Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol.1” – Reseña.

Silver Spoon” es un manga escrito e ilustrado por la mangaka Hiromu Arakawa, y publicado en japonés en 2011. Su edición en inglés corre a cargo de YenPress, y fue publicado en este idioma por primera vez en 2018. La traducción es de Amanda Haley.

La primera vez que leí Silver Spoon fue en 2010 o 2009. Acababa de terminar la otra obra prominente de Arakawa, “Fullmetal Alchemist“, un manga de acción y aventura con un sistema mágico increíblemente bien desarrollado, buenísimos twists y harto peso emocional.

En ese entonces era un pequeñín y no podía comprar mis propios libros porque no tenía solvencia económica, así que leía manga a través de sitios como mangafox en los que fans escaneaban cada capítulo y lo traducían, las famosas scanlations.

Me enteré que Arakawa iba a comenzar un nuevo manga y salté a leerlo, esperando otra épica historia de aventuras y acción como FMA, y me topé con este manga que trata sobre un muchacho que va a una escuela agricultural en Japón.

Muchos otros fans estaban confundidos, pero la temática tenía sentido, teniendo en cuenta que la familia de Arakawa tenía una granja cuando era chica. Pero algunas personas estaban algo preocupadas. Arakawa era mejor conocida por su trabajo con manga de acción; ¿Cómo sería su trabajo en un género diametralmente opuesto como lo es slice of life (¿cuál sería una buena traducción? ¿”La vida misma”?)”.

La respuesta es evidente después de un par de capítulos: Silver Spoon está excelentemente escrito y mantiene mucho del humor por el que Arakawa es famosa, además de que la historia se mueve bastante fluida (al menos durante el primer volumen.

Esta es la primera vez (en este blog) en que reseño una serie de libros/cómics, y voy a experimentar con el formato que le voy a dar empezando con esta reseña.

En general he intentado no hablar demasiado sobre la trama de los libros que reseño para no arruinar (o spoilear) a lectores potenciales, pero al reseñar una serie esto se vuelve un poco complicado ya que hay que hablar de los desarrollos de trama y personajes de un libro a otro. Así que haré lo siquiente:

  • Una sección en la que daré pensamientos a grandes rasgos
  • Una sección en la que hablaré más a detalle de cada libro.

La primera sección se volverá más ambigua a lo largo de la serie, pero así son las cosas.

A grandes rasgos.

Silver Spoon, como mencioné al principio, es totalmente opuesto al trabajo de Arakawa en Fullmetal Alchemist, pero no por ello es de menor calidad.

Mientras que este manga no tiene como propósito salvar al mundo, los problemas y situaciones en que el protagonista Yuugo Hachiken se ve envuelto están bien redactadas y representadas, y una vez más podemos ver lo brillante que Arakawa es como autora. Es más: creo que su habilidad reluce al doble con este manga ya que demuestra su capacidad de moverse cómodamente entre géneros, y aún así entregar historias de calidad.

En cuanto a arte, mi único señalamiento es que hay varios personajes que parecen haber atravesado portales interdimensionales desde el universo de FMA hasta acá. Por suerte no es como la mala costumbre de Rumiko Takahashi, quien literalmente recicla a sus personajes (personalidad y todo) de una serie a otra (Inuyasha empezó diferente, pero hacia la mitad era demasiado similar a Ranma 1/2, y qué decir de Rinne).

Por otro lado, hay temáticas con las que no estoy de acuerdo pero que no arruinan de ninguna manera mi disfrute del manga, como por ejemplo la idea de que las granjas deben ser sólo eficientes sin tener en cuenta el bienestar del animal.

El volumen 1 de Silver Spoon es muy recomendable, sobre todo si son fans del trabajo previo de Arakawa.

Los detalles. (Algunos Spoilers)

Mostrar spoilers

El volumen 1 de Silver Spoon nos cuenta de los primeros meses del protagonista Yuugo Hachiken en la preparatoria agricultural Oezo.

Hachiken ha decidido abandonar la ciudad y enrolarse en una escuela agricultural con dormitorios por razones aún desconocidas, pero todo parece indicar que estaba exhausto y estresado de tener que ser el mejor académicamente.

Esto lo ha colocado en un ambiente totalmente desconocido: una escuela en la que todo el mundo viene de familias granjeras, excepto él.

Una temática importante en este primer volumen es el propósito o los sueños. Hachiken piensa que su desempeño como estudiante y como persona no tiene valor ya que no tiene una meta por alcanzar, y esto afecta cómo interpreta sus interacciones con otros estudiantes y con las materias que cursa. Invariablemetne lidia con un sentimiento de no-pertenencia.

Al mismo tiempo parece ser incapaz de negarse a ayudar o a hacer favores a otros estudiantes o maestros, incluso cuando no quiere hacerlo. Hachiken es el tipo de persona que va con la corriente, le haga bien o mal.

En Oezo conoce a un amplio elenco de personajes, todos provenientes de familias con granjas o relacionadas de una u otra manera con procesos agriculturales, y a pesar de tener varios complejos personales forma buenas migas con varios de ellos desde el principio.

Me agradó ver cómo crece su relación con personajes como Komaba y Mikage, así como con Aikawa, Tokiwa y Nishikawa.

Los diseños y personalidades de los profesores son excelentes también. El maestro de equitación parece Budda, y hay otro que se encarga de los pollos que parece que tiene pico. El elenco completo realmente tiene personalidades y características bastante bien definidas y que, mientras que podrían considerarse cliché hasta cierto sentido, están bastante bien ejecutadas.

El sentido del humor de Arakawa, con cambios de estilo brusco y metáforas gráficas, se mantiene intacto desde FMA y funciona maravillosamente en una historia con tan pocas cosas en juego (a nivel épico, pues) como lo es Silver Spoon.

Es un manga muy recomendable y que creo que es posible disfrutar mucho, sean o no fanáticos del trabajo anterior de Arakawa.

Mi reseña del volumen 2 en dos semanas.

Gracias por estar.

Silver Spoon Vol 1 en Yen Press

“The Infinite Machine” – Camila Russo. Reseña.

“The Infinite Machine” es un libro de no-ficción escrito por Camila Russo y publicado por HarperCollins en 2020.

¡Qué libro!

Camila Russo es una reportera que ha trabajado para Bloomberg en Nueva York, Buenos Aires y Madrid, y lleva varios años (casi una década) reportando en el ambiente del blockchain, la web 2.0 y las criptomonedas. En 2018 empezó a escribir este libro cuyo subtítulo incluye las palabras “crypto-hackers“, “next internet” y “Ethereum“.

Más que suficiente para llamar mi atención.

Me topé con este libro (más o menos) hace alrededor de una semana, en una visita intempestiva a la biblioteca, y me puse a buscar qué libros tenían sobre tecnología blockchain y criptomonedas. En Diciembre del año pasado empecé a invertir en Bitcoin y Ether (nada loco, una módica cantidad), y hasta ahora me ha dado un buen retorno y quería entender mejor la tecnología y la historia de esta sensación que ya tiene más de una década.

No sólo eso; me había topado también recientemente con el concepto de los NFT’s (Non-fungible-tokens, o “Fichas no funcionales”, una suerte de comodidad digital crypto que crea escasez digital y es usada para hacer objetos digitales coleccionables), y llevo unos meses subiendo mis videos a Odysee, una plataforma de video que funciona a base de blockchain y que utiliza como método de monetización su propia criptomoneda, los LBC.

Los libros sobre Bitcoin estaban rentados, pero este título sobre Ethereum estaba disponible, y lo mejor de todo es que era relativamente reciente (Enero de 2020). Decidí checarlo.

Y de verdad: No hay nada mejor que leer un libro sobre un tema específico cuando el tema no deja de darte vueltas en la cabeza, sobre todo un libro tan bien escrito como “The Infinite Machine”.

Russo nos lleva de la mano desde el nacimiento de Bitcoin, con el misterioso Satoshi Nakamoto; nos presenta a Vitalik Buterin y a sus colegas Ethereanos anti-centralización que quieren crear un nuevo internet, algo más parecido a la visión original de Tim Werner-Lee y que va de la mano con los conceptos de open source establecidos por Richard Stallman.

Es así que inspirados por un concepto de Buterin desarrollan Ethereum, una plataforma decentralizada con la cual es posible crear aplicaciones que funcionen a base de “fichas” digitales (o criptomonedas) parecidas al Bitcoin llamadas “ether”.

El libro narra cómo la plataforma se va desarrollando y la increíble cantidad de eventos que se desencadenaron desde su incepción en 2013 hasta 2020; esto incluye pero no está limitado a todas las “monedas” que fueron lanzadas como respuesta y basadas en la plataforma Ethereum; los problemas legales; diferentes perspectivas ideológicas y los diversos proyectos con increíbles ideales que quieren nacer en la plataforma, pero que invariablemente se han visto limitados por la avaricia y el llamado hype (¿cómo traduce uno hype? ¿Emoción?).

Hay dos cosas que me encantan en particular de este libro.

La primera es que no asume que el lector sabe todo sobre criptomonedas o blockchain, mucho menos sobre la terminología que acompaña a estos conceptos, pero tampoco pierde tiempo sobre explicando o tratándolo a uno como tonto. Puedo decir que tengo un entendimiendo mayor que el que tenía sobre estos conceptos antes de leer este libro, pero por supuesto no los manejo ni pretendo manejarlos como profesional.

Pero el libro no quiere que el lector maneje estos conceptos como profesional. Su propósito es que podamos entender a grandes rasgos los por qués, las posibles consecuencias y las posibles ventajas de la adopción de esta tecnología, así como los ideales de quienes las trajeron al mundo.

En todo caso es un excelente libro para empezar a entender cripto.

La segunda es que el libro te mantiene atrapado casi todo el tiempo, y te lleva primero por la emoción de las posibles avenidas y las mejoras que pueden suceder gracias al advenimiento de Ethereum y la tecnología blockchai; para después dejarte caer hacia la realidad cuando revela que, invariablemente, la avaricia, el abuso, las expectativas sin fundamento y el deseo de poder pueden arruinar hasta las ideas más beneficiosas para la sociedad.

Me impactó cómo me dejé llevar. Primero dije “Sí, definitivamente, invertir en estas criptomonedas y guardarlas por mucho tiempo hasta que maduren es la mejor forma de ganar dinero. Jaque mate, sistema”. Pero al terminar de leer el libro me di cuenta de que eso es lo que todo el mundo piensa, ese es precisamente el error que ha llevado a tantas nuevas monedas y empresas basadas en esta tecnología a quebrar e incluso a la cárcel.

Ether no es una herramienta de inversión. Al menos no por diseño, aunque se preste a ello. Ether es un vehículo para que el ecosistema de Ethereum funcione. El hecho de que sea una divisa no es lo que le confiere valor, sino lo que es posible hacer con él.

Es increíble.

Creo que en general el personaje de Buterin es amplificado como un bondadoso mesías que no tiene fallas, y es quizás eso lo que podría criticar de este libro. Buterin definitivamente me cae bien, y leí unos cuantos de sus posts en su blog y estoy seguro de que comparto muchas opiniones con él (ojalá yo fuera capaz de escribir mis pensamientos tan bien); pero el libro consigue hacer lo que él no quería, que es volverlo un personaje más grande que lo que inventó.

Pero es una crítica minúscula, y eso es resolvible utilizando un poco de sentido común y sabiendo que a pesar de lo bien redactado e investigado que está este libro, la historia siempre tiene más ángulos de los qué agarrar.

Súper recomendación, este libro de Camila Russo, realmente me quito el sombrero y estoy listo para lo que sea que escriba después. Fluye como agua. Es un libro que no me molestaría comprar y tener en mi biblioteca personal para futura referencia; aunque desde su publicación las cosas han cambiado bastante (como es normal con las tecnologías disruptivas).

Recomiendo también investigar más sobre criptomonedas, decentralización y tecnología blockchain. Su forma actual no es su forma final, y estoy seguro de que jugará un rol increíblemente poderoso en el futuro.

Camila Russo en TwitterCamila Russo en Harper Collins
Ethereum.orgSitio de Vitalik Buterin
Decrypt (noticias e información)Vitalik en Twitter

“If on a winter’s night a traveler”- Italo Calvino. Reseña.

“If on a winter’s night a traveler” es una novela escrita por Italo Calvino en 1979 y publicada por William Weaver en inglés en 1981. La edición en español es “Si una noche de invierno un viajero” y fue publicada por Ediciones Siruela (17ma edición es de 2017).

La edición que leí y en la que baso esta reseña es la publicada por WIlliam Weaver, pero como con la reseña anterior, me referiré al libro con su título en español a lo largo de la reseña.

“Si una noche de invierno un viajero” es un libro sobre el que he escuchado hablar durante la mitad de mi vida. Uno de esos clásicos que es imperativo leer, un triunfo de la ficción y la literatura, un deber literario, básicamente. No fue el primer libro que leí de Calvino; ese honor le corresponde a “El Barón Rampante” (1957, 30va edición de Siruela en 2020), recomendado por un primo y un libro que disfruté mucho en mi adolescencia.

No puedo negar que “Si una noche…” tiene una premisa interesante: Es un libro sobre intentar leer un libro titulado “Si una noche de invierno un viajero”, escrito por Italo Calvino, con el protagonista siendo un lector a quien el narrador se refiere en segunda persona, básicamente hablándole a quien lee el libro. Es un meta-libro.

Fuera de esa premisa inicial no tenía la más remota idea sobre la trama de la novela, y me preguntaba de qué manera podía Calvino llevar este concepto de meta-libro durante 200+ páginas. Tras terminar el libro, mi opinión es que a pesar de que el concepto es interesante, la novela se lee más como un experimento en literatura lúdica que como una idea 100% realizada.

En unas charlas que Julio Cortázar dio en Berkeley en 1980 -y que están compiladas en un maravilloso libro de Alfaguara- menciona que le sorprendía lo serios que muchos autores se tomaban la literatura; que muy pocos se atrevían a jugar con lo que escribían, a dejar que fuese el juego lo que los llevara, como cuando uno juega de niño con otros niños y el juego se desarrolla orgánicamente, con sus propias reglas, haciendo que nos adentremos en el mundo del juego. (Estoy parafraseando, por supuesto).

En “Si una noche…”, Calvino es partícipe de eso que Cortázar llamó literatura lúdica, y se dejó llevar por el juego de su novela. Es notable que la primera mitad de la novela, el tercer cuarto y el último cuarto son totalmente diferentes uno del otro, y al mismo tiempo son afectados por lo que les precede y por lo que les sigue, uniendo la trama con un hilo delgado que se rompe en hebras más delgadas y se deja a interpretación del lector, que al mismo tiempo es quien lleva la trama (al ser un personaje) y la experimenta (al ser lector).

No es un sistema perfecto, y por cada atino hay un desatino.

Lo más interesante y memorable son las diversas novelas que el lector lee y que no puede terminar, algunas con premisas y temáticas cautivantes, aunque no en su mayoría se sienten como cuentos cortos más que como novelas sin terminar.

La aventura del lector, por otro lado, sirve más como un vehículo para atar estas historias una a otra y de paso para expresar ciertas perspectivas filosóficas que Calvino tiene sobre leer, escribir, publicar y sobre la censura. Estos pensamientos son francamente interesantes, aunque en ocasiones se vuelven tan complicados que uno tiene que releer ciertos párrafos para entender cuál es el punto. Obviamente, estas perspectivas son personificadas por individuos dentro de la novela que hablan con el lector, entonces los puntos de vista se dan a través de diálogos.

Como otros libros escritos por autores nacidos a principios del siglo pasado, hay ciertas actitudes y descripciones que están permeadas de cierto tipo de masculinidad tóxica o leve misoginia que no ha envejecido bien. Mujeres que parecen estar listas para entregarse al protagonista, a pesar de que no haya un solo atisbo de conexión emocional o sexual, por ejemplo, son episodios breves pero que de todas formas me llamaron la atención de una manera negativa.

Aún con estas fallas, es un libro sumamente creativo e innovador para las fechas en las que fue escrito. Claro que de haberlo leído en los 80’s me habría impresionado más; hoy en día este tipo de literatura meta y juguetona es más común (¡y eso es bueno!). No voy a negar que este libro me pareció un precursor a los trabajos de César Aira.

Recomiendo este libro, aunque vale la pena estar consciente de la época en la que fue escrito. Su aportación a la literatura es palpable, y en definitiva es una lectura entretenida.

Calvino en WikipediaCalvino en Siruela
Calvino en William MorrowSitio Oficial (En italiano)

Un chingo de libros

¿Saben qué me pasa mucho?

Compro libros, los pongo en el estante y ahí los dejo. Algunos ni siquiera están abiertos; viven en su prisión de celofán.

Leo otras cosas, saco libros de la biblioteca, me prestan libros, releo lo que ya tenía, pero mi pila de libros sin leer nunca disminuye.

Al contrario: Crece.

Esto no era una situación tan precaria antes de empezar a vivir con mi novia hace unos años. Pero resulta que a mi novia también le pasa mucho esta situación, y, bueno…

esto…

se ha salido un poco de control.

El chiste es que son demasiados, muchos ni siquiera son libros que nos interese conservar más allá de una lectura y con el tiempo que llevo acá me he familiarizado mucho más con usar la biblioteca local en lugar de comprar más libros.

Entonces decidimos que vamos a dejar de sacar libros de la biblioteca, dejar de tomar prestado y de procrastinar y vamos a leer todos estos desgraciados libros.

Antes, por supuesto, tuve que terminar unos cuantos libros que me quedaban de la biblioteca, pero ahora sí voy a leer todo lo que tengo ya existente acá y deshacerme de las cosas con las que no quiera quedarme.

Porque no hay espacio suficiente para tantos libros.

Voy a ir escribiendo reseñas de todos los libros que lea, y voy a intentar tener al menos una reseña lista todas las semanas. El primer libro de la lista de libros que tengo acá será Slaughterhouse Five, de Kurt Vonnegut, así que cuando vean esa reseña es que mi viaje a través de mi montaña de libros ha comenzado.

Deséenme suerte.

Salud.

“Killing Commendatore”- Haruki Murakami. Reseña.

Killing Commendatore: Haruki Murakami Cover Reveal

“Killing Commendatore” es una novela escrita por Haruki Murakami en 2017 y publicada por Random House en 2018. La edición en español fue publicada por Tusquets en 2018 y 2019 y está titulada “La Muerte del Comendador“.

Para esta reseña leí la edición de Random House, traducida por Philip Gabriel. Originalmente fue lanzada como dos volúmenes, “The idea made visible” y “The shifting metaphor“, pero esta edición comprende ambos libros.

Es el segundo libro que leo de Murakami, el primero fue “El fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas” (1985, publicado en 2009 por Tusquets), el cual disfruté por su doble narrativa y su creatividad, si bien hubo algunos detalles (sobre todo cierta forma de referirse a las mujeres) que me parecieron obsoletos e incluso ofensivos.

Pero esta reseña es sobre “La muerte del Comendador“.

Murakami es un caso curioso de la globalización literaria, en el sentido en que (por lo que tengo entendido a través de conversaciones con personas japonesas) es mucho más popular fuera de su país que en él. “Nadie es profeta en su tierra“, dirán algunos, y esto puede que sea cierto. Sobre todo en países de habla inglesa e hispana, me parece que Murakami goza de una popularidad que hace que uno vea sus libros en bibliotecas y librerías casi con reverencia. Atribuyo gran parte de esto a los diseños de portada y a los títulos poéticos o crípticos que acompañan sus narraciones.

El consabido “no juzgues a un libro por su tapa” es curioso porque en la mayoría de los casos la tapa es lo único que tenemos para juzgar un nuevo libro, y en el caso de “La muerte del Comendador”, el diseño de Chip Kidd (en el tope de esta entrada) es increíblemente tentador.

El libro abre con un prólogo en el que una figura sin rostro se presenta ante un protagonista sin nombre en medio de la noche y le exige que dibuje su retrato. Esta es literalmente la primera frase del libro, y no puedo negar que es un excelente gancho para atraparte en el flujo de la historia. ¿Quién es esta figura sin rostro? ¿Por qué quiere su retrato? ¿Por qué se lo pide a este protagonista sin nombre? ¿Qué tiene que ver el pingüinito de plástico?

Tenía altas expectativas de este libro debido, entre otras cosas, a las recomendaciones que me habían hecho, a la potencia temática del otro libro de Murakami que había leído y a esta frase inicial.

Tras terminar el libro lo primero que pensé fue “Esto podría haber sido mucho más corto”. Entiendo que está escrito, hasta cierto punto, a modo de diario redactado por el protagonista, y que eventos sin importancia forman parte del diario de una persona, pero la enorme cantidad de veces en las que fue redactado cómo el protagonista iba al super, preparaba comido o hacía algo que no aportaba nada a la historia es confusa. Parece que faltó un ojo editor en este libro.

No estoy diciendo que este tipo de situaciones del día a día no puedan estar presentes. En muchas ocasiones sirven para darnos una idea de la personalidad y las actitudes de un personaje, pero después de ser usadas al principio de una novela su uso recurrente se vuelve tedioso, incluso molesto.

Lo siguiente que pensé fue que el libro estaba incompleto. Con ambos volúmenes en mente, esta novela dura alrededor de 600 páginas. Tengo sentimientos encontrados al respecto de esto: por un lado puede ser intencional de parte de Murakami dejar tantos cabos sin atar, ya que va de la mano con la temática del libro. Pero por otro lado es muy frustrante que se nos presentaron muchas situaciones y elementos que no tienen realmente una explicación o una conclusión real. Esto es frustrante por añadidura tomando en cuenta lo largo que el libro es.

Hay una variedad de escenas explícitamente sexuales en el libro, pero todas son relatadas con un carácter casi clínico, lo cuál es muy extraño pensando en un evento tan pasional. No solo eso: Algunas de ellas parecen estar de más. Entiendo que algunas fueran “importantes” para la narrativa, pero hay un par que sólo están ahí para representar, en mi opinión, una fantasía del autor, ya que no aportan nada narrativamente hablando a la trama. También hay un episodio en que un adulto y una jovencita de 13 años tienen una discusión sobre sus pechos, la cual no voy a negar que me puso algo incómodo.

En cuanto a la traducción: en muchas ocasiones se sintió casi 1-1 tomada del japonés. Esto es bueno y malo, en mi opinión. Bueno porque podemos estar seguros de que la intención del autor fue respetada. Malo porque hay cosas que no se leen del todo bien en inglés. Diálogos como:

A: “Estamos hablando de un tema”

B: “Ah. Sobre tal persona que no tiene que ver con este tema…”

A: “¿Tal persona?”

B: “Sí, lo que te contaba sobre tal persona”

Tienen sentido en japonés, ya que B está cambiando el tema, lo cual podría hacerse diciendo el nombre de la persona + una partícula de tema (wa), lo cual hace que A, razonablemente confundido, repita el nombre de la persona, pidiendo clarificación por su mención.

Creo que una traducción más en línea con la forma occidental de comunicarse sería:

A: “Estamos hablando de un tema”

B: “Ah. Por cierto, te quería hablar sobre esta otra persona”

Y uno se ahorra un par de líneas de diálogo y hace la lectura menos pausada.

Esto es más un asunto personal; no creo que las traducciones literales aporten mucho en ámbito novela y creo que algo de libertad creativa le cae bien al traductor para hacer la lectura más eficiente.

También hay un recurso que el autor utiliza en el que no te cuenta todo lo que pasa en cierto momento sólo para poder utilizarlo en el futuro como una gran revelación. Creo que hay formas de utilizar este recurso de manera adecuada y en contextos específicos, pero no me parece que hayan sido bien empleados por Murakami.

Una de las cosas que disfruté mucho del libro fue la descripción del proceso artístico. El protagonista es un retratista, y me parece que Murakami se inspiró en pintores como Gustav Klimt y su retrato de Adele Bloch-Bauer 1, del cuál se ha dicho que “representa no sólo lo físico, sino al sujeto como persona”, que es lo que el protagonista de Murakami puede hacer con relativa facilidad.

En cierto modo eso me recordó al libro “Duma Key“, de Stephen King (2008), una novela que recuerdo haber disfrutado ampliamente excepto por el final, una experiencia normal cuando se trata de King.

Otra cosa que me agradó muchísimo es el concepto del mundo de las ideas, aunque ahondar mucho en ello sería dar demasiados detalles de la parte final del libro. Sólo diré que aunque me pareció súper interesante, se me hizo algo decepcionante que sólo estuviera presente durante las últimas 100 o 200 páginas.

Murakami siempre tiene conceptos interesantes en sus libros, y lo he comprobado tanto en el otro libro de él que leí (que pasa en el consciente y en el subconsciente) como en este y su mundo de las ideas; y esa riqueza conceptual dota de encanto a sus libros.

Con todo lo anterior en cuenta, sigo curioso por los libros de Murakami pero estoy menos entusiasmado que antes. Esperaba que este libro me gustara muchísimo, pero a pesar de que logró atraparme en varias ocasiones, en general no puedo decir que me sienta satisfecho de haberlo leído. Tengo interés en Tokyo Blues y en 1Q84, pero creo que me tomaré un descanso de Murakami antes de seguir con sus novelas.

Sitio Web del autorEl autor en Random House
El autor en TusquetsEl autor en The New Yorker