Reflexiones sobre estudiar en el extranjero

Estudiar en el extranjero es una de las mejores cosas que he hecho.

Puedo decir esto sin duda alguna: no sólo abrió mis horizontes en ámbitos laborales y académicos, sino también ideológicos y personales. Es cierta la frase repetida de “viajar abre tu mundo“, y es más que cierto cuando viajas para estudiar.

Habiendo dicho esto, estoy consciente de que tuve la fortuna de contar con el apoyo de mis padres y que de no haber sido por esto nunca habría podido estudiar en otro país. Es por esta razón, y a sabiendas de que no todo el mundo cuenta con esta ventaja (porque eso es), que me cuesta en muchas ocasiones recomendar estudiar en el extranjero. Siempre que lo hago siento que estoy hablando desde un punto de vista de privilegio. Y lo estoy. Pero no creo que eso quiera decir que esta perspectiva es inválida.

Creo que una buena forma de estructurar la recomendación sería “Si existe la oportunidad de que viajen o estudien en el extranjero, creo que es mejor tomarla que desdeñarla“. Y eso es porque me costó tomar la decisión de salirme de México a los 17 años para estudiar en Canadá. Me daba miedo; el mundo es inmenso y desconocido y mi ciudad actuaba como muro protector y como cómodo impedimento de mi crecimiento.

Fueron mis padres los que me empujaron a salirme y a estudiar, finalmente: ellos lo harían funcionar de una u otra manera. No es que tuvieran dinero de sobra, pero se esforzaron e hicieron sacrificios para que mi formación se moldeara a mi ambición de realización y crecimiento personal, una ambición que yo no podía reconocer en mí mismo hace 10 años y que ahora empiezo a abrazar como parte de quien soy. Les estoy infinitamente agradecido por ello.

Decidiendo estudiar en el extranjero (o donde sea)

Una de las más grandes fallas que encuentro con el sistema educativo global es que está centrado en obtener resultados cuantificables, algo que pueda medir nuestras aptitudes del 1 al 10 y decidir qué tan competentes somos en un aspecto general.

Este método desemboca en personas que no tienen la más remota idea de lo que quieren hacer con su vida ya que pasaron la mayor parte de sus años formativos intentando sólo tener buenas calificaciones en lugar de explorar lo que querían hacer. Creo también que es ridículo esperar que una persona de 18 o 19 años sepa qué es lo que quiere hacer por el resto de su vida a esa edad. Habemos algunos que tenemos una idea desde chicos, pero no es el caso para la mayoría de la gente.

Siempre tuve muy claro que quería desenvolverme en un ambiente creativo o cultural, o ambos si fuera posible, y estudiar animación se me hizo una decisión lógica tras pasar múltiples tardes subiendo mis flash a Newgrounds.com en la preparatoria.

En el caso de estudiar en el extranjero creo que es más importante que nunca tener un cierto grado de certeza sobre lo que se va a estudiar, ya que en muchas ocasiones el costo económico es mayor al de estudiar en tu propio país. A menos que uno tenga una cantidad grande de dinero, no me parece que sea una buena idea ir a una escuela en otro país por el simple hecho de hacerlo. Vaya, ni siquiera ir a la universidad en general debería ser algo que uno hace sólo porque puede. He conocido mucha gente que ha hecho esto, y los resultados con respecto a sus estudios siempre son mediocres, por decir lo menos.

Mi punto es: estudiar algo es en muchas instancias costoso, tanto en el aspecto financiero con en aspecto temporal. Una carrera promedio es de 4 años, y es importante saber qué es lo que uno quiere hacer antes de entrar de lleno en un campo.

Y digo esto a sabiendas de que, estando en la escuela de animación, tuve pensamientos estresantes considerando qué pasaría si no conseguía un trabajo estudiando mi pasión, si todo este gasto de dinero (por parte de mis padres) y tiempo (por parte mía) sería un desperdicio. Por suerte no lo fue. Pero sí es estresante.

También creo que estudiar una carrera promedio es algo que es cada vez menos relevante en el ambiente super-conectado en el que vivimos hoy en día. Carreras técnicas o estudios de un año o dos pueden ser tan prometedores como una carrera de 4 años; incluso gente sin estudios profesionales puede moverse en ciertas áreas con facilidad si son lo suficientemente dedicados y profesionales.

Muchas veces será mejor a largo plazo elegir alguna carrera corta que permita conseguir una chamba a corto plazo en lo que se decide qué es lo que queremos hacer, o en lo que se ahorra el dinero necesario para poder estudiar lo que uno quiere. Hubo varios casos inspiradores en mi escuela de animación de compañeros que habían ahorrado por años para poder estar ahí.

A lo que voy es: cada caso es único. Para decidir estudiar en el extranjero (o donde sea o lo que sea), hay que tener mútiples factores en consideración.

¿Vale aún la pena?

Esta pregunta viene a sabiendas de que hay tantos recursos de aprendizaje en línea, muchas veces de nivel académico sumamente alto y en muchos casos de menor costo.

Creo que desde un punto de vista académico y financiero, es probable que sea más conveniente estudiar en línea. Ya se podrá viajar después.

Pero no puedo negar que viajar y cambiar de ambiente en el momento en que lo hice (de nuevo, tenía 17 años) fue increíblemente benéfico para mí. Hay un aspecto personal muy importante: conocer diferentes culturas, formas de pensar, cocina, cientos de personas y formas de ver las cosas. Es una forma de cultivarse.

Mi recomendación

Recomiendo firmemente que si existe la posibilidad, si ya han hecho la investigación sobre la escuela y el país, y si tienen el tiempo y el capital para irse a estudiar en el extranjero, lo hagan. Hablé mucho en esta entrada sobre decidir qué es lo que uno quiere hacer antes de tomar esta decisión, pero la verdad es que lo que uno quiere hacer podría nacer a partir de irse a estudiar en el extranjero.

Elegir una carrera no determina tu vida, y cambiar es parte de crecer.

Ojalá los precios de la educación superior fueran menores, pero eso es un tema para otro día.

僕の日本語の旅行 – 1。

(ぼく にほんご りょこう – 1)

Sobre este proyecto y qué clase de cosas escribiré.

Creo que la mejor parte de empezar un proyecto es el primer día.

No puedes dejar de pensar en ello, en cómo vas a desarrollarlo, las posibilidades son interminables y los beneficios también, y no puedes esperar a ver todo completado.

Es más difícil con cosas como esta serie de entradas o Dibujandiario, porque no hay un “este proyecto ya terminó” al final del camino; son asuntos cambiantes, que evolucionan y que continúan, y que pueden quedarse pausados indefinidamente en algún momento.

Lo único que puedo hacer es empezar a escribir, y así normalizarlo y asegurarme de que todos los días sean la mejor parte.

Unas cuantas cosas:

  • Estas entradas van a documentar mi viaje de aprendizaje del idioma japonés; un viaje que empezó hace 5 años.
  • Teniendo eso en cuenta, estas entradas no van a tener nada de romanji (escritura de japonés en letras latinas. El título de esta serie en romanji sería “Boku No Nihongo no Ryokou”, por ejemplo). Entonces todo el texto en japonés que escriba será con kanji (漢字), ひらがな y カタカナ.
  • Si alguien leyendo estas entradas aún no sabe ひらがな o カタカナ, a mí me sirvió mucho buscar videos y sitios web que explicaran cómo dibujar los caracteres y que los pronunciaran (acabo de encontrar a Yuyu Nihongo que lo explica bastante bien y bastante a fondo), y copiarlos incansablemente. Literalmente pasé dos o tres meses dibujando todas las sílabas de ひらがな y カタカナ en todos lados, hasta que me las aprendí. Y si soy sincero, no uso mucho カタカナ, así que hay todavía sílabas que se me olvidan. Es un proceso.
  • Como mencioné en la entrada anterior, estas entradas son para documentar mi viaje de aprendizaje, y para que, si les interesa, aprendamos juntos. Si quieren compartir recursos de aprendizaje en los comentarios, son bienvenidos, y si tienen sugerencias o correcciones con respecto a lo que he escrito, por favor, háganmelo saber. También pueden enviarme correos a ject@jectoons.net.
  • También yo compartiré mis recursos, así como recomendaciones de cosas que me han funcionado para retener ciertos conceptos o aprendizajes.
  • Por último, voy a intentar publicar estas entradas conforme las vaya escribiendo. Así que esta probablemente salga el mismo día que la pasada.

Entonces, ¿qué tipo de cosas voy a hacer en estos espacios?

No estoy 100% seguro de todo, y creo que irá cambiando conforme avance, pero tengo algunas ideas básicas.

  • Frases que reflejen lo que he hecho en el día, por ejemplo 今日、とうふとパソを食べました。(“Hoy comí tofu con pan“. Por cierto, escribiendo esta frase aprendí que en japonés tofu es とうふ, con la う ahí en medio. Huh.)
  • Ejercicios que he hecho o cosas de gramática que he estudiado en el día o recientemente. Para este propósito voy a estar utilizando el libro “Curso Intensivo de Japonés para Hispanohablantes“, de Miwako Okura, Ryuji Oki y Yoshie Awaihara y publicado por El Colegio de México. Es un libro un poco viejo, de los 80’s, y se nota, pero está bastante completo. Es como una versión mexicana de Genki. Hay dos volúmenes y pueden ser comprados en línea (así conseguí el 2ndo, el primero lo encontré en el Péndulo en Puebla).
  • Notas que haya tomado de mis clases con mi tutora, マキさん
  • Cosas que Duolingo me ha enseñado o que ha omitido por completo. Duolingo es una herramienta muy accesible y útil, pero tiene sus límites ya que no considera contextos y las cosas que enseña varían brutalmente de fácil a súper difícil desde el principio. Se ha vuelto mejor; cuando empezó hace un par de años era bastante peor. La otra desventaja es que el curso de japonés sólo está en inglés.
  • Opiniones varias, porque estoy lleno de ellas.
  • Y lo que sea que se me ocurra en su momento, pero creo que esto da una buena idea.

Y, pues, creo que eso resume esto. Ahora sólo queda empezar las entradas en forma. Pondré también una liga en el menú de arriba para que hallar las entradas en orden sea rápido y sencillo.

Muchísimas gracias por leer y por estar. Este proyecto me emociona mucho, y tengo muchas ganas de hacer más.

Salud.

Mi viaje en Japonés – 0.

「僕の日本語の旅行 – 0。」

語 -> Lenguaje

Llevo 5 años intentando aprender japonés.

Aprendiendo.

Y, a pesar de eso, soy poco más que un principiante.

Me ha costado muchísimo trabajo estudiar, entender, conversar, motivarme, hacer tiempo… eeeh excusas. Y eso que he comprado varios libros de texto, voy a menudo con una tutora y consumo una cantidad razonable de contenido en japonés (tweets, anime, podcasts, manga).

He descargado una interesante cantidad de apps para aprender, incluso he pagado por un par; a la fecha mi racha de días en Duolingo es de 196, y hasta tomé el JLPT N5, hace dos años, y de alguna forma logré aprobar (de panzazo).

Pero aún así mi entendimiento general del idioma es casi nulo.

Cualquier persona que intente vender un programa de “aprender un idioma rápidamente” (2, 6, 10 meses, 3 semanas, etc.) sólo quiere nuestro dinero o está pensando en una demográfica muy particular.

Creo que la mejor forma de aprender un idioma es viajando a un sitio en donde se hable nativamente, tomar clases y hablarlo todos los días.

Un caso de estudio es mi amigo, a quien llamaré Demóstenes por razones de privacidad, que emigró a un país de habla inglesa sin tener más allá de un conocimiento básico del lenguaje, y al año ya entablaba conversaciones complejas y podía ser parte de grupos sin necesitar del español, y un par de años después ya tenía una posición de supervisión en su trabajo, con amplias posibilidades de más crecimiento laboral, personal y económico.

Y cuando llegó a ese país sólo sabía Hello, Goodbye, Pollito Chicken, Gallina Hen.

Pero no todo el mundo tiene el mismo contexto, las mismas habilidades sociales ni el carisma de Demóstenes, mucho menos la posibilidad de viajar al país en donde se habla este idioma y de desenvolverse en múltiples situaciones sociales que aventajen el entendimiento y la absorción del idioma.

Tampoco voy a negar que hay múltiples individuos con talento y habilidad de aprender lenguajes que les permiten ser políglotas en poco tiempo, pero no es un caso generalizado.

Siempre me han fascinado los lenguajes y siempre he tenido un sueño de poder leer en múltiples lenguas para poder apreciar a los autores en su contexto lingüístico original.

También me interesa la capacidad de poder decir “sí, sé hablar x o y idioma, soy bien chido”, para qué negarlo. Admiro profundamente a los políglotas, así que la idea de pertenecer a sus rangos me llena de emoción.

Ahora, con respecto al japonés.

Llevo muchos años leyendo manga y viendo anime, y qué se diga de jugar videojuegos japoneses. DragonBall en mi infancia, más adelante One Piece y Haikyuu!, Mario Bros. y Zelda… Y en la preparatoria fui expuesto a la existencia de cineastas como Akira Kurosawa, Hayao Miyazaki y Satoshi Kon. Pero en todo ese tiempo no tuve mucho interés en aprender japonés.

No fue sino hasta hace 5 años que dije: “Ahora es cuando. Voy a aprender un idioma muy difícil, voy a poder leer y ver películas en ese idioma y voy a pertenecer a los rangos de los chingonsísimos políglotas”. Y así comenzó mi viaje.

Rápidamente me enfoqué en aprender Hiragana (ひらがな) y Katakana (カタカナ), los dos silabarios, y a empezar a intentar entender Kanji. Compré “Genki I” y “Curso intensivo de japonés para Hispanoparlantes”, y saqué textos en japonés de la biblioteca. Adquirí una subscripción a Crunchyroll y empecé a buscar podcasts y videos de instrucción, principalmente recomendados por mi amigo y colega Max. Contacté a una tutora con quien una amiga estaba yendo, y empecé a tomar clases.

Y de pronto han pasado cinco años y no tengo la más remota idea de cual es mi nivel.

Sé leer textos sencillos y puedo inferir significados, pero la gramática compleja me elude por completo. Puedo leer varias decenas de Kanji, y hasta sé escribir unos cuantos, pero me hacen falta muchos para poder entender textos del diario o incluso manga sencillo. Dudo que mi nivel de lectura sea mayor al de un niño de 5 años. Lo dudo mucho.

¿Qué me ha hecho falta?

Siendo un poco introspectivo, creo que mis defectos para con el aprendizaje de este idioma han sido:

  • Falta de consistencia: No me he dado el tiempo de estudiar todos los días. A la fecha sólo he terminado un libro de texto.
  • Falta de práctica: Tal vez podría ser incluido en el punto anterior, pero aquí me refiero un poco más a práctica activa. Aprender nuevo vocabulario y gramática de manera consistente, intentar utilizarlos en situaciones específicas, escuchar y asimilar el lenguaje sin tener distractores adyacentes y hacer notas al respecto, etc.
  • Falta de conversación: La única persona con la que converso en japonés es mi tutora. Mis amigos que hablan el idioma están muy avanzados y rápidamente brincan a frases y palabras que eme eluden por completo.
  • Falta de metas claras: Eso mismo.
  • Falta de atención: Brinco a varios libros de texto y aplicaciones diferentes en lugar de centrarme en uno, terminarlo y seguir adelante.

En mi primer año también me afectó mucho mi experiencia con los libros de From Zero, una compañía estadounidense cuyo método en el libro 1 es fantástico, pero cuyo libro 2 deja mucho que desear, no sigue la línea de progresión en la misma medida que el primero y tiene muchos errores y faltas de edición que me confundieron más que ayudaron. Además de que el autor y fundador de la compañía tenía (en ese entonces, no sé ahora) más interés en volverse una figura prominente en Youtube y empezó a mezclar su canal personal con su canal de enseñanza; lo cual culminó con una posible colaboración con un individuo de intenciones poco… éticas, por decir lo menos, y que ahuyentó a varios de nosotros del contenido de From Zero.

Esto último agrió mucho mi experiencia de querer aprender el idioma.

Fuera de eso están las causas que no puedo controlar: trabajo, las agendas de otras personas, estrés, etc.

En fin.

¿A qué viene todo esto?

Quiero aprender japonés. Quiero poder leer novelas y manga, escuchar podcasts, ver series, anime y películas en el idioma y no tener problema con ello. Quiero ser capaz de conversar. Quiero poder escribirlo. Y eventualmente me gustaría visitar Japón y poder desenvolverme sin barreras lingüísticas. Y, claro, quiero pertenecer al grupo de políglotas chingones y poder decir “Hablo español, inglés y japonés”, ponerlo en mi cv y todo eso. Porque ¿por qué no?

Estas son mis metas, y son muy ambiguas y no tienen una fecha límite. Esto puede ser poco productivo hacia la meta general que es aprender un idioma, y es que me parece que lo que mucha gente olvida es que uno nunca deja de aprender. Vaya, mi lengua materna es el español y sigo aprendiendo palabras y expresiones nuevas. Llevo 15 o 20 años de entender inglés y lo mismo.

Y para poder conseguir estas metas voy a empezar a hacer lo que he estado haciendo con mi serie “Dibujandiario”, y compartir lo que he estado practicando y aprendiendo, pero esta vez en entradas de blog.

Voy a utilizar este blog para compartir mi viaje de aprendizaje del idioma japonés, con 5 años que siento hasta cierto sentido poco aprovechados tras de mí.

Y aquí va mi primera meta cuantificable:

Todo Febrero voy a intentar subir al menos una entrada por semana en la que voy a hablar de lo que he hecho con respecto a mi aprendizaje de japonés, cómo he practicado, qué palabras he aprendido, qué frases entiendo, qué he escuchado, leído, etc.

Después de Febrero… veremos cómo van las cosas.

Este es un viaje en el que quiero seguir. El tiempo invertido ha sido bastante y quiero ver resultados más tangibles a partir de mis esfuerzos.

A quién lea esta entrada, si están en el mismo viaje que yo, si están a punto de comenzar a aprender japonés, espero que esta serie de entradas de blog les sirva de algo, y que aprendamos juntos.

Gracias por leer y por estar.