Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 14”. Reseña.

A grandes rasgos.

Por fin.

Eso es todo lo que tengo que decir con respecto a este volumen en los grandes rasgos.

Por fin.

Pasan hartas cosas en este volumen, y me sacó un par de risotadas. Hasta a pesar de lo mal que me cae Ookawa no fue suficiente para arruinarlo. Pero si ya lo leyeron, vamos a la siguiente sección para comentarlo a gusto.

Los detalles

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Sí, como mencioné en los grandes rasgos, muchas cosas pasan en este volumen que Arakawa nos llevaba haciendo esperar prácticamente desde el volumen 3 o 4.

Pero primero lo primero.

Hay dos cosas que suceden al mismo tiempo, la competencia Ban’Ei y la venta de pizzas y el examen de Aki y Aikawa. Las pizzas son un éxito, pero de alguna forma aún terminan perdiendo dinero, y el idiota de Ookawa apuesta el resto de sus ganancias en las carreras lo cual hace que todos, desesperados, apoyen al caballo por el que apostó. Termina ganando, así que no hay problema, pero qué coraje.

Me agradan dos interacciones en esta secuencia: la primera es Beppu diciéndole a Ookawa que no quiere trabajar para él, y la segunda es Toyonishi desmadrándole el rostro a Ookawa. Dulces repercusiones.

Ese es mi problema con personajes como Ookawa: se salen con la suya. Entonces cuando sus acciones tienen repercusiones me da gusto.

Después, finalmente, y de manera oficial, Aki y Yuugo se ennovian, que sólo faltaba oficializarlo. Obvio no podía ser tan fácil y hay una serie de malentendidos con el papá de Aki, pero supongo que ese es uno de los tropes de las comedias románticas: los malentendidos. En este caso es porque todo el mundo se entromete en la vida de Yuugo. No entiendo por qué todos los otros chicos de la escuela son tan envidiosos, tampoco. Ni Navidad pudieron disfrutar juntos.

También tenemos al padre de Yuugo visitando la granja en donde tienen a los puercos para decidir si invertir en ella o no.

Y a Komaba hablando con Shingo y Alexandra por alguna razón. Honestamente pensé que iba a intentar enrolarse en la universidad y a tener a Shingo como tutor, pero ya veremos lo que sucede en el volumen final.

Como penúltimo volumen de la serie me agradó mucho. Debo reconocer que me encuentro bastante inmerso en la relación entre Yuugo y Aki y sólo quiero que sean felices (han esperado 3 años para poder hacer oficial su relación), y no puedo negar que todos los tropes de comedia romántica me hartan bastante. Me pasó eso con Ranma 1/2, que es básicamente un cliché de comedia romántica serializado.

Pero bueno, al menos hasta acá, todo va bien.

También me gusta que al final las cosas se alinearon para que Yuugo se metiera a la universidad; creo que era el camino que le esperaba si pretendía ser un profesionista y liderar un negocio como el que quiere hacer. Más que nada, si quiere llevar una vida en la que respeta y aprecia los sueños de las demás personas, que parece ser que será su meta al final.

Ha sido un gran viaje y quiero ver cómo lo termina Arakawa en el siguiente libro. Los veo en 2 semanas para la última reseña y mis comentarios generales de la serie completa.

Vol. 14 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 13”. Reseña.

A grandes rasgos.

Este volumen empieza con la competencia para que Ooezo pueda ir a los nacionales de equitación, y con un personaje muy delesnable llamado Sarukawa que tiene su castigo casi de manera inmediata, por suerte.

Se siente como uno de esos volumenes lleno de capítulos de transición; no tengo muy claro cuanto tiempo pasa, pero creo que alrededor de año y cachito, ya que en algún momento están hablando del próximo festival. Al mismo tiempo pasan muchas cosas en las que no ahondaré en esta sección, pero puedo decir que me agrada que el posible negocio de Yuugo y Ookawa vaya cimentándose, y que Yuugo tenga más claro qué es lo que quiere hacer con su vida.

También hacia el final tenemos noticias de un personaje que ha estado medio ausente pero súper ocupado por su cuenta.

Los detalles

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Creo que es común en varios mangas sobre vida escolar que el gran enfoque esté en el primer año de la preparatoria o la secundaria y los demás años sean tratados a grandes rasgos con breves enfoques en momentos particulares. Veo esta tendencia principalmente en manga de deportes.

Por esta razón es un poco difícil entender del todo (al menos para mí, en una primera lectura) en qué punto del año estamos.

Qué decepción que Yuugo se distrayera de esa manera tan cabrona durante los nacionales. Muy Yuugo, pero igual decepcionante. Y eso que ha mejorado muchísimo en cómo monta a caballo.

Como mencioné en la reseña anterior, me agrada que la fiesta de pizza se haya convertido en una manera de impulsar y alimentar su negocio, y que estén todos tan dedicados a aprender más sobre comida, producción y sabores, así como de saber qué es lo que quiere comer la gente. No voy a negar que este manga me da hambre cada vez que lo leo.

La relación Yuugo-Aki sigue creciendo a pasos agigantados, aunque a estas alturas sólo falta que la formalicen. Me imagino que están empezando su tercer año de preparatoria para el final de este libro, ya que los exámenes de Aki se aproximan a gran velocidad.

Me gusta que a lo largo de los últimos 4 volúmenes más o menos Arakawa ha ido humanizando al papá de Yuugo. Sigue siendo demasiado estricto, pero parece haber un método detrás de su forma de ser. Incluso lo hemos visto sonriendo ya.

Vol. 13 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon vol. 12”. Reseña.

A grandes rasgos.

Nos acercamos ya al final de la serie. Es un poco agridulce saber esto; estos personajes tienen personalidades tan marcadas que es casi como si los conociéramos en persona. Aunque un par de ellos son demasiado caricaturizados (te estoy viendo, Ookawa. También tú, Tokiwa).

Una de las cosas que nos da a saber que se termina la serie es el paso del tiempo acelerado y el cambio de nombre de los capítulos: Ya no son temporadas, ahora son “historias de las 4 temporadas”. En los siguientes volumenes vermos los años pasar volando, casi como hojear un libro rápidamente. En retrospectiva así se siente la vida.

El primer año de Yuugo y sus amigos ha terminado y las cosas empiezan a caminar, tanto con la preparación de Aikawa y Aki para la universidad como con el negocio que Yuugo ha empezado y el resto de las aspiraciones de los demás.

También tenemos la introducción de un nuevo personaje, una chica de primer año que, como lo dijo la autora misma, “es una personificación de los lectores tratando de hacer lo mejor que pueden y metiéndose en la historia, por eso no tiene nombre”. Eso me gusta mucho. También explica por qué puide hacer preguntas sin tapujos a los personajes principales de la serie.

Tenemos también un poco más de enfoque en Komaba y sus sueños, y entiendo un poco mejor a Ookawa, aunque me sigue cayendo de la patada.

Los detalles

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Uno de los detalles que más me gustan de esta nueva faceta de capítulos es que se enfocan brevemente en cada personaje. La historia de Yoshino yendo a la escuela equivocada en Francia, por ejemplo, me dio mucha risa, aunque me dio gusto que hubiera aprovechado su tiempo ahí de una u otra manera.

Algo de lo que hablaba en la reseña pasada es que me imaginaba más o menos la dirección en la que Arakawa quería llevar al personaje de Ookawa, y de qué manera esta dirección se alineaba con uno de los temas centrales de la historia y de la personalidad de Yuugo: La importancia de las segundas oportunidades. Sí, puede ser que este desgraciado sea un envidioso entrometido y que se la pasa jorobando a Yuugo y a cualquier otra persona que sea más feliz que él (al grado que no siente remordimiento tras hacer estallar el departamento de nuestro protagonista), pero eso no significa necesariamente que no se merezca la oportunidad de brillar y de vivir como él quiera.

Por eso Yuugo lo invita a ser presidente de su compañía. Al menos durante este volumen Ookawa se sintió menos como un villano y más como una molestia breve, pero maldita sea, qué mal me cae.

Por otro lado me dio mucho gusto ver que este año Yuugo sí pudo formar parte del festival de Ooezo.

También creo que está muy cool que estén empezando a planear una forma de establecerse como negocio, utilizando el puerco de Ookawa, y tal vez vender pizza en las carreras de caballos Ban’Ei.

Me parece muy padre que todos estos elementos que vimos en los primeros volumenes (El horno de Pizza, el debate de los puercos, las carreras Ban’Ei, vender productos de Ooezo, etc.) se van juntando en lo que será la meta concreta de yuugo en el futuro, y lo que será su negocio.

Este volumen me gustó, me frustré menos con los personajes que me caen mal y me recordó mucho más a los primeros volumenes, esos de descubrimiento de estar en una escuela para granjeros.

Vol. 12 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 11”. Reseña.

A grandes rasgos

El volumen 11 de Silver Spoon cierra el ciclo del primer año escolar de Yuugo y sus amigos en la escuela preparatoria Agricultural Ooezo.

Los personajes están creciendo no sólo moviéndose en el mundo académico, sino también preparándose para lo que siga después de la preparatoria, con Aki y Aikawa empezando a estudiar para tener una recomendación para la universidad.

No estoy seguro de qué más añadir en los grandes rasgos referentes a este volumen. Me parece que la historia sigue estando bien escrita y creo que incluso estamos viendo algunas facetas de ciertos personajes que no esperaríamos ver. Arakawa decide humanizarlos, y tal vez tengamos un poco de un arco de redención en el futuro.

Los detalles

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Agh.

Odié a Ookawa todo el volumen. Pero ya me imagino más o menos la dirección que su caracterización va a tomar en la historia, basado un poco en lo que Yuugo pretende con su proyecto de empezar un negocio. Creo que si esta fuera una serie continua, y no algo con un final ya preparado, el personaje de Ookawa me haría dejar de leer la serie. Me ha pasado con otros mangas.

Me da gusto que las calificaciones de Aki estén mejorando, y que haya una oportunidad de que la recomienden para la universidad a la que quiere entrar.

¡Y el negocio de Yuugo! Me intriga mucho su idea, parece que tiene tintes de cooperativa pero no entiendo exactamente qué es lo que quiere hacer. En general creo que es genial que un alumno de preparatoria esté interesado en crear su propio negocio desde chico; es muy inspirador. Supongo que también la naturaleza de la escuela en la que están ayuda con esa disposición industriosa.

La temática que tratan en este libro sobre la confianza que uno va construyendo poco a poco, y como paga a la larga, me gustó. Muy adecuado para con el tema de fondo de la agricultura.

Vol. 11 en YenPress

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 10”. Reseña.

A grandes rasgos

Me gusta mucho que la editorial es esforzó en publicar la ilustración a color al principio del volumen. No me había tocado ver que se publicaran portadas a color en manga en blanco y negro.

También me encanta que al final del volumen hay recetas de cocina basadas en los platillos de Ooezo que hemos visto hasta ahora. Es un libro que da, y da, y da. Sobre todo porque la comida en la multimedia japonesa siempre se ve absolutamente deliciosa. Así que, gracias, Hiromu Arakawa y YenPress.

Ahora, con respecto a la historia. En términos generales me gustó; creo que ya que están bien adentrados en el invierno las cosas se ponen interesantes, sobre todo porque vemos a un personaje al que no habíamos visto en un buen rato, y parece que las relaciones interpersonales de los personajes principales van creciendo. También conocemos a un personaje nuevo.

Pero hay dos cosas que me están molestando: Ookawa y las bromas sutilmente sexistas de las que Nishikawa es partícipe. Ookawa entiendo que esa es su función en la historia, pero las bromas sexistas siento que no tienen cabida en el manga, que es bastante gracioso sin esa clase de humor.

Pero en general, sí, la historia sigue siendo buena, y sigo queriendo saber qué pasa con Yuugo y compañía.

Los detalles.

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Ookawa es un nefasto envidioso y me cae cada vez peor. Es gracioso cómo cae de la gracia del lector y de los personajes del manga más o menos al mismo tiempo. Lo peor es que es un sujeto totalmente capaz de muchas cosas; sólo que quiere que todo sea fácil y prefiere no comprometerse. Me pregunto cuál será la función que Arakawa tiene planeada para el personaje.

Está padre que ya hicieron salchichas y tocino con el puerco que compraron, y ver el proceso de aprendizaje es muy interesante. Más interesante para mí es que la nueva percepción de Yuugo con respecto al dinero y a tener seguridad afecta a cómo se aproxima a estas situaciones, y de una forma u otra parece que está empezando un negocio relacionado con la carne. Creo que es chido que los estudiantes tengan esta experiencia con respecto al dinero y a manejar un negocio. Habría sido bueno en la formación de muchas personas, yo incluído, aprender este tipo de cosas en la escuela.

Me agradó también ver a Komaba de nuevo, y verlo además con renovados ímpetus en lugar de resignado y derrotado. Supongo que la actitud de Yuugo ha ayudado.

Y conocer a la esposa de Shingo finalmente. Quién lo diría. La reacción del papá no podría haber sido diferente; pensé que nada lo movía, pero estábamos errados.

No tengo mucho más que añadir al respecto; ya mencioné que los comentarios sexistas por lo bajo me incomodan (sobre todo cuando se refiere a muchachas adolescentes) y por el momento no veo el punto de hacer más hincapié al respecto, aunque sí creo que hacen un poco menos una gran serie.

Vol. 10 en YenPress