“If on a winter’s night a traveler”- Italo Calvino. Reseña.

“If on a winter’s night a traveler” es una novela escrita por Italo Calvino en 1979 y publicada por William Weaver en inglés en 1981. La edición en español es “Si una noche de invierno un viajero” y fue publicada por Ediciones Siruela (17ma edición es de 2017).

La edición que leí y en la que baso esta reseña es la publicada por WIlliam Weaver, pero como con la reseña anterior, me referiré al libro con su título en español a lo largo de la reseña.

“Si una noche de invierno un viajero” es un libro sobre el que he escuchado hablar durante la mitad de mi vida. Uno de esos clásicos que es imperativo leer, un triunfo de la ficción y la literatura, un deber literario, básicamente. No fue el primer libro que leí de Calvino; ese honor le corresponde a “El Barón Rampante” (1957, 30va edición de Siruela en 2020), recomendado por un primo y un libro que disfruté mucho en mi adolescencia.

No puedo negar que “Si una noche…” tiene una premisa interesante: Es un libro sobre intentar leer un libro titulado “Si una noche de invierno un viajero”, escrito por Italo Calvino, con el protagonista siendo un lector a quien el narrador se refiere en segunda persona, básicamente hablándole a quien lee el libro. Es un meta-libro.

Fuera de esa premisa inicial no tenía la más remota idea sobre la trama de la novela, y me preguntaba de qué manera podía Calvino llevar este concepto de meta-libro durante 200+ páginas. Tras terminar el libro, mi opinión es que a pesar de que el concepto es interesante, la novela se lee más como un experimento en literatura lúdica que como una idea 100% realizada.

En unas charlas que Julio Cortázar dio en Berkeley en 1980 -y que están compiladas en un maravilloso libro de Alfaguara- menciona que le sorprendía lo serios que muchos autores se tomaban la literatura; que muy pocos se atrevían a jugar con lo que escribían, a dejar que fuese el juego lo que los llevara, como cuando uno juega de niño con otros niños y el juego se desarrolla orgánicamente, con sus propias reglas, haciendo que nos adentremos en el mundo del juego. (Estoy parafraseando, por supuesto).

En “Si una noche…”, Calvino es partícipe de eso que Cortázar llamó literatura lúdica, y se dejó llevar por el juego de su novela. Es notable que la primera mitad de la novela, el tercer cuarto y el último cuarto son totalmente diferentes uno del otro, y al mismo tiempo son afectados por lo que les precede y por lo que les sigue, uniendo la trama con un hilo delgado que se rompe en hebras más delgadas y se deja a interpretación del lector, que al mismo tiempo es quien lleva la trama (al ser un personaje) y la experimenta (al ser lector).

No es un sistema perfecto, y por cada atino hay un desatino.

Lo más interesante y memorable son las diversas novelas que el lector lee y que no puede terminar, algunas con premisas y temáticas cautivantes, aunque no en su mayoría se sienten como cuentos cortos más que como novelas sin terminar.

La aventura del lector, por otro lado, sirve más como un vehículo para atar estas historias una a otra y de paso para expresar ciertas perspectivas filosóficas que Calvino tiene sobre leer, escribir, publicar y sobre la censura. Estos pensamientos son francamente interesantes, aunque en ocasiones se vuelven tan complicados que uno tiene que releer ciertos párrafos para entender cuál es el punto. Obviamente, estas perspectivas son personificadas por individuos dentro de la novela que hablan con el lector, entonces los puntos de vista se dan a través de diálogos.

Como otros libros escritos por autores nacidos a principios del siglo pasado, hay ciertas actitudes y descripciones que están permeadas de cierto tipo de masculinidad tóxica o leve misoginia que no ha envejecido bien. Mujeres que parecen estar listas para entregarse al protagonista, a pesar de que no haya un solo atisbo de conexión emocional o sexual, por ejemplo, son episodios breves pero que de todas formas me llamaron la atención de una manera negativa.

Aún con estas fallas, es un libro sumamente creativo e innovador para las fechas en las que fue escrito. Claro que de haberlo leído en los 80’s me habría impresionado más; hoy en día este tipo de literatura meta y juguetona es más común (¡y eso es bueno!). No voy a negar que este libro me pareció un precursor a los trabajos de César Aira.

Recomiendo este libro, aunque vale la pena estar consciente de la época en la que fue escrito. Su aportación a la literatura es palpable, y en definitiva es una lectura entretenida.

Calvino en WikipediaCalvino en Siruela
Calvino en William MorrowSitio Oficial (En italiano)

“Killing Commendatore”- Haruki Murakami. Reseña.

Killing Commendatore: Haruki Murakami Cover Reveal

“Killing Commendatore” es una novela escrita por Haruki Murakami en 2017 y publicada por Random House en 2018. La edición en español fue publicada por Tusquets en 2018 y 2019 y está titulada “La Muerte del Comendador“.

Para esta reseña leí la edición de Random House, traducida por Philip Gabriel. Originalmente fue lanzada como dos volúmenes, “The idea made visible” y “The shifting metaphor“, pero esta edición comprende ambos libros.

Es el segundo libro que leo de Murakami, el primero fue “El fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas” (1985, publicado en 2009 por Tusquets), el cual disfruté por su doble narrativa y su creatividad, si bien hubo algunos detalles (sobre todo cierta forma de referirse a las mujeres) que me parecieron obsoletos e incluso ofensivos.

Pero esta reseña es sobre “La muerte del Comendador“.

Murakami es un caso curioso de la globalización literaria, en el sentido en que (por lo que tengo entendido a través de conversaciones con personas japonesas) es mucho más popular fuera de su país que en él. “Nadie es profeta en su tierra“, dirán algunos, y esto puede que sea cierto. Sobre todo en países de habla inglesa e hispana, me parece que Murakami goza de una popularidad que hace que uno vea sus libros en bibliotecas y librerías casi con reverencia. Atribuyo gran parte de esto a los diseños de portada y a los títulos poéticos o crípticos que acompañan sus narraciones.

El consabido “no juzgues a un libro por su tapa” es curioso porque en la mayoría de los casos la tapa es lo único que tenemos para juzgar un nuevo libro, y en el caso de “La muerte del Comendador”, el diseño de Chip Kidd (en el tope de esta entrada) es increíblemente tentador.

El libro abre con un prólogo en el que una figura sin rostro se presenta ante un protagonista sin nombre en medio de la noche y le exige que dibuje su retrato. Esta es literalmente la primera frase del libro, y no puedo negar que es un excelente gancho para atraparte en el flujo de la historia. ¿Quién es esta figura sin rostro? ¿Por qué quiere su retrato? ¿Por qué se lo pide a este protagonista sin nombre? ¿Qué tiene que ver el pingüinito de plástico?

Tenía altas expectativas de este libro debido, entre otras cosas, a las recomendaciones que me habían hecho, a la potencia temática del otro libro de Murakami que había leído y a esta frase inicial.

Tras terminar el libro lo primero que pensé fue “Esto podría haber sido mucho más corto”. Entiendo que está escrito, hasta cierto punto, a modo de diario redactado por el protagonista, y que eventos sin importancia forman parte del diario de una persona, pero la enorme cantidad de veces en las que fue redactado cómo el protagonista iba al super, preparaba comido o hacía algo que no aportaba nada a la historia es confusa. Parece que faltó un ojo editor en este libro.

No estoy diciendo que este tipo de situaciones del día a día no puedan estar presentes. En muchas ocasiones sirven para darnos una idea de la personalidad y las actitudes de un personaje, pero después de ser usadas al principio de una novela su uso recurrente se vuelve tedioso, incluso molesto.

Lo siguiente que pensé fue que el libro estaba incompleto. Con ambos volúmenes en mente, esta novela dura alrededor de 600 páginas. Tengo sentimientos encontrados al respecto de esto: por un lado puede ser intencional de parte de Murakami dejar tantos cabos sin atar, ya que va de la mano con la temática del libro. Pero por otro lado es muy frustrante que se nos presentaron muchas situaciones y elementos que no tienen realmente una explicación o una conclusión real. Esto es frustrante por añadidura tomando en cuenta lo largo que el libro es.

Hay una variedad de escenas explícitamente sexuales en el libro, pero todas son relatadas con un carácter casi clínico, lo cuál es muy extraño pensando en un evento tan pasional. No solo eso: Algunas de ellas parecen estar de más. Entiendo que algunas fueran “importantes” para la narrativa, pero hay un par que sólo están ahí para representar, en mi opinión, una fantasía del autor, ya que no aportan nada narrativamente hablando a la trama. También hay un episodio en que un adulto y una jovencita de 13 años tienen una discusión sobre sus pechos, la cual no voy a negar que me puso algo incómodo.

En cuanto a la traducción: en muchas ocasiones se sintió casi 1-1 tomada del japonés. Esto es bueno y malo, en mi opinión. Bueno porque podemos estar seguros de que la intención del autor fue respetada. Malo porque hay cosas que no se leen del todo bien en inglés. Diálogos como:

A: “Estamos hablando de un tema”

B: “Ah. Sobre tal persona que no tiene que ver con este tema…”

A: “¿Tal persona?”

B: “Sí, lo que te contaba sobre tal persona”

Tienen sentido en japonés, ya que B está cambiando el tema, lo cual podría hacerse diciendo el nombre de la persona + una partícula de tema (wa), lo cual hace que A, razonablemente confundido, repita el nombre de la persona, pidiendo clarificación por su mención.

Creo que una traducción más en línea con la forma occidental de comunicarse sería:

A: “Estamos hablando de un tema”

B: “Ah. Por cierto, te quería hablar sobre esta otra persona”

Y uno se ahorra un par de líneas de diálogo y hace la lectura menos pausada.

Esto es más un asunto personal; no creo que las traducciones literales aporten mucho en ámbito novela y creo que algo de libertad creativa le cae bien al traductor para hacer la lectura más eficiente.

También hay un recurso que el autor utiliza en el que no te cuenta todo lo que pasa en cierto momento sólo para poder utilizarlo en el futuro como una gran revelación. Creo que hay formas de utilizar este recurso de manera adecuada y en contextos específicos, pero no me parece que hayan sido bien empleados por Murakami.

Una de las cosas que disfruté mucho del libro fue la descripción del proceso artístico. El protagonista es un retratista, y me parece que Murakami se inspiró en pintores como Gustav Klimt y su retrato de Adele Bloch-Bauer 1, del cuál se ha dicho que “representa no sólo lo físico, sino al sujeto como persona”, que es lo que el protagonista de Murakami puede hacer con relativa facilidad.

En cierto modo eso me recordó al libro “Duma Key“, de Stephen King (2008), una novela que recuerdo haber disfrutado ampliamente excepto por el final, una experiencia normal cuando se trata de King.

Otra cosa que me agradó muchísimo es el concepto del mundo de las ideas, aunque ahondar mucho en ello sería dar demasiados detalles de la parte final del libro. Sólo diré que aunque me pareció súper interesante, se me hizo algo decepcionante que sólo estuviera presente durante las últimas 100 o 200 páginas.

Murakami siempre tiene conceptos interesantes en sus libros, y lo he comprobado tanto en el otro libro de él que leí (que pasa en el consciente y en el subconsciente) como en este y su mundo de las ideas; y esa riqueza conceptual dota de encanto a sus libros.

Con todo lo anterior en cuenta, sigo curioso por los libros de Murakami pero estoy menos entusiasmado que antes. Esperaba que este libro me gustara muchísimo, pero a pesar de que logró atraparme en varias ocasiones, en general no puedo decir que me sienta satisfecho de haberlo leído. Tengo interés en Tokyo Blues y en 1Q84, pero creo que me tomaré un descanso de Murakami antes de seguir con sus novelas.

Sitio Web del autorEl autor en Random House
El autor en TusquetsEl autor en The New Yorker

Sheena Kamal – “The Lost Ones”. Reseña.

THE LOST ONES

The Lost Ones” es un libro escrito por Sheena Kamal y publicado por Harper Collins en 2011.

Sheena Kamal es otra de las autoras que encontré a través del libro compilación editado por Sam Wiebe, “Vancouver Noir”. Su cuento en esa colección, “Eight Game Changing Tips for Public Speaking” me pareció original, contado de una manera entretenida y con un par de twists, a pesar de ser tan breve.

Encontré el libro, de nuevo, a través de mi biblioteca local. Cuando comencé a leer este thriller, tenía una idea muy particular de lo que esperaba de esta novela, sobre todo porque disfruté mucho el cuento en Vancouver Noir. Esperaba algo original, entretenido, con buenos twists y bien escrito.

The Lost Ones” tiene como protagonista a una mujer que tiene una suerte de ‘don’ especial que le permite saber si alguien está o no mintiendo. Fuera de ser un poder extraordinario, es descrito como una habilidad, un sentimiento, que le permite saber si alguien miente o no, y nunca se equivoca.

Ok. Puedo lidiar con ello, y asumí que el cuento tomaría una dirección hacia lo ligeramente supernatural.

Después, el primer twist: La protagonista no es una detective; es una ex-militar con una historia de alcoholismo, que tiene un pasado turbulento y que ahora es asistente de un reportero que está casado con un detective. Esto es interesante, ya que de entrada rompe con varios de los clichés de las novelas de detectives. De entrada, no hay protagonista varón, y no es un detective, además de que tiene ese podercillo que le permite identificar mentiras.

La protagonista tiene, además, una excelente capacidad de encontrar personas. Supongo que tiene sentido porque trabaja para un detective. Entonces el caso empieza cuando la contactan para encontrar a una adolescente que se ha perdido. Lo curioso es que la contacten a ella, y no a su jefe, que es el detective. Y lo más curioso es que ella tiene una conexión personal con la desaparecida.

Ahora, procuro escribir estas reseñas sin revelar mucho sobre lo que sucede en las novelas, así que no voy a revelar los demás twists y situaciones de la trama. Recomiendo leer la novela porque sí es interesante, pero tengo unos cuantos comentarios al respecto.

La primera mitad de la novela es muy buena, con la investigación y la personalidad de la protagonista llevando la historia de la mano. Pero hacia el final de esta primera mitad algo cambia, y no estoy muy seguro de qué es. Lo que sí estoy seguro es como afectó al resto de la novela.

Primero, los personajes de pronto empiezan a perder esa sensación de que son personas tangibles y se convierten en una suerte de caricatura que únicamente existe para servir el propósito dictado por la trama. Sus conductas no se sienten orgánicas, y esto pasa principalmente con los personajes secundarios. La protagonista no se ve demasiado afectada por esto, pero sí afecta sus interacciones, las cuáles se sienten poco creíbles y transcurren demasiado rápido.

Mi suposición es que Kamal tenía una idea muy específica de cómo quería que la historia se desenvolviera, pero por una u otra razón decidió acelerar la velocidad a la que los sucesos ocurrían, a tal grado que perdió esa calidad que tenía al principio y se volvió, básicamente, una trama bastante plana.

El final me pareció realmente malo. No creo que todos los personajes en todas las novelas tengan que terminar mejor de lo que empezaron, pero tuve la persistente sensación de que ¿no hubo una resolución a todo lo que acontece? Sólo algunas cosas, pero nada totalmente resuelto, y en grna parte esto se atribuye a la personalidad de la protagonista.

Decir que esto fue un poco una decepción es adecuado. Realmente esperaba algo más como el cuento, o como la primera mitad del libro, y por supuesto las expectativas con las que uno empieza un libro tienen mucho que ver con como uno experimenta dicho libro.

Tengo algo de curiosidad por el resto de la serie de Sheena Kamal, pero no sé si es suficiente curiosidad como para leerlos, después de este. Lo pensaré.

Gracias por estar.

Sitio web de la autoraLa autora en Harper Collins
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Marcela Serrano – “Dulce Enemiga Mía”. Reseña.

Dulce enemiga mía / Marcela Serrano | Cool | Pinterest

Dulce Enemiga mía” es una colección de cuentos escrita por Marcela Serrano y publicada por Alfaguara en 2013.

Disfruté mucho de los 20 cuentos de este breve volumen, el cuál llegó a mí, de nuevo, gracias a la recomendación de un amigo. La autora es de Chile, y algunos de sus cuentos que pasan en México se sienten ligeramente menos auténticos que los demás, pero nada que me molestara realmente.

Me gusta que a pesar de que el título de la colección se refiere a uno de los cuentos cuya protagonista es Dulcinea del Toboso, en cierta manera hace alusión a las temáticas de todos los cuentos del libro, 18 de los cuales tienen por protagonistas a mujeres que, para bien o para mal, son sus propias peores enemigas.

Se me hizo curioso que los dos cuentos en los que el protagonista es un varón, “El testigo” y “2 de Julio”, en ellos éste toma la forma de un perro o de un sujeto que es incapaz de controlar su lujuria. No creo que sea un comentario hacia los hombres, aunque vale la pena mencionar que varios de los hombres en los demás cuentos son de varias tonalidades de maldito. Son mujeriegos, violadores, emocionalmente distantes, abusivos… Creo que esto es un comentario más dirigido a la masculinidad tóxica prevalente en latinoamérica que al “hombre” como género.

De la misma maner, muchas de las protagonistas son sumisas, permisivas, abnegadas madres o esposas que rara vez se permiten un deje o un asomo de individualidad, y cuando se escapan del yugo de las expectativas familiares o sociales es cuando se convierten en héroes o villanas. Pero lo hacen con acciones que cargan inmenso significado personal.

Creo que en general los cuentos de Serrano retratan adecuadamente pensamientos y actitudes muy prevalentes en la sociedad latinoamericana; pensamientos y actitudes que urge que cambien.

Obvio estos comentarios son interpretaciones mías y no reflejan necesariamente las intenciones de la autora. Los cuentos, sin embargo, se prestan a estas lecturas.

Mis cuentos favoritos fueron “Damascos y Calabazas”, “Cerco eléctrico”, “Hembras (Un divertimento)”, “El Robo”, “En Bosnia”, “El balneario”, “El Hombre del Valle”, “El testigo”, “El consuelo”, pero todos y cada uno fueron ejecutados con una calidad narrativa laudable.

Marcena Serrano es de aquellos autores que me gusta leer; es auténtica, con esa textura latinoamericana en su prosa que se siente en la piel, que entretiene e inspira, que es real e imaginativa. Estoy ansioso por leer más de su trabajo.

La autora en Alfaguara

R.M. Greenaway – “Cold Girl”. Reseña.

Cold Girl | Dundurn Press

Cold Girl” es una novela de crimen y detectives escrita por R.M.Greenaway y publicada por Dundurn Press en 2016.

Greenaway es una escritora canadiense que ganó en 2014 el premio “Arthur Ellis Unhanged” por esta novela, y los últimos años se ha dedicado a desarrollar la serie cuya primera entrega es también esta novela. A la fecha hay tres libros más en la serie, “Undertow”, “Flights and Falls”, “Creep” y “River of Lies”.

En 2018 me regalaron una colección de relatos titulado “Vancouver Noir”, editado por Sam Wiebe (su libro, “Invisible Dead“, es bastante entretenido, aunque muy cliché) y que contiene una variedad de historias escritas por autores de British Columbia y que tienen como trasfondo la ciudad de Vancouver y sus alrededores. La última historia en este libro es “The Threshold”, de R.M. Greenaway. Esta historia es algo decepcionante, ya que no tiene una resolución o una dirección concreta. Esto se debe más, creo, al límite de palabras y páginas que tiene por regla un relato corto, que a un error por parte de la autora. La historia habla sobre un fotñografo que encuentra un cadáver en el río, y en lugar de reportarlo a la policía decide tomar una fotografía del mismo, con la intención de que sea la pieza culminante en un libro que está haciendo. Sin embargo, mientras espera a que el sol se levante en el cielo para tener la luz perfecta para su fotografía, se percata de que el cadáver no es tal aún, y esta víctima sigue viva. Para cuando llama a la policía, después de tomar su foto, esta persona, que resulta haber sido un policía, ha fallecido, y lo que sigue es una interrogación por parte del departamento de policía de Vanocuver. Una vez que el fotógrafo se va, se implica que tal vez el fotógrafo tuvo algo que ver con el asesinato, y que irán a investigar más a fondo… y ahí termina.

Quería saber más. Los puntos claves de la historia me estaban agradando mucho, y al no tener resolución me sentí muy frustrado. Pero al mismo tiempo con mucha curiosidad con respecto al trabajo de esta autora.

Así que encontré su primera novela, “Cold Girl”, en mi biblioteca local y comencé a leer.

El caso es comentado desde el principio, desde luego: chica cantante de pueblo pequeño en British Columbia desaparece después de tener una pelea con su novio/baterista, su camioneta está en una montaña y no hay rastro de ella. Entonces se nos introduce a la variedad de policías que van a encargarse del caso, entre ellos los dos protagonistas: Leith, seguro de sí mismo pero con ganas de salir adelante en la vida, y Dion, excelente policía y detective que sufrió un accidente que lo afectó mentalmente y ahora tiene problemas para concentrarse y recordar cosas, por más sencillas que sean.

Después nos presentan a una variedad de sospechosos y la investigación comienza.

Greenaway se toma un tiempo muy largo en establecer las diferentes perspectivas de los protagonistas, así como en explicarnos todos los ires y venires de los sospechosos y la gente del pueblo. Sentí que se tomó muchísimo tiempo en esta etapa, pero tiene un no sé qué que hizo de su lectura algo bastante ameno.

No solo eso: el hecho de que se tomara tanto tiempo en establecer todo lo que quiso, nos presenta también con la posibilidad de twists más jugosos más adelante, así como de una trama aledaña bastante rica que parece indicar el desenlace de la historia principal, pero no lo es.

Por otro lado, no me agrada leer más novelas de crimen en las que la víctima es una mujer secuestrada o asesinada o violentada por un hombre. Refuerza ciertos estereotipos misóginos, unos que frecuentemente representan a la mujer como frágil y como “algo” de lo que se puede disponer. No me pareció que la novela en cuestión fuera poco cuidadosa con la temática, pero que las víctimas siempre sean mujeres (en varias ocasiones, brutalmente violentadas) normaliza la concepción de “esto es algo que pasa, qué le vamos a hacer”, en lugar de aportar diversas perspectivas con respecto al tema, o diversas avenidas y enfoques para los misterios.

Definitivamente tener a una autora (sobre todo a una autora que escribe tan bien como Greenaway) mejora un poco la situación, pero la mujer violentada es un cliché en este tipo de novelas que estoy listo para que pase de moda.

A pesar de que los dos protagonistas son hombres, hay varios personajes femeninos con muchísima agencia y autoridad, lo cual es muy apreciado, sobre todo en este género.

En general me pareció una muy buena novela thriller. Tengo muchas ganas de leer más de esta serie y de esta autora. Por cierto, si van a leerla, tengan en mente el título del libro. Es sumamente relevante.

Gracias por estar.

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