡Qué libro!

Camila Russo es una reportera que ha trabajado para Bloomberg en Nueva York, Buenos Aires y Madrid, y lleva varios años (casi una década) reportando en el ambiente del blockchain, la web 2.0 y las criptomonedas. En 2018 empezó a escribir este libro cuyo subtítulo incluye las palabras “crypto-hackers“, “next internet” y “Ethereum“.

Más que suficiente para llamar mi atención.

Me topé con este libro (más o menos) hace alrededor de una semana, en una visita intempestiva a la biblioteca, y me puse a buscar qué libros tenían sobre tecnología blockchain y criptomonedas. En Diciembre del año pasado empecé a invertir en Bitcoin y Ether (nada loco, una módica cantidad), y hasta ahora me ha dado un buen retorno y quería entender mejor la tecnología y la historia de esta sensación que ya tiene más de una década.

No sólo eso; me había topado también recientemente con el concepto de los NFT’s (Non-fungible-tokens, o “Fichas no funcionales”, una suerte de comodidad digital crypto que crea escasez digital y es usada para hacer objetos digitales coleccionables), y llevo unos meses subiendo mis videos a Odysee, una plataforma de video que funciona a base de blockchain y que utiliza como método de monetización su propia criptomoneda, los LBC.

Los libros sobre Bitcoin estaban rentados, pero este título sobre Ethereum estaba disponible, y lo mejor de todo es que era relativamente reciente (Enero de 2020). Decidí checarlo.

Y de verdad: No hay nada mejor que leer un libro sobre un tema específico cuando el tema no deja de darte vueltas en la cabeza, sobre todo un libro tan bien escrito como “The Infinite Machine”.

Russo nos lleva de la mano desde el nacimiento de Bitcoin, con el misterioso Satoshi Nakamoto; nos presenta a Vitalik Buterin y a sus colegas Ethereanos anti-centralización que quieren crear un nuevo internet, algo más parecido a la visión original de Tim Werner-Lee y que va de la mano con los conceptos de open source establecidos por Richard Stallman.

Es así que inspirados por un concepto de Buterin desarrollan Ethereum, una plataforma decentralizada con la cual es posible crear aplicaciones que funcionen a base de “fichas” digitales (o criptomonedas) parecidas al Bitcoin llamadas “ether”.

El libro narra cómo la plataforma se va desarrollando y la increíble cantidad de eventos que se desencadenaron desde su incepción en 2013 hasta 2020; esto incluye pero no está limitado a todas las “monedas” que fueron lanzadas como respuesta y basadas en la plataforma Ethereum; los problemas legales; diferentes perspectivas ideológicas y los diversos proyectos con increíbles ideales que quieren nacer en la plataforma, pero que invariablemente se han visto limitados por la avaricia y el llamado hype (¿cómo traduce uno hype? ¿Emoción?).

Hay dos cosas que me encantan en particular de este libro.

La primera es que no asume que el lector sabe todo sobre criptomonedas o blockchain, mucho menos sobre la terminología que acompaña a estos conceptos, pero tampoco pierde tiempo sobre explicando o tratándolo a uno como tonto. Puedo decir que tengo un entendimiendo mayor que el que tenía sobre estos conceptos antes de leer este libro, pero por supuesto no los manejo ni pretendo manejarlos como profesional.

Pero el libro no quiere que el lector maneje estos conceptos como profesional. Su propósito es que podamos entender a grandes rasgos los por qués, las posibles consecuencias y las posibles ventajas de la adopción de esta tecnología, así como los ideales de quienes las trajeron al mundo.

En todo caso es un excelente libro para empezar a entender cripto.

La segunda es que el libro te mantiene atrapado casi todo el tiempo, y te lleva primero por la emoción de las posibles avenidas y las mejoras que pueden suceder gracias al advenimiento de Ethereum y la tecnología blockchai; para después dejarte caer hacia la realidad cuando revela que, invariablemente, la avaricia, el abuso, las expectativas sin fundamento y el deseo de poder pueden arruinar hasta las ideas más beneficiosas para la sociedad.

Me impactó cómo me dejé llevar. Primero dije “Sí, definitivamente, invertir en estas criptomonedas y guardarlas por mucho tiempo hasta que maduren es la mejor forma de ganar dinero. Jaque mate, sistema”. Pero al terminar de leer el libro me di cuenta de que eso es lo que todo el mundo piensa, ese es precisamente el error que ha llevado a tantas nuevas monedas y empresas basadas en esta tecnología a quebrar e incluso a la cárcel.

Ether no es una herramienta de inversión. Al menos no por diseño, aunque se preste a ello. Ether es un vehículo para que el ecosistema de Ethereum funcione. El hecho de que sea una divisa no es lo que le confiere valor, sino lo que es posible hacer con él.

Es increíble.

Creo que en general el personaje de Buterin es amplificado como un bondadoso mesías que no tiene fallas, y es quizás eso lo que podría criticar de este libro. Buterin definitivamente me cae bien, y leí unos cuantos de sus posts en su blog y estoy seguro de que comparto muchas opiniones con él (ojalá yo fuera capaz de escribir mis pensamientos tan bien); pero el libro consigue hacer lo que él no quería, que es volverlo un personaje más grande que lo que inventó.

Pero es una crítica minúscula, y eso es resolvible utilizando un poco de sentido común y sabiendo que a pesar de lo bien redactado e investigado que está este libro, la historia siempre tiene más ángulos de los qué agarrar.

Súper recomendación, este libro de Camila Russo, realmente me quito el sombrero y estoy listo para lo que sea que escriba después. Fluye como agua. Es un libro que no me molestaría comprar y tener en mi biblioteca personal para futura referencia; aunque desde su publicación las cosas han cambiado bastante (como es normal con las tecnologías disruptivas).

Recomiendo también investigar más sobre criptomonedas, decentralización y tecnología blockchain. Su forma actual no es su forma final, y estoy seguro de que jugará un rol increíblemente poderoso en el futuro.

Camila Russo en TwitterCamila Russo en Harper Collins
Ethereum.orgSitio de Vitalik Buterin
Decrypt (noticias e información)Vitalik en Twitter

SV13, DD17, presencia en más redes sociales y semana de “descanso”

Se nota que he andado completamente desconectado. No he usado la computadora tanto porque estoy intentando recuperarme de la RSI (“Herida por estrés repetitivo”, por sus siglas en inglés) que me provoqué en la muñeca por andar duro y dale y no descansar ni ejercitar ni estirarme lo suficiente.

Da un poco de miedo pensar que este tipo de heridas puede ponderse tan mal que es posible que uno necesite cirugía; pero yo no estoy ahí aún y haré un esfuerzo más presente de cuidarme.

En fin.

En primer lugar tenemos que no actualicé el blog ayer, y hubo un nuevo sábado variado:

Y me intenté dibujar. ¡Es un auto retrato! También en Odysee.

También hubo nuevo Dominical hoy, más figura humana:

(También en Odysee)

Y, pues, como sigo con dolor de muñeca, esta semana que viene no habrá videos. Ya tendré suficiente con el estrés físico de la chamba del día normal, así que intentaré seguir descansando y no jorobarme más los tejidos. Chale. Subiré un video al respecto durante la semana.

En otras noticias…

Y antes de que la molestia en la muñeca me impida seguir escribiendo, he creado perfiles en una serie de plataformas sociales nuevas.

  • Publish0x: Es una plataforma de blog en la que uno es recompensado con tokens crypto (ETH, FARM y AMPL) por escribir y leer artículos. Hay de todo, pero la temática general es blockchain, proyectos de criptomonedas y así. Yo voy a estar subiendo artículos directamente de este blog, así que si prefieren leerme allá o acá, el contenido será el mismo.
  • Read.cash: Similar a Publish0x, uno es recompensado con BCH por leer y escribir. De igual manera estaré subiendo entradas de este blog. Read y Publish0x son mecanismos para expandir mi alcance, principalmente. 🙂
  • den.social: Es muy parecido a reddit, pero con el twist del crypto. Los usuarios son recompensados con un token interno, NRG, que permite votación y publicación de entradas; y con MTR, que es intercambiable por fiat pero también incrementa la cantidad de NRG generada. El contenido de calidad es recompensado con NRG y entre más contenido de calidad suba uno, más MTR puede generar. Estaré subiendo imágenes, compartiendo mis videos, y entradas.
  • Noise.cash: De los creadores de read.cash; Noise es una plataforma parecida a twitter que cada hora o así te regala centavos de dólar gringo que puedes dar como propina a otros usuarios, y un porcentaje de esa propina te toca a ti también. Las propinas son dadas en BCH, entonces es necesario tener una cartera digital. Al ser como twitter la trataré similar, e iré subiendo imágenes y ligas a mis videos y entradas. 🙂

Ligas a mis perfiles en estas plataformas ya están en la sección de Links.

Gracias por estar y por leer.