Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 7”. Reseña.

A grandes rasgos.

Este volumen lidia con las consecuencias de Hachiken trabajando tan duro que se desmaya, y a pesar de que ya habíamos visto a sus papás, es la primera vez que vemos interacciones directas entre Yuugo, Shingo y los señores Hachiken.

Y, bueno. Tengo opiniones al respecto. Pero hablaré más de ello en la siguiente sección.

Hay muchas cosas que suceden en este volumen de las que no me acordaba, y hubo un par que me provocaron bastante emoción: Lo que lee Hachiken al regresar a la escuela, por ejemplo, o lo que pasa al final del volumen.

Los juegos de beisbol se ponen intensos, también, y vemos un par de nacimientos de vaquitas, aunque a Hachiken no le encanta. Todo este volumen, y parte del siguiente, es otoño, y el clima comienza a enfriarse. La trama de la historia se encarrera, cada vez más siento más conexión con los personajes, y creo que en definitiva Arakawa maneja este género tan bien como manejó el de acción/aventura con FMA.

Los detalles

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Pues creo que los padres de Hachiken son… son un caso.

No creo que tengamos todas las herramientas a estas alturas del partido para dar una opinión bien fundamentada; puede que sólo sea un asunto de personalidad, pero el papá de Shingo y Yuugo parece ser un duro sin corazón. Y su mamá parece tener buenas intenciones, pero parece ser demasiado sumisa y tradicionalista como para decir algo al respecto de la manera en que el señor Hachiken se comporta con sus hijos.

Basta decir que entiendo por qué los hermanos Hachiken prefieren estar lejos de casa.

Y creo que Yuugo se deja llevar (entendiblemente) por su coraje con respecto a sus padres y toma decisiones que lo afectan. También creo que de ahí viene su poca autoestima.

Por otro lado tenemos más desarrollo de su relación, potencialmente amorosa, con Mikage, que creo que se ha dado d euna manera muy fluida y que se ha desarrollado con suficiente inteligencia emocional para ser muy amena.

Aah, la escena donde Yuugo se identifica con los comentarios con respecto a los caballos y que además aprecia que aprecien su trabajo duro, y se permite llorar… me pegó.

Luego las deportistas madreándose a Tokiwa es una página de oro. Este tipo de escenas marcan muy bien el estilo de la comedia de Arakawa, y lo hace tan bien.

Y changos. El final del volumen. Me imagino que en el volumen 8 lidiaremos con las consecuencias de lo que está pasando con Komaba, pero definitivamente no pinta bien. Recuerdo cuando ese capítulo salió, y haberme sentido algo desolado.

Vol. 7 en YenPress

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