Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 11”. Reseña.

A grandes rasgos

El volumen 11 de Silver Spoon cierra el ciclo del primer año escolar de Yuugo y sus amigos en la escuela preparatoria Agricultural Ooezo.

Los personajes están creciendo no sólo moviéndose en el mundo académico, sino también preparándose para lo que siga después de la preparatoria, con Aki y Aikawa empezando a estudiar para tener una recomendación para la universidad.

No estoy seguro de qué más añadir en los grandes rasgos referentes a este volumen. Me parece que la historia sigue estando bien escrita y creo que incluso estamos viendo algunas facetas de ciertos personajes que no esperaríamos ver. Arakawa decide humanizarlos, y tal vez tengamos un poco de un arco de redención en el futuro.

Los detalles

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Agh.

Odié a Ookawa todo el volumen. Pero ya me imagino más o menos la dirección que su caracterización va a tomar en la historia, basado un poco en lo que Yuugo pretende con su proyecto de empezar un negocio. Creo que si esta fuera una serie continua, y no algo con un final ya preparado, el personaje de Ookawa me haría dejar de leer la serie. Me ha pasado con otros mangas.

Me da gusto que las calificaciones de Aki estén mejorando, y que haya una oportunidad de que la recomienden para la universidad a la que quiere entrar.

¡Y el negocio de Yuugo! Me intriga mucho su idea, parece que tiene tintes de cooperativa pero no entiendo exactamente qué es lo que quiere hacer. En general creo que es genial que un alumno de preparatoria esté interesado en crear su propio negocio desde chico; es muy inspirador. Supongo que también la naturaleza de la escuela en la que están ayuda con esa disposición industriosa.

La temática que tratan en este libro sobre la confianza que uno va construyendo poco a poco, y como paga a la larga, me gustó. Muy adecuado para con el tema de fondo de la agricultura.

Vol. 11 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 10”. Reseña.

A grandes rasgos

Me gusta mucho que la editorial es esforzó en publicar la ilustración a color al principio del volumen. No me había tocado ver que se publicaran portadas a color en manga en blanco y negro.

También me encanta que al final del volumen hay recetas de cocina basadas en los platillos de Ooezo que hemos visto hasta ahora. Es un libro que da, y da, y da. Sobre todo porque la comida en la multimedia japonesa siempre se ve absolutamente deliciosa. Así que, gracias, Hiromu Arakawa y YenPress.

Ahora, con respecto a la historia. En términos generales me gustó; creo que ya que están bien adentrados en el invierno las cosas se ponen interesantes, sobre todo porque vemos a un personaje al que no habíamos visto en un buen rato, y parece que las relaciones interpersonales de los personajes principales van creciendo. También conocemos a un personaje nuevo.

Pero hay dos cosas que me están molestando: Ookawa y las bromas sutilmente sexistas de las que Nishikawa es partícipe. Ookawa entiendo que esa es su función en la historia, pero las bromas sexistas siento que no tienen cabida en el manga, que es bastante gracioso sin esa clase de humor.

Pero en general, sí, la historia sigue siendo buena, y sigo queriendo saber qué pasa con Yuugo y compañía.

Los detalles.

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Ookawa es un nefasto envidioso y me cae cada vez peor. Es gracioso cómo cae de la gracia del lector y de los personajes del manga más o menos al mismo tiempo. Lo peor es que es un sujeto totalmente capaz de muchas cosas; sólo que quiere que todo sea fácil y prefiere no comprometerse. Me pregunto cuál será la función que Arakawa tiene planeada para el personaje.

Está padre que ya hicieron salchichas y tocino con el puerco que compraron, y ver el proceso de aprendizaje es muy interesante. Más interesante para mí es que la nueva percepción de Yuugo con respecto al dinero y a tener seguridad afecta a cómo se aproxima a estas situaciones, y de una forma u otra parece que está empezando un negocio relacionado con la carne. Creo que es chido que los estudiantes tengan esta experiencia con respecto al dinero y a manejar un negocio. Habría sido bueno en la formación de muchas personas, yo incluído, aprender este tipo de cosas en la escuela.

Me agradó también ver a Komaba de nuevo, y verlo además con renovados ímpetus en lugar de resignado y derrotado. Supongo que la actitud de Yuugo ha ayudado.

Y conocer a la esposa de Shingo finalmente. Quién lo diría. La reacción del papá no podría haber sido diferente; pensé que nada lo movía, pero estábamos errados.

No tengo mucho más que añadir al respecto; ya mencioné que los comentarios sexistas por lo bajo me incomodan (sobre todo cuando se refiere a muchachas adolescentes) y por el momento no veo el punto de hacer más hincapié al respecto, aunque sí creo que hacen un poco menos una gran serie.

Vol. 10 en YenPress

Dave Sim. “Cerebus’ Guide to Self-Publishing”. Reseña.

A MOMENT OF CEREBUS: Cerebus Guide To Self-Publishing: Official Download  Now Available!
Imagen tomada de A Moment of Cerebus

UCDL#7: “Primero te vuelves bueno, después te vuelves rápido, y por último te vuelves bueno y rápido.”

Cerebus’ Guide to Self-Publishing es un libro de no-ficción y un manual de instrucciones y recomendaciones escrito por Dave Sim en 1997, actualizado en 2010, y publicado por Aardvark-Vanaheim Inc. (su propio sello editorial).

La edición que tengo de este libro es en PDF y la compré hace casi una década en Sellfy, pero por lo que he visto el producto ya no se encuentra disponible, entonces me pregunto si habrá otra manera de adquirir este libro. Por sus contenidos sé que es la edición de 2010, ya que contiene una sección “nueva” referente a trabajo en computadora y a los webcomics.

Mi primera introducción a las historietas o cómics “de autor” fue Cerebus The Aardvark. Supe de ella a través de un libro sobre novelas gráficas en el que Cerebus venía como ejemplo, y de inmediato me llamó la atención el estilo de dibujo y la temática, así que empecé a coleccionar los libros y a leerlos. Estaba fascinado. En ese entonces habré tenido como 12 o 13 años, y varias de las temáticas que el autor, Dave Sim, había incluido en sus libros, pasaron para mí desapercibidas.

Eso no afectó mi disfrute de los cómics en su momento, y gran parte de mi afinidad gráfica y de mis gustos estilísticos partieron de leer los libros de Sim.

Después, por supuesto, me enteré de las posiciones ideológicas problemáticas y abusivas del autor, particularmente su misoginia y sexismo, que relucen a lo largo de Cerebus y que son francamente aberrantes. A pesar de esto, Cerebus como trabajo creativo es un logro monumental teniendo en cuenta que es una historieta autopublicada a lo largo de casi 30 años y que inspiró a muchos otros creadores, entre ellos aquellos relacionados con “Las Tortugas Ninja” y “SPAWN”.

Este libro de Sim, “Cerebus’ Guide to Self-Publishing”, es una vista privada de las perspectivas de Sim con respecto no sólo a la autopublicación, sino con respecto a hacer cómics.

Es evidente desde el principio que a pesar de las malas cualidades del carácter de Sim (se dejan entrever la envidia, el resentimiento, la arrogancia, además de su ya mencionada misoginia), que esta es una persona que está absoluta y totalmente devota a la creación de historietas. ‘Enamorado’ es un término que no alcanza a describir la pasión de Sim por los cómics. Obsesionado, consumido, permanentemente dedicado son descripciones que se apegan más a su relación con este medio visual.

Como tal, toda la primera parte de la guía está dedicada a una descripción minuciosa y detallada de la creación de cómics desde la perspectiva de alguien que lo ha hecho durante más de dos décadas: cómo elegir tinta, puntas de pluma, cuántas horas dedicar al trabajo, cómo elegir alguien que imprima, etcétera, etcétera. Increíblemente detallado, y como es común de alguien con abundante experiencia en su campo, muy a menudo hay citas memorables y de mucha ayuda para quien sea que se dedique a esto o que quiera empezar a ser artista de cómic o un autor auto-publicado.

Es muy interesante para mí, sin embargo, que tras tanto detalle y explicación, el libro no contenga una sola imagen que ilustre lo que Sim quiere decir. Cero. Todo es texto. Es fácil entender lo que dice, vaya, pero teniendo en cuenta lo enfocada que está la primera parte del libro en el desarrollo de un estilo y una técnica gráfica, me llama la atención esta omisión. Se la atribuyo a que este trabajo fue una forma de generar más ingreso a partir de artículos ya publicados, y no le dedicó más tiempo del necesario (tiempo que, como reitera en múltiples ocasiones, prefiere utilizar dibujando y escribiendo cómics).

La segunda parte de la guía (que como mencioné en el párrafo anterior es una colección de artículos publicada originalmente en los números individualies de Cerebus, y que tiene algunas ediciones por parte de Sim para su compilación en el libro) lidia con asuntos un poco más abstractos, como su renuencia a trabajar con computadoras, la distribución del trabajo, el manejo de una compañía, la aplicación del copyright y la moralidad (desde un punto de vista creativo) aplicada a vender los derechos de control de tu obra a grandes compañías, así como las ventajas y desventajas de esa acción.

Sim habla específicamente de gente como Jeff Smith (Bone) y Kevin Eastman y Peter Laird (Las Tortugas Ninja), y es evidente (aunque tiende a ser muy civil y educado, al menos en la mayoría de sus menciones) que no piensa que las decisiones de ambos en todo momento hayan sido las más inteligentes. Vale la pena recordar que Sim es el tipo de persona que tiene opiniones muy fuertes y tiende a juzgar a los demás a partir de cómo se contrastan sus acciones con las propias. Supongo que todos tenemos un poco de ello, aunque en su prosa se le nota como alguien cínico y sarcástico.

Su opinión con respecto a la relación del copyright con la producción de historietas tiene mucho en común con la opinión que me he formado yo a lo largo de mi carrera como animador (y como perseguidor de creatividad, por buscar un término con el cuál nombrar a lo que hago). Creo que el copyright en general es un instrumento que fue creado con la intención de realmente proteger a quien creaba algo de valor cultural/creativo, y que a lo largo de los años se ha vuelto un instrumento que las grandes compañías utilizan para ejercer control no sólo de propiedades intelectuales, sino de individuos, opiniones, dinero y percepciones. Monopolios como Disney y su influencia sobre el sistema legal estadounidense (y mundial; la ley Mickey Mouse afectó a todo el mundo, después de todo) es el ejemplo más básico con el cual sustanciar mi argumento.

Sim opina que es mejor en general, tanto para los creadores individuales como para la industria, que cada quien retenga control de su trabajo en lugar de ceder derechos a compañías como Marvel y DC con la esperanza de “un gran cheque”. También, como uno de los primeros autores de cómic en ser completamente autónomo durante toda su carrera, ha propulsado movimientos como la Comic Creators’ Bill of Rights y la lucha por el respeto a la propiedad individual de cada autor. A pesar de mis reservaciones y molestias con otros ámbitos de su ideología, estoy totalmente de acuerdo con Sim en este aspecto.

El libro termina con un par de artículos con respecto a sobre si los autores deberían auto-publicarse (un artículo lleno de cinismo) y con un artículo relacionado con mantener una empresa de autopublicación con tu pareja. Aardvark-Vanaheim, la empresa que publicaba Cerebus, originalmente era de él y de su esposa Deni, de quien se divorció más adelante. Fue esta separación (se especula) lo que agudizó la naturaleza misógina de varias de las temáticas que permearon la segunda mitad de Cerebus.

Una de las cosas que me llama la atención, aunque la entiendo desde el punto de vista de Sim, es su completo odio hacia el trabajo por computadora. Por un lado, y tiene razón, argumenta que la computadora distrae demasiado, y que una vez que tienes un archivo digital es imposible vender originales (me pregunto cómo se sentirá al respecto de la frenética obsesión con los NFTs que sucedió a principios del año, si es que se enteró). Por otro lado, su entendimiento (sobre todo para un libro cuya edición más reciente es de 2010) con respecto a los webcómics se reduce a algo tremendamente elemental, y a todas luces parece ser algo a lo que no le ve futuro.

Viendo trabajos como los de Karl Kerschl, Der-Shing Helmer, Aminder Dhaliwal o Evan Dahm, y cómo el internet ha ayudado en gran medida a la causa de los derechos de los creadores, me parece interesante su falta de interés y de inversión, digamos, en el ámbito del webcómic.

Si de pronto Cerebus apareciera todos los días en Tapas o Webtoon, estoy seguro de que le iría bastante bien. O tal vez no; pero seguro le dejaría algo de ingreso. Al menos sería una buena forma de revisitar el cómic.Me parece recordar que hay un blog de Tumblr que tiene al menos 150 páginas de Cerebus, manejado por el equipo de Sim, pero nunca terminaron de publicarlo.

Creo que es un libro bastante interesante, con muy buenos consejos al respecto de la creación y publicación de cómics, y tiene muchos párrafos repletos de historia (desde el punto de vista de Sim, por supuesto) de los cómics de los 80’s y 90’s. Sí hay momentos en que las opiniones personales de Sim toman control de la narrativa, tal como pasó en Cerebus, y ciertos comentarios son harto deplorables. Me parece importante, sin embargo, extrapolar el valor que existe en el volumen más allá de las opiniones personales de Sim con respecto a mujeres y a sus colegas y tomar sus consejos de veterano con seriedad.


UCDL#8 Será Memoirs of a Geisha de Arthur Golden.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 9”. Reseña.

A grandes rasgos.

El volumen 9 de Silver Spoon tiene bastantes momentos interesantes, como ya es costumbre a estas alturas de la serie. Los personajes están bien establecidos, hay una dirección más o menos concreta a la que nos está llevando la autora, y la calidad del drama y la comedia sigue siendo verdaderamente buena.

El arte ya saben que me agrada mucho, lo he dicho en otras ocasiones, y creo que lo que me gusta del trabajo de Arakawa es que es económico y de mucha calidad. Sólo hay fondos cuando es necesario, por ejemplo, y el estilo de dibujo que tiene se presta mucho a variar entre casi nada de detalle y súper detallado. Pero incluso el detalle cuenta con una calidad minimalista que cada vez aprecio más.

Pero Arakawa no escatima con detalle cuando se trata de representar aspectos específicos de la vida en la escuela de agricultura: tanto en guión como en dibujo esta serie está repeleta de momentos y escenas que son tanto educativas como importantes para la trama. A veces sí siento que pausa mucho en explicaciones de procesos y teoría, pero al mismo tiempo creo que es importante para darle a la historia un verdadero feel de encontrarse en una escuela preparatoria dedicada a la agricultura.

Los detalles.

Spoiler

Creo que de mis momentos favoritos en este volumen son cuando Yuugo confronta a su padre, y cuando su madre va a visitar la escuela para averiguar qué es lo que su hijo hace ahí. Creo que las dinámicas empiezan a parecer claras. Tamako en algún momento explica que “Yuugo fue quien huyó antes de fallar” y por eso su padre no le da segundas oportunidades, pero no sé si eso me parece una buena explicación o justificación. Creo que Yuugo huyó en primer lugar porque las expectativas y la forma en que su padre se comporta para con él no conducen a una pasión por lo que uno hace, sino a competir por el simple hecho de competir. No sé, esto ha de ser un asunto cultural con el que no puedo identificarme.

De la misma manera los chistes y comentarios de Nishikawa sobre hacer marketing de cosas de comida utilizando la imagen de mujeres o de muchachas adolescentes se me hace de pésimo gusto y ha estado prevalente en este libro, y me parece que en el siguiente también. Hay un tipo de sexismo por lo bajo en este tipo de humor que está internalizado de manera cultural y que no me parece gracioso. Perpetúa actitudes y estereotipos que no estoy de acuerdo con que sean perpetuados. Sé que es algo cultural, pero eso no es realmente una excusa.

Yuugo y Aki volviéndose más cercanos y estudiando me encanta. Por otro lado cada vez me cae peor el personaje de Ookawa, resentido y culero, que no hace nada por mejorar su situación pero quiere hacer la felicidad de otros menos amena. Es el chiste del personaje pero es muy frustrante. Supongo que eso significa que está bien escrito.

¡Y el final! Shingo hace de las suyas de nuevo, no entiendo cómo alguien puede tomar decisiones de esa manera.

No hemos visto a Komaba en un tiempo; veremos cómo se va desenvolviendo su historia pronto, espero.

También me da risa la concepción de hace diez años con respecto a los virus de computadora. El de los puerquitos es tan inocente que hasta hace parece los virus como un juego de niños. Claramente Arakawa no ha escuchado Darknet Diaries.

Vol 9 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 8”. Reseña.

A grandes rasgos

Ah, creo que este ha sido uno de mis volúmenes favoritos.

Desde el maestro Nakajima haciendo queso de manera intensa, hasta la tristeza rodeando la situación de Komaba, pasando por el desarrollo de la relación Yuugo-Aki… todo ha sido manejado muy bien.

Me da constantemente la sensación de que la autora tenía muy bien pensada la dirección de la historia, y es consistentemente buena1. El humor no ha dejado de ser bueno, tampoco, a pesar de que hay un par de bromas que son, meh, en el sentido de temática, pero podría hablar de ello más tarde.

Supongo que finalmente gran parte de los personajes son muchachos adolescentes.

Pero en este volumen empieza el invierno, y qué manera de cerrar el arco del otoño. Sobre todo porque a estas alturas estamos ya a la mitad, más o menos, de la historia completa (son 15 volúmenes).

Los detalles.

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El volumen empieza ya con la incógnita sobre si Komaba volverá o no a la escuela, y aunque volvemos a ver a Ayame, sólo es para que nos de las mlas noticias de que Komaba se ha dado de baja.

Su situación es entendible: Su padre falleció, su granja tiene deudas y si no tiene la oportunidad de ganar dinero como beisbolista profesional, ha decidido dedicarse a trabajar para apoyar a su madre y a sus hermanitas.

Yuugo se siente completamente desconsolado. Tiene la necesidad de saber que puede controlar ciertas cosas ayudando (un tipo de ansiedad, en definitiva), y al no poder ayudar a su amigo debe confrontarse con su incapacidad y con la situación… y decidir estar ahí.

No sólo eso, el hecho de que la deuda de los Komaba se extiende hasta afectar a los Mikage es algo brutal. Creo que esto lo medio entendí cuando lo leí la primera vez, pero ahora, como adulto, con un conocimiento más íntimo de lo horrible que es tener deudas, me parece terrorífico. Ahora tengo un entendimiento más acertado sobre lo precario de la situación de los Komaba y los Mikage.

Además de los documentales que he visto en los que se detalla cómo la agricultura en muchos casos favorece al mercado y a las grandes compañías, pero no necesariamente a los agricultores y granjeros que se están partiendo el lomo, produciendo. Arakawa ha representado esto bastante bien.

Esto lleva a Yuugo a fortalecer de alguna manera su relación con Aki, tanto por interés romántico como empatía por su situación y amistad. Finalmente han estado ahí uno para el otro desde el principio del año escolar. Y ahora Yuugo empuja a Aki a perseguir lo que quiere hacer en la vida y esto abre la puerta a Yuugo: El Tutor.

Este volumen recupera el ritmo “perdido” en los volúmenes previos, en los que el crecimiento personal de los personajes se dejó de lado un poco para representar lo ocupados que estuvieron durante el festival.

Como nota aparte, qué padre es ver crecer a VicePresidente a lo largo de la historia.

Vol 8 en YenPress