Dave Sim. “Cerebus’ Guide to Self-Publishing”. Reseña.

A MOMENT OF CEREBUS: Cerebus Guide To Self-Publishing: Official Download  Now Available!
Imagen tomada de A Moment of Cerebus

UCDL#7: “Primero te vuelves bueno, después te vuelves rápido, y por último te vuelves bueno y rápido.”

Cerebus’ Guide to Self-Publishing es un libro de no-ficción y un manual de instrucciones y recomendaciones escrito por Dave Sim en 1997, actualizado en 2010, y publicado por Aardvark-Vanaheim Inc. (su propio sello editorial).

La edición que tengo de este libro es en PDF y la compré hace casi una década en Sellfy, pero por lo que he visto el producto ya no se encuentra disponible, entonces me pregunto si habrá otra manera de adquirir este libro. Por sus contenidos sé que es la edición de 2010, ya que contiene una sección “nueva” referente a trabajo en computadora y a los webcomics.

Mi primera introducción a las historietas o cómics “de autor” fue Cerebus The Aardvark. Supe de ella a través de un libro sobre novelas gráficas en el que Cerebus venía como ejemplo, y de inmediato me llamó la atención el estilo de dibujo y la temática, así que empecé a coleccionar los libros y a leerlos. Estaba fascinado. En ese entonces habré tenido como 12 o 13 años, y varias de las temáticas que el autor, Dave Sim, había incluido en sus libros, pasaron para mí desapercibidas.

Eso no afectó mi disfrute de los cómics en su momento, y gran parte de mi afinidad gráfica y de mis gustos estilísticos partieron de leer los libros de Sim.

Después, por supuesto, me enteré de las posiciones ideológicas problemáticas y abusivas del autor, particularmente su misoginia y sexismo, que relucen a lo largo de Cerebus y que son francamente aberrantes. A pesar de esto, Cerebus como trabajo creativo es un logro monumental teniendo en cuenta que es una historieta autopublicada a lo largo de casi 30 años y que inspiró a muchos otros creadores, entre ellos aquellos relacionados con “Las Tortugas Ninja” y “SPAWN”.

Este libro de Sim, “Cerebus’ Guide to Self-Publishing”, es una vista privada de las perspectivas de Sim con respecto no sólo a la autopublicación, sino con respecto a hacer cómics.

Es evidente desde el principio que a pesar de las malas cualidades del carácter de Sim (se dejan entrever la envidia, el resentimiento, la arrogancia, además de su ya mencionada misoginia), que esta es una persona que está absoluta y totalmente devota a la creación de historietas. ‘Enamorado’ es un término que no alcanza a describir la pasión de Sim por los cómics. Obsesionado, consumido, permanentemente dedicado son descripciones que se apegan más a su relación con este medio visual.

Como tal, toda la primera parte de la guía está dedicada a una descripción minuciosa y detallada de la creación de cómics desde la perspectiva de alguien que lo ha hecho durante más de dos décadas: cómo elegir tinta, puntas de pluma, cuántas horas dedicar al trabajo, cómo elegir alguien que imprima, etcétera, etcétera. Increíblemente detallado, y como es común de alguien con abundante experiencia en su campo, muy a menudo hay citas memorables y de mucha ayuda para quien sea que se dedique a esto o que quiera empezar a ser artista de cómic o un autor auto-publicado.

Es muy interesante para mí, sin embargo, que tras tanto detalle y explicación, el libro no contenga una sola imagen que ilustre lo que Sim quiere decir. Cero. Todo es texto. Es fácil entender lo que dice, vaya, pero teniendo en cuenta lo enfocada que está la primera parte del libro en el desarrollo de un estilo y una técnica gráfica, me llama la atención esta omisión. Se la atribuyo a que este trabajo fue una forma de generar más ingreso a partir de artículos ya publicados, y no le dedicó más tiempo del necesario (tiempo que, como reitera en múltiples ocasiones, prefiere utilizar dibujando y escribiendo cómics).

La segunda parte de la guía (que como mencioné en el párrafo anterior es una colección de artículos publicada originalmente en los números individualies de Cerebus, y que tiene algunas ediciones por parte de Sim para su compilación en el libro) lidia con asuntos un poco más abstractos, como su renuencia a trabajar con computadoras, la distribución del trabajo, el manejo de una compañía, la aplicación del copyright y la moralidad (desde un punto de vista creativo) aplicada a vender los derechos de control de tu obra a grandes compañías, así como las ventajas y desventajas de esa acción.

Sim habla específicamente de gente como Jeff Smith (Bone) y Kevin Eastman y Peter Laird (Las Tortugas Ninja), y es evidente (aunque tiende a ser muy civil y educado, al menos en la mayoría de sus menciones) que no piensa que las decisiones de ambos en todo momento hayan sido las más inteligentes. Vale la pena recordar que Sim es el tipo de persona que tiene opiniones muy fuertes y tiende a juzgar a los demás a partir de cómo se contrastan sus acciones con las propias. Supongo que todos tenemos un poco de ello, aunque en su prosa se le nota como alguien cínico y sarcástico.

Su opinión con respecto a la relación del copyright con la producción de historietas tiene mucho en común con la opinión que me he formado yo a lo largo de mi carrera como animador (y como perseguidor de creatividad, por buscar un término con el cuál nombrar a lo que hago). Creo que el copyright en general es un instrumento que fue creado con la intención de realmente proteger a quien creaba algo de valor cultural/creativo, y que a lo largo de los años se ha vuelto un instrumento que las grandes compañías utilizan para ejercer control no sólo de propiedades intelectuales, sino de individuos, opiniones, dinero y percepciones. Monopolios como Disney y su influencia sobre el sistema legal estadounidense (y mundial; la ley Mickey Mouse afectó a todo el mundo, después de todo) es el ejemplo más básico con el cual sustanciar mi argumento.

Sim opina que es mejor en general, tanto para los creadores individuales como para la industria, que cada quien retenga control de su trabajo en lugar de ceder derechos a compañías como Marvel y DC con la esperanza de “un gran cheque”. También, como uno de los primeros autores de cómic en ser completamente autónomo durante toda su carrera, ha propulsado movimientos como la Comic Creators’ Bill of Rights y la lucha por el respeto a la propiedad individual de cada autor. A pesar de mis reservaciones y molestias con otros ámbitos de su ideología, estoy totalmente de acuerdo con Sim en este aspecto.

El libro termina con un par de artículos con respecto a sobre si los autores deberían auto-publicarse (un artículo lleno de cinismo) y con un artículo relacionado con mantener una empresa de autopublicación con tu pareja. Aardvark-Vanaheim, la empresa que publicaba Cerebus, originalmente era de él y de su esposa Deni, de quien se divorció más adelante. Fue esta separación (se especula) lo que agudizó la naturaleza misógina de varias de las temáticas que permearon la segunda mitad de Cerebus.

Una de las cosas que me llama la atención, aunque la entiendo desde el punto de vista de Sim, es su completo odio hacia el trabajo por computadora. Por un lado, y tiene razón, argumenta que la computadora distrae demasiado, y que una vez que tienes un archivo digital es imposible vender originales (me pregunto cómo se sentirá al respecto de la frenética obsesión con los NFTs que sucedió a principios del año, si es que se enteró). Por otro lado, su entendimiento (sobre todo para un libro cuya edición más reciente es de 2010) con respecto a los webcómics se reduce a algo tremendamente elemental, y a todas luces parece ser algo a lo que no le ve futuro.

Viendo trabajos como los de Karl Kerschl, Der-Shing Helmer, Aminder Dhaliwal o Evan Dahm, y cómo el internet ha ayudado en gran medida a la causa de los derechos de los creadores, me parece interesante su falta de interés y de inversión, digamos, en el ámbito del webcómic.

Si de pronto Cerebus apareciera todos los días en Tapas o Webtoon, estoy seguro de que le iría bastante bien. O tal vez no; pero seguro le dejaría algo de ingreso. Al menos sería una buena forma de revisitar el cómic.Me parece recordar que hay un blog de Tumblr que tiene al menos 150 páginas de Cerebus, manejado por el equipo de Sim, pero nunca terminaron de publicarlo.

Creo que es un libro bastante interesante, con muy buenos consejos al respecto de la creación y publicación de cómics, y tiene muchos párrafos repletos de historia (desde el punto de vista de Sim, por supuesto) de los cómics de los 80’s y 90’s. Sí hay momentos en que las opiniones personales de Sim toman control de la narrativa, tal como pasó en Cerebus, y ciertos comentarios son harto deplorables. Me parece importante, sin embargo, extrapolar el valor que existe en el volumen más allá de las opiniones personales de Sim con respecto a mujeres y a sus colegas y tomar sus consejos de veterano con seriedad.


UCDL#8 Será Memoirs of a Geisha de Arthur Golden.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 9”. Reseña.

A grandes rasgos.

El volumen 9 de Silver Spoon tiene bastantes momentos interesantes, como ya es costumbre a estas alturas de la serie. Los personajes están bien establecidos, hay una dirección más o menos concreta a la que nos está llevando la autora, y la calidad del drama y la comedia sigue siendo verdaderamente buena.

El arte ya saben que me agrada mucho, lo he dicho en otras ocasiones, y creo que lo que me gusta del trabajo de Arakawa es que es económico y de mucha calidad. Sólo hay fondos cuando es necesario, por ejemplo, y el estilo de dibujo que tiene se presta mucho a variar entre casi nada de detalle y súper detallado. Pero incluso el detalle cuenta con una calidad minimalista que cada vez aprecio más.

Pero Arakawa no escatima con detalle cuando se trata de representar aspectos específicos de la vida en la escuela de agricultura: tanto en guión como en dibujo esta serie está repeleta de momentos y escenas que son tanto educativas como importantes para la trama. A veces sí siento que pausa mucho en explicaciones de procesos y teoría, pero al mismo tiempo creo que es importante para darle a la historia un verdadero feel de encontrarse en una escuela preparatoria dedicada a la agricultura.

Los detalles.

Spoiler

Creo que de mis momentos favoritos en este volumen son cuando Yuugo confronta a su padre, y cuando su madre va a visitar la escuela para averiguar qué es lo que su hijo hace ahí. Creo que las dinámicas empiezan a parecer claras. Tamako en algún momento explica que “Yuugo fue quien huyó antes de fallar” y por eso su padre no le da segundas oportunidades, pero no sé si eso me parece una buena explicación o justificación. Creo que Yuugo huyó en primer lugar porque las expectativas y la forma en que su padre se comporta para con él no conducen a una pasión por lo que uno hace, sino a competir por el simple hecho de competir. No sé, esto ha de ser un asunto cultural con el que no puedo identificarme.

De la misma manera los chistes y comentarios de Nishikawa sobre hacer marketing de cosas de comida utilizando la imagen de mujeres o de muchachas adolescentes se me hace de pésimo gusto y ha estado prevalente en este libro, y me parece que en el siguiente también. Hay un tipo de sexismo por lo bajo en este tipo de humor que está internalizado de manera cultural y que no me parece gracioso. Perpetúa actitudes y estereotipos que no estoy de acuerdo con que sean perpetuados. Sé que es algo cultural, pero eso no es realmente una excusa.

Yuugo y Aki volviéndose más cercanos y estudiando me encanta. Por otro lado cada vez me cae peor el personaje de Ookawa, resentido y culero, que no hace nada por mejorar su situación pero quiere hacer la felicidad de otros menos amena. Es el chiste del personaje pero es muy frustrante. Supongo que eso significa que está bien escrito.

¡Y el final! Shingo hace de las suyas de nuevo, no entiendo cómo alguien puede tomar decisiones de esa manera.

No hemos visto a Komaba en un tiempo; veremos cómo se va desenvolviendo su historia pronto, espero.

También me da risa la concepción de hace diez años con respecto a los virus de computadora. El de los puerquitos es tan inocente que hasta hace parece los virus como un juego de niños. Claramente Arakawa no ha escuchado Darknet Diaries.

Vol 9 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 8”. Reseña.

A grandes rasgos

Ah, creo que este ha sido uno de mis volúmenes favoritos.

Desde el maestro Nakajima haciendo queso de manera intensa, hasta la tristeza rodeando la situación de Komaba, pasando por el desarrollo de la relación Yuugo-Aki… todo ha sido manejado muy bien.

Me da constantemente la sensación de que la autora tenía muy bien pensada la dirección de la historia, y es consistentemente buena1. El humor no ha dejado de ser bueno, tampoco, a pesar de que hay un par de bromas que son, meh, en el sentido de temática, pero podría hablar de ello más tarde.

Supongo que finalmente gran parte de los personajes son muchachos adolescentes.

Pero en este volumen empieza el invierno, y qué manera de cerrar el arco del otoño. Sobre todo porque a estas alturas estamos ya a la mitad, más o menos, de la historia completa (son 15 volúmenes).

Los detalles.

Mostrar spoilers

El volumen empieza ya con la incógnita sobre si Komaba volverá o no a la escuela, y aunque volvemos a ver a Ayame, sólo es para que nos de las mlas noticias de que Komaba se ha dado de baja.

Su situación es entendible: Su padre falleció, su granja tiene deudas y si no tiene la oportunidad de ganar dinero como beisbolista profesional, ha decidido dedicarse a trabajar para apoyar a su madre y a sus hermanitas.

Yuugo se siente completamente desconsolado. Tiene la necesidad de saber que puede controlar ciertas cosas ayudando (un tipo de ansiedad, en definitiva), y al no poder ayudar a su amigo debe confrontarse con su incapacidad y con la situación… y decidir estar ahí.

No sólo eso, el hecho de que la deuda de los Komaba se extiende hasta afectar a los Mikage es algo brutal. Creo que esto lo medio entendí cuando lo leí la primera vez, pero ahora, como adulto, con un conocimiento más íntimo de lo horrible que es tener deudas, me parece terrorífico. Ahora tengo un entendimiento más acertado sobre lo precario de la situación de los Komaba y los Mikage.

Además de los documentales que he visto en los que se detalla cómo la agricultura en muchos casos favorece al mercado y a las grandes compañías, pero no necesariamente a los agricultores y granjeros que se están partiendo el lomo, produciendo. Arakawa ha representado esto bastante bien.

Esto lleva a Yuugo a fortalecer de alguna manera su relación con Aki, tanto por interés romántico como empatía por su situación y amistad. Finalmente han estado ahí uno para el otro desde el principio del año escolar. Y ahora Yuugo empuja a Aki a perseguir lo que quiere hacer en la vida y esto abre la puerta a Yuugo: El Tutor.

Este volumen recupera el ritmo “perdido” en los volúmenes previos, en los que el crecimiento personal de los personajes se dejó de lado un poco para representar lo ocupados que estuvieron durante el festival.

Como nota aparte, qué padre es ver crecer a VicePresidente a lo largo de la historia.

Vol 8 en YenPress

Enrique Krauze. “Siglo de Caudillos”. Reseña.

UCDL#6: “…el amor al poder, innato en el hombre y siempre progresivo en el gobierno, es siempre mucho más temible en las repúblicas que en las monarquías. (José María Luis Mora)”

Siglo de Caudillos es un libro de no-ficción escrito por Enrique Krauze en 1994 y la edición que leí fue publicada por TusQuets Editores en 2014. Cuenta con un prólogo inédito.

Enrique Krauze es un ensayista e historiador que ha escrito múltiples libros y artículos referentes al panorama actual y a la historia de México. No he leído previamente a Krauze, pero es uno de esos autores de los que uno escucha hablar bastante (si bien en su caso tuvo que ver con la errónea atribución de un título a su nombre por parte del ex-presidente Enrique Peña Nieto; o con múltiples ataques a su persona por parte del actual presidente López Obrador) y que inevitablemente da la sensación de que su trabajo, de una u otra forma, tiene que caer en mis manos en un momento u otro.

Compré este libro, de hecho, hace varios años, quizás en 2014, cuando esta edición fue publicada, y ha estado sentado en mi librero durante todo este tiempo, acompañándome en mudanzas y viajes y sin haber siquiera roto su cubierta de celofán. Me parece siempre un poco amenazador leer historia: Siempre hay muchísimos datos, existe además el hecho de que es muy difícil encontrar representaciones objetivas de casi cualquier evento. Además siempre me imagino empezando múltiples proyectos con la información potencial que pueda recabar de un libro como este, y termino auto saboteándome y nunca empezando.

Así que ahora, con UCDL, es cuando es excelente momento de leer todos esos libros de historia que he comprado a lo largo de los años y que jamás he abierto.

Siglo de Caudillos es una excelente continuación o acompañante (e incluso un contraataque) a los libros de historia de México que nos fueron asignados en la escuela. Krauze va más allá de los efectos directos de los acontecimientos históricos que llevaron a la independencia y desarrollo de nuestro país y nos da un contexto general de los individuos, los caudillos, que lideraron los movimientos políticos y militares en el siglo XIX.

Y Krauze no se queda únicamente en el contexto general: también se esmera en bosquejar un retrato aislado que intenta entender a los caudillos, verlos como personas con fallas y virtudes y no sólo como nombres con fechas y eventos atados a quienes hay que recordar para un examen.

Por eso creo que es tan importante leer historia por placer y no únicamente por encargo académico. Porque es con libros como este que uno empieza a entender la historia como algo que sucedió no únicamente en un espacio etéreo que sólo podemos imaginar, sino en un tiempo y a personas reales, con intereses, pasiones e ideas que los hicieron célebres, para bien o para mal.

Los análisis y descripciones de Krauze parten de una extensa bibliografía citada al final del volumen, tan variada que le fue posible extraer cierta mirada objetiva a los sucesos del México del siglo XIX, aunque como es natural y como mencioné anteriormente es casi imposible tener un recuento de la historia que sea 100% objetivo. A pesar de que Krauze es bastante sobrio, se notan ciertas inclinaciones por algunas de las figuras más prominentes de ese siglo; al menos las explicaciones que justifican su opinión están bastante bien fundadas.

El libro tiene una estructura interesante, comenzando con los festejos del centenario de la independencia organizados por Porfirio Díaz en 1910, y a partir de ahí el resto del libro es una mirada que abarca desde los inicios y las razones de la sublevación de Miguel Hidalgo hasta el largo y polémico régimen del general Díaz.

Me pareció interesante ver y aprender aspectos de la vida y las intenciones de todos estos personajes, cosas que no son mencionadas en la escuela (quizá por brevedad; quizá por querer mantener esa ilusión de “los héroes son estos y los villanos son estos otros”) y que ayudan a ver a estos caudillos como lo que realmente fueron: personas de carne y hueso que se equivocaron tantas o más veces de las que triunfaron.

De no haber leído este libro, por ejemplo, no me habría enterado de las barbaries cometidas por Hidalgo, quien también se refirió a sí mismo como “Su Alteza Serenísima” en un periodo; tampoco me habría vuelto admirador de personajes como Melchor Ocampo y Guillermo Prieto o Santos Degollado, individuos cuyos nombres me he aprendido a lo largo de los años pero cuyas hazañas me eran desconocidas y sin importancia. Al fin y al cabo, eran sólo parte de la larga lista de nombres en la historia nacional.

Habría también quedado con una sola impresión de Benito Juárez, por ejemplo, o de uno de los “niños héroes”, Miguel Miramón, y no habría pensado más allá en si las cosas que hicieron, los ideales por los cuales tomaron las decisiones que tomaron, valían esas decisiones.

Me sorprendió no ver ninguna mención de las llamadas madres de la patria, personas como Leona Vicario o Josefa Ortiz de Domínguez, que aunque sé que el propósito del libro era centrarse en los caudillos que ya todos conocemos, esto me pareció una omisión demasiado grande. Al final, ¿no fueron ellas caudillos a su manera? Al menos para mencionarlas un par de veces.

Terminando el libro me encuentro en un estado un poco de aturdimiento.

Por un lado estoy apabullado por la inmensa cantidad de detalles y textura que la historia escolar nos ha robado, todo en favor de cosechar las ideas de héroes y villanos (Benito Juárez bueno, Porfirio Díaz malo, aunque ambos fueron dictadores que se rehusaron a dejar el poder y envolvieron a México en un sistema paternalista. Si Juárez no hubiera muerto, habría habido una revolución al menos 30 años antes, posiblemente encabezada por Díaz, que ya se había levantado en armas un par de veces) y de crear una ideología nacionalista.

Por el otro me encuentro sumamente agradecido de que existan textos como este y otros (la trilogía de Tragicomedia Mexicana de José Agustín me viene a la mente) que presentan la historia en su contexto y a los personajes no como figuras sin igual, sino como seres humanos que hicieron lo que pudieron por lo que pensaban que sería el mejor futuro para un país que amaban.

Creo que cierto grado de nacionalismo es importante, por supuesto. Es bonito sentir una conexión y un orgullo para con el lugar en el que uno nació.

Pero creo que asignar etiquetas de héroes y villanos ha sido contraproducente. Es como pensar en la política como dos extremos de liberales contra conservadores: la realidad no funciona de esa manera, y el espectro ideológico es mucho más amplio.

Miramón fue un héroe en la invasión estadounidense, y un villano en la guerra de Reforma; pero esto sólo es por la perspectiva desde la cuál analizamos estos conflictos. No creo que sea necesario dejar de admirar las cualidades laudables de Juárez o Díaz o Hidalgo sólo porque también tuvieron su lado negativo, pero tampoco creo que sea necesario ignorar este lado negativo de acuerdo a lo que sea más conveniente para convencer a los niños y a la población en general de que hubo “santos” históricos.

Sigo en mi búsqueda de entender la historia desde un punto de vista más centrado, no sólo la de nuestro país, sino en general. Finalmente lo único que podemos decir con certeza es que un evento u otro sucedió, y que llevó a otro evento, que a su vez llevó a otro. Las etiquetas siempre serán asignadas de acuerdo a quién triunfó, y de acuerdo a los códigos éticos o morales del periodo temporal desde el cual se examina la historia, y por ende la objetividad es una meta vacua.

Sólo sé que de haber tenido esta ambigüedad histórica a lo largo de mi formación me habría parecido mucho más interesante su estudio en mis años de preparatoria. En la secundaria tuve un excelente maestro de historia, y en la primaria también. Les agradezco.

Por lo pronto me quedaré con este libro de Krauze. A pesar de sus favoritismos y omisiones (en ambos casos son pocos), es una excelente referencia y un libro bastante disfrutable, aunque más denso de lo que esperaba. Muy recomendable.

UCDL#7 Será Memoirs of a Geisha de Arthur Golden o Cerebus’ Guide to Self-Publishing de Dave Sim, el que sea que termine primero.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 7”. Reseña.

A grandes rasgos.

Este volumen lidia con las consecuencias de Hachiken trabajando tan duro que se desmaya, y a pesar de que ya habíamos visto a sus papás, es la primera vez que vemos interacciones directas entre Yuugo, Shingo y los señores Hachiken.

Y, bueno. Tengo opiniones al respecto. Pero hablaré más de ello en la siguiente sección.

Hay muchas cosas que suceden en este volumen de las que no me acordaba, y hubo un par que me provocaron bastante emoción: Lo que lee Hachiken al regresar a la escuela, por ejemplo, o lo que pasa al final del volumen.

Los juegos de beisbol se ponen intensos, también, y vemos un par de nacimientos de vaquitas, aunque a Hachiken no le encanta. Todo este volumen, y parte del siguiente, es otoño, y el clima comienza a enfriarse. La trama de la historia se encarrera, cada vez más siento más conexión con los personajes, y creo que en definitiva Arakawa maneja este género tan bien como manejó el de acción/aventura con FMA.

Los detalles

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Pues creo que los padres de Hachiken son… son un caso.

No creo que tengamos todas las herramientas a estas alturas del partido para dar una opinión bien fundamentada; puede que sólo sea un asunto de personalidad, pero el papá de Shingo y Yuugo parece ser un duro sin corazón. Y su mamá parece tener buenas intenciones, pero parece ser demasiado sumisa y tradicionalista como para decir algo al respecto de la manera en que el señor Hachiken se comporta con sus hijos.

Basta decir que entiendo por qué los hermanos Hachiken prefieren estar lejos de casa.

Y creo que Yuugo se deja llevar (entendiblemente) por su coraje con respecto a sus padres y toma decisiones que lo afectan. También creo que de ahí viene su poca autoestima.

Por otro lado tenemos más desarrollo de su relación, potencialmente amorosa, con Mikage, que creo que se ha dado d euna manera muy fluida y que se ha desarrollado con suficiente inteligencia emocional para ser muy amena.

Aah, la escena donde Yuugo se identifica con los comentarios con respecto a los caballos y que además aprecia que aprecien su trabajo duro, y se permite llorar… me pegó.

Luego las deportistas madreándose a Tokiwa es una página de oro. Este tipo de escenas marcan muy bien el estilo de la comedia de Arakawa, y lo hace tan bien.

Y changos. El final del volumen. Me imagino que en el volumen 8 lidiaremos con las consecuencias de lo que está pasando con Komaba, pero definitivamente no pinta bien. Recuerdo cuando ese capítulo salió, y haberme sentido algo desolado.

Vol. 7 en YenPress