“Killing Commendatore”- Haruki Murakami. Reseña.

Killing Commendatore: Haruki Murakami Cover Reveal

“Killing Commendatore” es una novela escrita por Haruki Murakami en 2017 y publicada por Random House en 2018. La edición en español fue publicada por Tusquets en 2018 y 2019 y está titulada “La Muerte del Comendador“.

Para esta reseña leí la edición de Random House, traducida por Philip Gabriel. Originalmente fue lanzada como dos volúmenes, “The idea made visible” y “The shifting metaphor“, pero esta edición comprende ambos libros.

Es el segundo libro que leo de Murakami, el primero fue “El fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas” (1985, publicado en 2009 por Tusquets), el cual disfruté por su doble narrativa y su creatividad, si bien hubo algunos detalles (sobre todo cierta forma de referirse a las mujeres) que me parecieron obsoletos e incluso ofensivos.

Pero esta reseña es sobre “La muerte del Comendador“.

Murakami es un caso curioso de la globalización literaria, en el sentido en que (por lo que tengo entendido a través de conversaciones con personas japonesas) es mucho más popular fuera de su país que en él. “Nadie es profeta en su tierra“, dirán algunos, y esto puede que sea cierto. Sobre todo en países de habla inglesa e hispana, me parece que Murakami goza de una popularidad que hace que uno vea sus libros en bibliotecas y librerías casi con reverencia. Atribuyo gran parte de esto a los diseños de portada y a los títulos poéticos o crípticos que acompañan sus narraciones.

El consabido “no juzgues a un libro por su tapa” es curioso porque en la mayoría de los casos la tapa es lo único que tenemos para juzgar un nuevo libro, y en el caso de “La muerte del Comendador”, el diseño de Chip Kidd (en el tope de esta entrada) es increíblemente tentador.

El libro abre con un prólogo en el que una figura sin rostro se presenta ante un protagonista sin nombre en medio de la noche y le exige que dibuje su retrato. Esta es literalmente la primera frase del libro, y no puedo negar que es un excelente gancho para atraparte en el flujo de la historia. ¿Quién es esta figura sin rostro? ¿Por qué quiere su retrato? ¿Por qué se lo pide a este protagonista sin nombre? ¿Qué tiene que ver el pingüinito de plástico?

Tenía altas expectativas de este libro debido, entre otras cosas, a las recomendaciones que me habían hecho, a la potencia temática del otro libro de Murakami que había leído y a esta frase inicial.

Tras terminar el libro lo primero que pensé fue “Esto podría haber sido mucho más corto”. Entiendo que está escrito, hasta cierto punto, a modo de diario redactado por el protagonista, y que eventos sin importancia forman parte del diario de una persona, pero la enorme cantidad de veces en las que fue redactado cómo el protagonista iba al super, preparaba comido o hacía algo que no aportaba nada a la historia es confusa. Parece que faltó un ojo editor en este libro.

No estoy diciendo que este tipo de situaciones del día a día no puedan estar presentes. En muchas ocasiones sirven para darnos una idea de la personalidad y las actitudes de un personaje, pero después de ser usadas al principio de una novela su uso recurrente se vuelve tedioso, incluso molesto.

Lo siguiente que pensé fue que el libro estaba incompleto. Con ambos volúmenes en mente, esta novela dura alrededor de 600 páginas. Tengo sentimientos encontrados al respecto de esto: por un lado puede ser intencional de parte de Murakami dejar tantos cabos sin atar, ya que va de la mano con la temática del libro. Pero por otro lado es muy frustrante que se nos presentaron muchas situaciones y elementos que no tienen realmente una explicación o una conclusión real. Esto es frustrante por añadidura tomando en cuenta lo largo que el libro es.

Hay una variedad de escenas explícitamente sexuales en el libro, pero todas son relatadas con un carácter casi clínico, lo cuál es muy extraño pensando en un evento tan pasional. No solo eso: Algunas de ellas parecen estar de más. Entiendo que algunas fueran “importantes” para la narrativa, pero hay un par que sólo están ahí para representar, en mi opinión, una fantasía del autor, ya que no aportan nada narrativamente hablando a la trama. También hay un episodio en que un adulto y una jovencita de 13 años tienen una discusión sobre sus pechos, la cual no voy a negar que me puso algo incómodo.

En cuanto a la traducción: en muchas ocasiones se sintió casi 1-1 tomada del japonés. Esto es bueno y malo, en mi opinión. Bueno porque podemos estar seguros de que la intención del autor fue respetada. Malo porque hay cosas que no se leen del todo bien en inglés. Diálogos como:

A: “Estamos hablando de un tema”

B: “Ah. Sobre tal persona que no tiene que ver con este tema…”

A: “¿Tal persona?”

B: “Sí, lo que te contaba sobre tal persona”

Tienen sentido en japonés, ya que B está cambiando el tema, lo cual podría hacerse diciendo el nombre de la persona + una partícula de tema (wa), lo cual hace que A, razonablemente confundido, repita el nombre de la persona, pidiendo clarificación por su mención.

Creo que una traducción más en línea con la forma occidental de comunicarse sería:

A: “Estamos hablando de un tema”

B: “Ah. Por cierto, te quería hablar sobre esta otra persona”

Y uno se ahorra un par de líneas de diálogo y hace la lectura menos pausada.

Esto es más un asunto personal; no creo que las traducciones literales aporten mucho en ámbito novela y creo que algo de libertad creativa le cae bien al traductor para hacer la lectura más eficiente.

También hay un recurso que el autor utiliza en el que no te cuenta todo lo que pasa en cierto momento sólo para poder utilizarlo en el futuro como una gran revelación. Creo que hay formas de utilizar este recurso de manera adecuada y en contextos específicos, pero no me parece que hayan sido bien empleados por Murakami.

Una de las cosas que disfruté mucho del libro fue la descripción del proceso artístico. El protagonista es un retratista, y me parece que Murakami se inspiró en pintores como Gustav Klimt y su retrato de Adele Bloch-Bauer 1, del cuál se ha dicho que “representa no sólo lo físico, sino al sujeto como persona”, que es lo que el protagonista de Murakami puede hacer con relativa facilidad.

En cierto modo eso me recordó al libro “Duma Key“, de Stephen King (2008), una novela que recuerdo haber disfrutado ampliamente excepto por el final, una experiencia normal cuando se trata de King.

Otra cosa que me agradó muchísimo es el concepto del mundo de las ideas, aunque ahondar mucho en ello sería dar demasiados detalles de la parte final del libro. Sólo diré que aunque me pareció súper interesante, se me hizo algo decepcionante que sólo estuviera presente durante las últimas 100 o 200 páginas.

Murakami siempre tiene conceptos interesantes en sus libros, y lo he comprobado tanto en el otro libro de él que leí (que pasa en el consciente y en el subconsciente) como en este y su mundo de las ideas; y esa riqueza conceptual dota de encanto a sus libros.

Con todo lo anterior en cuenta, sigo curioso por los libros de Murakami pero estoy menos entusiasmado que antes. Esperaba que este libro me gustara muchísimo, pero a pesar de que logró atraparme en varias ocasiones, en general no puedo decir que me sienta satisfecho de haberlo leído. Tengo interés en Tokyo Blues y en 1Q84, pero creo que me tomaré un descanso de Murakami antes de seguir con sus novelas.

Sitio Web del autorEl autor en Random House
El autor en TusquetsEl autor en The New Yorker

僕の日本語の旅行2。

村上春樹の本を読んでいます

Estoy leyendo un libro de Haruki Murakami.

Es la primera vez que escribo los 漢字 (kanji) que conforman su nombre. De los cuatro conozco 3:

  • 村- むら que podría leerse como “villa” o “pueblo”
  • 上- me parece interesante que la lectura de este no es “うえ”, sino “かみ”, y que se lee como “arriba”. 村上 entonces se lee como “la parte alta de una villa”… creo.
  • 春- はる que se podría leer como “primavera”.

El 漢字 nuevo para mí es “樹”, cuyas lecturas son き y ジュ. En el caso de su nombre, き, y quiere decir “madera, árboles, establecer, preparar”.

El orden de trazos lo saqué de jisho.org

A partir de esto, infiero que el nombre del autor podría traducirse como “Árboles primaverales de la parte alta del pueblo“. Muy poético su nombre, adecuado para el tipo de libros que escribe.

Con nombres tan descriptivos a veces me pregunto si los japoneses no se confunden con oraciones del día a día, como “村上春樹を見てください“, “Mira los árboles primaverales en la parte alta del pueblo, por favor”… bueno, tal vez no. Esto sería más bien “Mira a Murakami Haruki, porfavor“. Creo que para la primera traducción tendría que poner una partícula で en medio: “村上で春樹を見てください“. Lo más probable es que esta oración no tenga sentido- Google Translate se confundió un poco.

Jajajajajajajaajaja

Tengo clase de japonés al rato con mi tutora, así que le preguntaré al respecto y hablaré de lo que descubrí mañana. Tal vez me hace falta poner una の entre 春 y 樹… ya veremos.

El libro lo estoy leyendo en su edición en inglés, “Killing Commendatore“, recomendado por mi padre. En ese libro hay un personaje llamado めんしき (No sé cuáles 漢字 usar para escribir su nombre… es decir, aún no los he aprendido.).

El chiste es que cuando めんしき habla sobre su nombre menciona que el “めん” se escribe con el 漢字 para licencia de conducir, que se dice うんてんめんきょ. Y desde que leí eso se me quedó para siempre grabado que la palabra para licencia de conducir es うんてんめんきょ. Es curioso de dónde salen las palabras que uno más recuerda.

También me puse a pensar que muy pocas sílabas separan a うんてん de うんち (caca), y reí, y reí, y reí. うんちめんきょ, jajaja soy bien maduro.

Hablando de licencias de conducir, la palabra que aprendí para carro o automóvil es くるま (車), y después aprendí じどうしゃ, y me pregunto si sólo son sinónimos o si una se usa para una cosa y otra para otra. Veamos qué dice jisho.

Supongo que sólo son sinónimos, y eso fue mucho menos interesante de lo que esperaba. Sólo que, curiosamente, 車 también quiere decir llanta. Me pregunto en qué contexto se usa de esa manera.

Creo que eso es suficiente por hoy. Gracias por leer y por estar.