Dave Sim. “Cerebus’ Guide to Self-Publishing”. Reseña.

A MOMENT OF CEREBUS: Cerebus Guide To Self-Publishing: Official Download  Now Available!
Imagen tomada de A Moment of Cerebus

UCDL#7: “Primero te vuelves bueno, después te vuelves rápido, y por último te vuelves bueno y rápido.”

Cerebus’ Guide to Self-Publishing es un libro de no-ficción y un manual de instrucciones y recomendaciones escrito por Dave Sim en 1997, actualizado en 2010, y publicado por Aardvark-Vanaheim Inc. (su propio sello editorial).

La edición que tengo de este libro es en PDF y la compré hace casi una década en Sellfy, pero por lo que he visto el producto ya no se encuentra disponible, entonces me pregunto si habrá otra manera de adquirir este libro. Por sus contenidos sé que es la edición de 2010, ya que contiene una sección “nueva” referente a trabajo en computadora y a los webcomics.

Mi primera introducción a las historietas o cómics “de autor” fue Cerebus The Aardvark. Supe de ella a través de un libro sobre novelas gráficas en el que Cerebus venía como ejemplo, y de inmediato me llamó la atención el estilo de dibujo y la temática, así que empecé a coleccionar los libros y a leerlos. Estaba fascinado. En ese entonces habré tenido como 12 o 13 años, y varias de las temáticas que el autor, Dave Sim, había incluido en sus libros, pasaron para mí desapercibidas.

Eso no afectó mi disfrute de los cómics en su momento, y gran parte de mi afinidad gráfica y de mis gustos estilísticos partieron de leer los libros de Sim.

Después, por supuesto, me enteré de las posiciones ideológicas problemáticas y abusivas del autor, particularmente su misoginia y sexismo, que relucen a lo largo de Cerebus y que son francamente aberrantes. A pesar de esto, Cerebus como trabajo creativo es un logro monumental teniendo en cuenta que es una historieta autopublicada a lo largo de casi 30 años y que inspiró a muchos otros creadores, entre ellos aquellos relacionados con “Las Tortugas Ninja” y “SPAWN”.

Este libro de Sim, “Cerebus’ Guide to Self-Publishing”, es una vista privada de las perspectivas de Sim con respecto no sólo a la autopublicación, sino con respecto a hacer cómics.

Es evidente desde el principio que a pesar de las malas cualidades del carácter de Sim (se dejan entrever la envidia, el resentimiento, la arrogancia, además de su ya mencionada misoginia), que esta es una persona que está absoluta y totalmente devota a la creación de historietas. ‘Enamorado’ es un término que no alcanza a describir la pasión de Sim por los cómics. Obsesionado, consumido, permanentemente dedicado son descripciones que se apegan más a su relación con este medio visual.

Como tal, toda la primera parte de la guía está dedicada a una descripción minuciosa y detallada de la creación de cómics desde la perspectiva de alguien que lo ha hecho durante más de dos décadas: cómo elegir tinta, puntas de pluma, cuántas horas dedicar al trabajo, cómo elegir alguien que imprima, etcétera, etcétera. Increíblemente detallado, y como es común de alguien con abundante experiencia en su campo, muy a menudo hay citas memorables y de mucha ayuda para quien sea que se dedique a esto o que quiera empezar a ser artista de cómic o un autor auto-publicado.

Es muy interesante para mí, sin embargo, que tras tanto detalle y explicación, el libro no contenga una sola imagen que ilustre lo que Sim quiere decir. Cero. Todo es texto. Es fácil entender lo que dice, vaya, pero teniendo en cuenta lo enfocada que está la primera parte del libro en el desarrollo de un estilo y una técnica gráfica, me llama la atención esta omisión. Se la atribuyo a que este trabajo fue una forma de generar más ingreso a partir de artículos ya publicados, y no le dedicó más tiempo del necesario (tiempo que, como reitera en múltiples ocasiones, prefiere utilizar dibujando y escribiendo cómics).

La segunda parte de la guía (que como mencioné en el párrafo anterior es una colección de artículos publicada originalmente en los números individualies de Cerebus, y que tiene algunas ediciones por parte de Sim para su compilación en el libro) lidia con asuntos un poco más abstractos, como su renuencia a trabajar con computadoras, la distribución del trabajo, el manejo de una compañía, la aplicación del copyright y la moralidad (desde un punto de vista creativo) aplicada a vender los derechos de control de tu obra a grandes compañías, así como las ventajas y desventajas de esa acción.

Sim habla específicamente de gente como Jeff Smith (Bone) y Kevin Eastman y Peter Laird (Las Tortugas Ninja), y es evidente (aunque tiende a ser muy civil y educado, al menos en la mayoría de sus menciones) que no piensa que las decisiones de ambos en todo momento hayan sido las más inteligentes. Vale la pena recordar que Sim es el tipo de persona que tiene opiniones muy fuertes y tiende a juzgar a los demás a partir de cómo se contrastan sus acciones con las propias. Supongo que todos tenemos un poco de ello, aunque en su prosa se le nota como alguien cínico y sarcástico.

Su opinión con respecto a la relación del copyright con la producción de historietas tiene mucho en común con la opinión que me he formado yo a lo largo de mi carrera como animador (y como perseguidor de creatividad, por buscar un término con el cuál nombrar a lo que hago). Creo que el copyright en general es un instrumento que fue creado con la intención de realmente proteger a quien creaba algo de valor cultural/creativo, y que a lo largo de los años se ha vuelto un instrumento que las grandes compañías utilizan para ejercer control no sólo de propiedades intelectuales, sino de individuos, opiniones, dinero y percepciones. Monopolios como Disney y su influencia sobre el sistema legal estadounidense (y mundial; la ley Mickey Mouse afectó a todo el mundo, después de todo) es el ejemplo más básico con el cual sustanciar mi argumento.

Sim opina que es mejor en general, tanto para los creadores individuales como para la industria, que cada quien retenga control de su trabajo en lugar de ceder derechos a compañías como Marvel y DC con la esperanza de “un gran cheque”. También, como uno de los primeros autores de cómic en ser completamente autónomo durante toda su carrera, ha propulsado movimientos como la Comic Creators’ Bill of Rights y la lucha por el respeto a la propiedad individual de cada autor. A pesar de mis reservaciones y molestias con otros ámbitos de su ideología, estoy totalmente de acuerdo con Sim en este aspecto.

El libro termina con un par de artículos con respecto a sobre si los autores deberían auto-publicarse (un artículo lleno de cinismo) y con un artículo relacionado con mantener una empresa de autopublicación con tu pareja. Aardvark-Vanaheim, la empresa que publicaba Cerebus, originalmente era de él y de su esposa Deni, de quien se divorció más adelante. Fue esta separación (se especula) lo que agudizó la naturaleza misógina de varias de las temáticas que permearon la segunda mitad de Cerebus.

Una de las cosas que me llama la atención, aunque la entiendo desde el punto de vista de Sim, es su completo odio hacia el trabajo por computadora. Por un lado, y tiene razón, argumenta que la computadora distrae demasiado, y que una vez que tienes un archivo digital es imposible vender originales (me pregunto cómo se sentirá al respecto de la frenética obsesión con los NFTs que sucedió a principios del año, si es que se enteró). Por otro lado, su entendimiento (sobre todo para un libro cuya edición más reciente es de 2010) con respecto a los webcómics se reduce a algo tremendamente elemental, y a todas luces parece ser algo a lo que no le ve futuro.

Viendo trabajos como los de Karl Kerschl, Der-Shing Helmer, Aminder Dhaliwal o Evan Dahm, y cómo el internet ha ayudado en gran medida a la causa de los derechos de los creadores, me parece interesante su falta de interés y de inversión, digamos, en el ámbito del webcómic.

Si de pronto Cerebus apareciera todos los días en Tapas o Webtoon, estoy seguro de que le iría bastante bien. O tal vez no; pero seguro le dejaría algo de ingreso. Al menos sería una buena forma de revisitar el cómic.Me parece recordar que hay un blog de Tumblr que tiene al menos 150 páginas de Cerebus, manejado por el equipo de Sim, pero nunca terminaron de publicarlo.

Creo que es un libro bastante interesante, con muy buenos consejos al respecto de la creación y publicación de cómics, y tiene muchos párrafos repletos de historia (desde el punto de vista de Sim, por supuesto) de los cómics de los 80’s y 90’s. Sí hay momentos en que las opiniones personales de Sim toman control de la narrativa, tal como pasó en Cerebus, y ciertos comentarios son harto deplorables. Me parece importante, sin embargo, extrapolar el valor que existe en el volumen más allá de las opiniones personales de Sim con respecto a mujeres y a sus colegas y tomar sus consejos de veterano con seriedad.


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