Roberto Ampuero. “El último tango de Salvador Allende”. Reseña.

UCDL #2: “Servir de puente para que los ricos crucen el río de sus ambiciones es el destino de muchos pobres.”

El último tango de Salvador Allende es una novela (¿histórica?) escrita por Roberto Ampuero en 2011 y publicada por Plaza y Janés en 2012. Tiene como temática central el golpe de estado que tumbó al presidente chileno, Salvador Allende, del poder en septiembre de 1973.

Roberto Ampuero es un autor Chileno, nacido en Valparaíso, y durante su juventud estuvo convencido (en sus propias palabras1), de que el sistema político socialista era el futuro. Se exilió de Chile tras el golpe de estado de 1973 y fue a vivir a Alemania y a Cuba, y en este último país fue que su perspectiva política comenzó a cambiar, al ver el estado económico Cubano y pensando que no quería que Chile terminara así. Ampuero volvió a Chile en los 90’s y después vivió en EEUU como profesor unos años. Más adelante fue embajador de Chile en México. Todo esto es especialmente interesante teniendo en cuenta la temática de esta novela.

La novela tiene dos protagonistas: David Kurtz, un ex-agente de la CIA que ayudó a desestabilizar el gobierno de Allende en los 70’s, y un panadero chileno (cuyo nombre no diré porque son spoilers) que vivió durante el golpe de estado. De esta forma, la novela es contada desde dos perspectivas regionales y temporales, ya que Kurtz se encuentra en el presente, asumo algún punto de los 2000es, y el panadero vive en los 70’s.

En general me parece que la premisa del libro es interesante: Un ex-agente de la CIA que intervino en el gobierno chileno en los 70’s se ve obligado a regresar a ese país debido al último deseo de su hija moribunda, y en el camino va leyendo y traduciendo una libreta escrita por un panadero que vivió en a través de esos tiempos turbulentos en chile. Es además interesante la intención que entiendo que tiene Ampuero: de cierta forma dar otra perspectia del presidente y mártir chileno, Allende, y reconciliar de una forma u otra al protagonista extranjero con el hecho de que tanto las acciones de su gobierno como las del gobierno chileno derrocado y el que lo reemplazó fueron poco beneficiosas para el pueblo chileno.

Sin embargo, aunque no puedo decir que la novela me haya disgustado, tampoco puedo decir que me haya gustado.

Hubo varias partes que me parecieron muy interesantes, y un par de citas (como la que usé de encabezado de esta reseña) me parecieron grandiosas. Pero hubo varios aspectos que no me atraparon y que incluso afectaron mi disfrute de la novela.

Primero está el hecho de que cada vez que la perspectiva de un capítulo cambia, hay una cita de una canción. Un tango si es un capítulo desde la perspectiva del panadero, y una canción en inglés si es desde la perspectiva de Kurtz. Esto se volvió molesto muy pronto, y puede que sea un asunto de opinión personal más que otra cosa, pero me pareció innecesario. Creo que Ampuero podría haber encontrado otra manera de hacer notar en la perspectiva de quién iba a estar el capítulo.

Luego está el hecho de que la novela en general me pareció muy telenovelesca. La relación del protagonista, por ejemplo, con una mujer que lee el tarot, se me hizo algo forzada, poco natural y la aproximación tomada para consumarla me pareció algo sexista. Las conversaciones que Allende sostiene en el pasado también me parecieron muy telenovelescas. El enfoque y la relación que el autor hace de los sucesos que van ocurriendo en el pasado con los tangos tenía un potencial interesante, pero no puedo evitar sentir que fue un concepto en cierto modo desperdiciado. Y esto tal vez tiene que ver con que no soy chileno y que no tengo un amor particular por los tangos (aunque los disfruto mucho), pero no me provocó nada el enfoque tanguero. Incluso me pareció que había conversaciones que no tenían razón alguna para terminar en el tango, aunque entiendo el por qué desde la perspectiva del panadero, que ama los tangos. Esperaba que con un título como El último tango de Salvador Allende el tango fuera un poco más metafórico o mejor utilizado como alegoría, quizás.

Y es que en general creo que Ampuero estaba intentando hablar y dar muchos mensajes al lector. El mensaje con el que me quedo es uno que ya traía yo intrínseco: ningún sistema de gobierno es perfecto, y el legado de muchos gobiernos capitalistas, comunistas y socialistas es el sufrimiento de la población, así como barbaridades contra los derechos humanos. La dictadura que tomó a Chile tras el derrocamiento de Allende fue brutal y horrenda, y el papel que jugaron los EEUU en colocar a Pinochet en el poder habla pestes de la forma en que el capitalismo busca “proteger sus intereses”. Pero también la falta de atención que Allende tenía (de acuerdo con la novela) para sus conciudadanos y esa fijación con un ideal socialista a la Cuba o a la Rusia, estaba llevando a Chile a ser un desastre económico y político también.

En general creo que los puntos a favor de la novela están en su contenido histórico y en la investigación que Ampuero realizó, así como su experiencia habiendo formado parte de movimientos socialistas y haber cambiado su opinión; pero no me pareció que fuera narrativamente trascendental o particularmente fascinante.

De mis UCDL, no conservaré esta novela.

Blog de Roberto AmpueroAmpuero en Plaza y Janés
Ampuero en Escritores.clAmpuero en Wikimedia Commons

UCDL#3 será James and the Giant Peach, de Roald Dahl.