Julio Cortázar. “La vuelta al día en ochenta mundos”. Reseña.

UCDL #4: “[…] Después este cronopio va a un Fotomatón y se hace retratar de la forma siguiente: las cinco primeras fotos muy serio, y la última sacando la lengua. Esta última el cronopio se la guarda para él y está contentísimo con esta foto”.

La vuelta al día en ochenta mundos es una colección de historias, ensayos y críticas escrita por Julio Cortázar y publicada originalmente en dos volúmenes (al estilo de Último Round) en 1967 por Siglo XXI Editores. La edición que yo leí es un volumen único publicado en 2010 por RM Editores.

Antes que nada me gustaría establecer que este libro debería ser leído casi exclusivamente por alguien familiarizado con los trabajos de Cortázar. En él se hace mención no solo a Rayuela y a elementos de esa novela, sino también a Cronopios, Famas y Esperanzas, y de igual modo el tipo de prosa y lo alargado de los párrafos podría resultar cansado para alguien que no haya leído (y de preferencia, que disfrute) los trabajos de Cortázar.

Con todo y todo, La vuelta al día… me parece un libro sumamente personal. Casi podría decirse que es una suerte de diario, o de libreta, que Cortázar mantenía cerca y en la que escribía cosas cuando se le ocurría. La variedad de textos es sumamente diversa, y a pesar de no ser un libro muy largo (como 220 páginas), el formato y la forma en que está impresa hace que se sienta como un volumen que vale más de lo que aparenta.

En primer lugar evaluemos la edición:

Me gusta cuando los libros están editados en formatos poco usuales, por ejemplo la forma horizontal y alargada de este. Además es genial la ilustración de portada, que es casi como un zoótropo.

Pero eso no es lo más padre del libro; creo que donde verdaderamente brilla es en la distribución de textos e imágenes denreo del mismo. Como con su libro almanaque, Último Round, Cortázar y sus editores hacen uso de una gran variedad de imágenes para acompañar sus textos.

Hasta mi gato se emocionó con la mención de Teodoro W. Adorno.

Sí, la edición en sí es bastante padre. Mi única queja es que por el tipo de encuadernación, cada vez que abres el libro sobre una superficie plana, se siente como si se fuera a deshojar.

Pero RM siempre ha tenido ediciones que llaman la atención y que vale la pena por lo menos hojear, como Almadía.

En cuanto al contenido del libro, viene y va, si soy totalmente honesto. Soy muy fan del Cortázar que juega con los cuentos, no tanto así del Cortázar que se explaya en ctítica literaria poblada de snobbismo de intelectual conocedor. No es que me moleste, necesariamente, pero más bien que sé que está un grado más allá de lo que alcanzo a apreciar como lector, y termina por perderme y frustrarme, y en todo caso en la mayoría es más falta mía que la falta del autor.

Hay, por ejemplo, una reseña con análisis completo de varios párrafos de Paradiso, del autor cubano José Lezama Lima, un libro que no he leído y que en este libro tuve que leer sin contexto alguno, intentando entender qué es lo que Cortázar quería comunicarme, y siento que he llegado a este libro poco preparado.

En cuanto a los cuentos, la gran mayoría de los (pocos) cuentos en este volumen están disponibles en la compilación de sus cuentos completos, y hay unos que son absolutamente encantadores, como por ejemplo el de la mano que vuela y visita a un autor sin nombre en su estudio.

Lo verdaderamente interesante del libro, como con Último Round son varias de las anécdotas a forma de cuentos no-ficticios que Cortázar incluye. Vuelven al libro una suerte de vínculo de complicidades entre el lector y el autor, casi como si estuviéramos sentados tomándonos un café y Cortázar nos relatara cosas. Es una sensación bastante padre, cuando las historias, como mencioné, no son inaccesibles para un lector promedio (como me considero yo, por ejemplo).

En general, un libro que creo interesante conservar y tener si se es fan de Cortázar, aunque como dije al principio, para un lector casual de Cortázar quizás no tenga mucho sentido y confunda la sinuosidad con la que el autor se mueve de un relato a otro.


UCDL#5 Será Dictionary of the Khazars, de Milorad Pavic, o Siglo de Caudillos, de Enrique Krauze, el que termine primero.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 4” – Reseña

A grandes rasgos…

En este volumen se cierra el segundo arco narrativo de la serie, que como ya sabemos está dividida en temporadas. Así que acá culmina el verano.

Arakawa no decepciona: El segundo arco de Silver Spoon culmina tan fuerte como el primero, y al mismo tiempo apenas siento que empezamos a conocer a Hachiken, su hermano y sus amigos.

El arco del verano termina con toda la polémica de Pork Bowl; hay un intermedio con encuentros cercanos del tercer (?) tipo y finalmente el otoño comienza.

Algo que me gusta mucho de los personajes femeninos de Arakawa es que tienen mucha agencia, y aunque de la callada Aki no sabemos suficiente aún, en este volumen por fin empezamos a ver más de su personalidad, sus pasiones y lo que quiere. Y también vemos más misterios, con ella y con Komaba.

Hasta ahora, una excelente lectura que fluye como agua.

Los detalles

Mostrar spoilers

Todavía el volumen 5 había leído a través de scanlations entre 2011 y 2012. No recuerdo muy bien, pero me parece que esta serie era bimestral (un capítulo cada dos meses, tal como lo fue Fullmetal Alchemist), y estaba disfrutando los capítulos bastante.

Pero no me acordaba de varias cosas.

Algo de lo que he hablado en reseñas anteriores de esta serie es el debate interno de Hachiken sobre comer o no carne, y una cosa que he dicho es que la ejecución de la solución me parecía algo floja. Leyendo este volumen, Arakawa se reivindica un poco, ya que una de las cosas que Hachiken dice al finalizar el arco del verano es “No es tan sencillo decir ‘ah bueno, así son las cosas, comemos carne y punto’; creo que determinar si comer carne o no va a ser un debate interno en mí durante toda mi vida” (no lo dice de esta manera, estoy parafraseando), pero me parece un buen punto intermedio al cual llegar. Sigue siendo un poquitín flojo porque (hasta donde recuerdo), esto no se vuelve a mencionar en el resto de la serie, pero creo que dejar el debate abierto con esa frase es interesante.

Entiendo el valor simbólico también de que Hachiken comprara la carne de Pork Bowl e hiciera tocino con ella. Como yo lo interpreto era un “Tengo que acostumbrarme a tomar responsabilidad por lo que crio y lo que como”. Y también se presta a tener importancia narrativa cuando reparte y vende el tocino que hace a partir de la carne.

Con eso terminado, la secuencia del area 51, dos capítulos entre el verano y el otoño, es bastante entretenida. Hasta una escena de acción hay.

Mencioné en a grandes rasgos que me gusta mucho la agencia que tienen los personajes femeninos de Arakawa, y creo que esto se ve especialmente ejemplificado en la escena en la que Hachiken demanda saber de qué hablaban Mikage y Komaba, y Mikage simplemente le dice que no se meta.

También me gusta que después de deprimirse por ello (y una plática con el directorcito), Hachiken decide sólo ayudar como pueda y no molestar. Es mejor hacer eso con los amigos: te contarán lo que te quieran contar cuando estén listos para hacerlos. Lo único que puede hacer uno es estar ahí para ellos.

Y ya se viene el festival.

Esta serie es hasta ahora muy buena, y sigue siendo súper recomendable.

Vol 4 en YenPress

Roald Dahl. “James and the Giant Peach”. Reseña.

UCDL #3: “¡Soy el único parásito en esta habitación!”

James and the Giant Peach es un libro para niños escrito en 1961 por Roald Dahl, y la edición que leí es de 1996 publicada por Penguin Random House, ilustrado por Lane Smith.

A estas alturas los trabajos de Roald Dahl han trascendido al autor mismo, ya que nos dejó con historias tan famosas como Charlie y la Fábrica de Chocolates o Las Brujas, y, sí, Jim y el Durazno Gigante, como lo conocí yo en español. Dahl nació en Wales en 1916, fue novelista, escritor, poeta y piloto durante la guerra.

James and the Giant Peach es un libro de aventuras. Mi primer recuerdo al respecto de esta historia es ver la película dirigida por Henry Selick en 1996 en repetidas ocasiones, cada vez que la pasaban por Disney Channel. Me encantaba esa película, tenía elementos mágicos y emocionantes, y la animación en stop-motion era hipnotizante.

Creo que al leer el libro a partir del cuál esa película fue realizada esperaba encontrarme con los mismos eventos de la misma: el tiburón mecánico, los fantasmas en la antártida, el rinoceronte, etcétera. Pero me topé con que el libro y la película sólo son similares en la premisa, el principio y el final. El resto de la historia es muy diferente entre una y otra. Sin chistar, y quizás esto es la nostalgia hablando, puedo afirmar que me gusta mucho más la película.

Para empezar el libro tiene algunos clichés situacionales muy comunes en los libros para niños del siglo pasado: varios personajes irrumpen en canción para hablar de sí mismos o describir su carácter o el de otras personas, por ejemplo. Mientras que una o dos canciones me parecen adecuadas, este libro en particular está repleta de ellas y lo encontré bastante cansado.

Otro cliché del que estoy cansado es aquél que equipara la apariencia física de una persona con su disposición, por ejemplo, “toda la gente fea es mala”, como las tías de James, que si bien eran personas horribles, tanto el narrador como los demás personajes hacen hincaoué en lo feas que eran físicamente.

Un aspecto que me agradó mucho fue la sensación de aventura del libro. James y sus compañeros salen en un viaje sin rumbo y se enfrentan a las situaciones que se cruzan en su camino con bravura y curiosidad. Eso sí, detesté al cienpiés, un personaje que me caía bastante bien en la película (vale la pena mencionar que no la he visto en 15 años) y que en el libro es un sujeto delesnable. Pero esa sensación de no saber qué depara el camino es muy padre y está muy bien ejemplificada en el cuento.

Un asunto que me parecó interesante fue la marcada idealización que tanta gente tenía de los EEUU (y uno podría decir que aún existe esa idealización hoy en día) a mediados del siglo pasado. Una tierra “de oportunidad en la que todos los sueños pueden volverse realidad”. Creo que es palpable que el dichoso sueño americano es una sombra de lo que era, turbado como está por el racismo, la desigualdad y el abuso que permean las políticas internas y externas de un país que pretende mantener control de todo lo que pueda a nivel global. Sobre todo en la posguerra, entiendo la razón por la cual Dahl escribió tan admiradamente de los EEUU en libros como este, tratándola como la tierra prometida, que es un mensaje que ese mismo país pretende promover.

Sé que este es un libro para niños, pero es importante tener en cuenta cosas como esta idealización a la antigua de un país que no es perfecto (y ninguno lo es), o como la equiparación de la apariencia física de alguien con su disposición moral, ya que cimentan ciertas percepciones y expectativas tanto en niños como en adultos.

Vale la pena mencionar también que en cuanto al trabajo de Roald Dahl, un autor nacido hace más de 100 años, vale la pena tener en cuenta ciertos aspectos de sus ideas y su personalidad que lo más probable es que hayan influenciado los temas de sus cuentos. Por ejemplo, Dahl era antisemita, diciendo incluso en una ocasión “Hay una cualidad en el carácter judío que provoca antipatía, quizás su falta de generosidad hacia los no-judíos. […] hay una razón por la cuál movimientos anti-cualquier-cosa brotan por ahí. Incluso un malvado como Hitler no iría tras ellos sin una razón1. Esta es una declaración problemática ya que no solo evidencía su antisemitismo, sino que de cierto modo justifica barbaridades como el Holocausto, y eso es una mentalidad peligrosa.

No es su única perspectiva problemática, desde luego. La existencia de los Oompa-Loompas es inherentemente racista, por ejemplo, glorificando la esclavitud; y varios de sus textos tienen cualidades invariablemente sexistas.

No creo que se trate de dejar de leer a Dahl, pero tener en cuenta los contextos de los autores ayuda a leer de manera más objetiva. Siempre es más fácil no enterarse de nada, “no conocer a tus héroes”, dijeran, pero ignorar tiene repercusiones peligrosas, como glorificar a individuos que a pesar de sus contribuciones positivas han tenido también contribuciones negativas. No existe una persona 100% “buena” o “mala”. Hay gente mala que hace cosas buenas y gente buena que hace cosas malas, y creo que reconciliar los buenos y malos aspectos de autores de nuestra niñez, por ejemplo, es un paso de crecimiento. Al menos con respecto a autores que ya no están vivos. Los autores de nuestra niñez que aún viven y dicen barbaridades que afectan a minorías fuertemente son un asunto un poco más complicado y que amerita una discusión más enfocada. Te estoy viendo a ti, Joanne.

En fin.

James and the Giant Peach es un libro entretenido. En esencia, me parece un fantástico cuento para niños, aunque hay un par de aspectos dentro de la historia que me incomodan, y muchos aspectos del autor que me incomodan también.

Roald Dahl en la webRoald Dahl en Penguin

No sé si conserve este libro. Mi novia aún debe leerlo, aunque lo más probable es que lo donemos.

UCDL#4 será La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar. O quizás The Dictionary of the Khazars, de Milorad Pavic. O tal vez Siglo de Caudillos, de Enrique Krauze. Depende de cuál termine primero.

Hiromu Arakawa. “Silver Spoon Vol. 3” – Reseña.

A grandes rasgos…

Siguiendo la historia del verano en la preparatoria agricultural Ooezo, el volumen 3 de Silver Spoon está lleno de momentos memorables en la serie.

Creo que sobre todo tenemos un poco más sobre el dilema de Hachiken sobre comer carne, pero hablaré de eso en los detalles.

En general el volumen trata sobre un par de temáticas: el primer trabajo de Hachiken, su relación con Aki Mikage y el asunto de consumir animales. Hay también un breve episodio sobre rumores que es divertido y frustrante, y como muchos otros mangas sobre la vida misma hay varios detalles sobre cultura japonesa (tanto escolar como no escolar) que son interesantes.

Al igual que el volumen 1 y 2, el volumen 3 no pierde vuelo y la historia avanza a un ritmo muy ameno. La división de los capítulos en temporadas del año me parece excelente para cuantificar la vida de Hachiken en la preparatoria, y durante la mayor parte de este libro estamos en el verano.

Algo que no he mencionado sobre las ediciones de Yen Press que me encanta es que al final del libro hay un glosario de conceptos y palabras que es muy útil, ya que la traductora (Amanda Haley) respeta mucho la forma en que Arakawa escribió la historia.

Si les ha gustado la historia hasta ahora, les gustará mucho este volumen.

Los detalles.

Mostrar spoilers

Este volumen profundiza con respecto a lo que comentaba en mi reseña anterior: El debate interno de Hachiken sobre consumir o no la carne de animales con los que tiene una interacción frecuente; su reciente cercanía con las actividades y los animales de la granja le ha hecho cuestionar muchas cosas, y por ende sus compañeros han empezado a participar en conversaciones sobre cosas que no habían considerado.

Esto es traído a la luz[efn_note]Esto es algo que Arakawa hace frecuentemente: tener a un personaje decir explícitamente la dirección de una temática en el manga para orientar al lector. En general no soy fan de esta práctica porque le quita algo de agencia al lector y demuestra un poco de inseguridad en la forma en que un autor plasma sus ideas (“¿entenderán lo que quiero decir?”), y Arakawa lo usa tanto en Silver Spoon como en Fullmetal Alchemist en repetidas ocasiones. Por suerte es muy sutil en ambos trabajos y puede pasar desapercibido, pero sigue sin ser algo que me agrade.[/efn_note] por un personaje que menciona que al ser un extranjero que entra por primera vez en el mundo de la agricultura, las perspectivas de Hachiken sacuden y fomentan el diálogo de las personas que han vivido toda su vida expuestos a situaciones como, por ejemplo, comer carne. Otro personaje señala (con razón) que dejar de comer carne no resolvería el problema de Hachiken, ya que seguiría estando en una escuela agricultural donde destasar animales es práctica frecuente y parte del currículo de enseñanza.

Y tenemos una escena en la que pasa exactamente lo que dije en la reseña anterior: “Ah, podría volverme vegetariano, pero la carne sabe tan bien que no puedo. No duraría”. Me molestaría más esto si eso fuera lo único que se habla, porque como he dicho me parece una excusa superficial que no analiza el problema, pero Hachiken y sus compañeros tienen varias discusiones sobre comer o no comer carne, sobre matar ciertos animales para comer y otros no. Incluso un personaje dice que “criar vacas para comérselas no significa que no les des amor”. Son conceptos interesantes que no comprendo del todo, en gran parte porque no me crié en una granja.

Hay incluso varias páginas con conversaciones interesantes sobre cómo funciona la química que hace que la carne tenga buen sabor, y creo que a estas alturas esa es una de las fortalezas de Silver Spoon: dar información bien investigada en un formato digerible que no interfiere con la historia. Funciona en su contexto porque, después de todo, están en una escuela, y estas conversaciones son importantes.

En pocas palabras creo que el debate interno de Hachiken está bien elaborado, y me parece interesante la decisión que toma al final. [efn_note]“¡Te sorprenderá!”[/efn_note]

Otro detalle que me llamó la atención es la ilustración de lo estrictos que pueden ser en la escuela con respecto a teñirse el pelo, usar aretes (en caso de hombres) u otras prácticas que “no son bien vistas”, obligando a un estudiante a raparse y a hacer trabajo manual al romper estas reglas.

También tenemos un breve episodio de rumores que da un asomo de los sentimientos de uno de nuestros personajes principales.

El humor de Arakawa me sigue pareciendo excelente. Tiene un muy buen timing para las bromas, y sus personajes pueden reaccionar tan exageradamente que es fácil olvidar lo serios que pueden ser también.

Una de las citas que más me gustaron fue cuando la abuela de Mikage dice algo así como “Una persona tonta se gasta su dinero en frivolidades, mientras que una persona sabia invierte en sí mismo. Puedes saber del valor de una persona por cómo gasta su dinero“. Resonó mucho conmigo, ya que tengo varios meses pensando en dinero y en cómo ahorrar, en qué invertir, etcétera, etcétera. Pero a veces las frivolidades son divertidas, creo yo.

¡Ah! También conocemos al hermano de Hachiken. Nos dan un poco más de contexto del por qué Hachiken es tan poco… amable, o más bien, tiene tan mala relación con sus padres. Me incomodaba ver que Hachiken no mantenía al tanto a sus padres de lo que hacía, o no les contestaba mensajes. Me hacía ponerme en los zapatos de su mamá, que lo mensajea y no obtiene respuesta[enf_note]Volumen 2[/enf_note], y me entró ansiedad. Pero por la breve conversación de Shingo con sus padres, vemos que hay una razón para todo esto. Me hace pensar en la discusión entre Hachiken y Komaba en el… ¿volumen 1? ¿2? En que los dos asumen cosas del otro sin saber mucho uno del otro. Ya aprenderemos más, supongo.

El volumen cierra con un capítulo bastante pesado en que le muestran a los alumnos un video de un matadero. Son varias páginas densas en las que personajes como Hachiken y Aikawa tienen que lidiar con sus batallas personales con respecto a comer/matar animales.

En general, un gran volumen. Me hizo pensar en varias cosas y disfruto mucho del humor y los dibujos de Arakawa.

Volumen 3 de Silver Spoon en Yen Press

Roberto Ampuero. “El último tango de Salvador Allende”. Reseña.

UCDL #2: “Servir de puente para que los ricos crucen el río de sus ambiciones es el destino de muchos pobres.”

El último tango de Salvador Allende es una novela (¿histórica?) escrita por Roberto Ampuero en 2011 y publicada por Plaza y Janés en 2012. Tiene como temática central el golpe de estado que tumbó al presidente chileno, Salvador Allende, del poder en septiembre de 1973.

Roberto Ampuero es un autor Chileno, nacido en Valparaíso, y durante su juventud estuvo convencido (en sus propias palabras1), de que el sistema político socialista era el futuro. Se exilió de Chile tras el golpe de estado de 1973 y fue a vivir a Alemania y a Cuba, y en este último país fue que su perspectiva política comenzó a cambiar, al ver el estado económico Cubano y pensando que no quería que Chile terminara así. Ampuero volvió a Chile en los 90’s y después vivió en EEUU como profesor unos años. Más adelante fue embajador de Chile en México. Todo esto es especialmente interesante teniendo en cuenta la temática de esta novela.

La novela tiene dos protagonistas: David Kurtz, un ex-agente de la CIA que ayudó a desestabilizar el gobierno de Allende en los 70’s, y un panadero chileno (cuyo nombre no diré porque son spoilers) que vivió durante el golpe de estado. De esta forma, la novela es contada desde dos perspectivas regionales y temporales, ya que Kurtz se encuentra en el presente, asumo algún punto de los 2000es, y el panadero vive en los 70’s.

En general me parece que la premisa del libro es interesante: Un ex-agente de la CIA que intervino en el gobierno chileno en los 70’s se ve obligado a regresar a ese país debido al último deseo de su hija moribunda, y en el camino va leyendo y traduciendo una libreta escrita por un panadero que vivió en a través de esos tiempos turbulentos en chile. Es además interesante la intención que entiendo que tiene Ampuero: de cierta forma dar otra perspectia del presidente y mártir chileno, Allende, y reconciliar de una forma u otra al protagonista extranjero con el hecho de que tanto las acciones de su gobierno como las del gobierno chileno derrocado y el que lo reemplazó fueron poco beneficiosas para el pueblo chileno.

Sin embargo, aunque no puedo decir que la novela me haya disgustado, tampoco puedo decir que me haya gustado.

Hubo varias partes que me parecieron muy interesantes, y un par de citas (como la que usé de encabezado de esta reseña) me parecieron grandiosas. Pero hubo varios aspectos que no me atraparon y que incluso afectaron mi disfrute de la novela.

Primero está el hecho de que cada vez que la perspectiva de un capítulo cambia, hay una cita de una canción. Un tango si es un capítulo desde la perspectiva del panadero, y una canción en inglés si es desde la perspectiva de Kurtz. Esto se volvió molesto muy pronto, y puede que sea un asunto de opinión personal más que otra cosa, pero me pareció innecesario. Creo que Ampuero podría haber encontrado otra manera de hacer notar en la perspectiva de quién iba a estar el capítulo.

Luego está el hecho de que la novela en general me pareció muy telenovelesca. La relación del protagonista, por ejemplo, con una mujer que lee el tarot, se me hizo algo forzada, poco natural y la aproximación tomada para consumarla me pareció algo sexista. Las conversaciones que Allende sostiene en el pasado también me parecieron muy telenovelescas. El enfoque y la relación que el autor hace de los sucesos que van ocurriendo en el pasado con los tangos tenía un potencial interesante, pero no puedo evitar sentir que fue un concepto en cierto modo desperdiciado. Y esto tal vez tiene que ver con que no soy chileno y que no tengo un amor particular por los tangos (aunque los disfruto mucho), pero no me provocó nada el enfoque tanguero. Incluso me pareció que había conversaciones que no tenían razón alguna para terminar en el tango, aunque entiendo el por qué desde la perspectiva del panadero, que ama los tangos. Esperaba que con un título como El último tango de Salvador Allende el tango fuera un poco más metafórico o mejor utilizado como alegoría, quizás.

Y es que en general creo que Ampuero estaba intentando hablar y dar muchos mensajes al lector. El mensaje con el que me quedo es uno que ya traía yo intrínseco: ningún sistema de gobierno es perfecto, y el legado de muchos gobiernos capitalistas, comunistas y socialistas es el sufrimiento de la población, así como barbaridades contra los derechos humanos. La dictadura que tomó a Chile tras el derrocamiento de Allende fue brutal y horrenda, y el papel que jugaron los EEUU en colocar a Pinochet en el poder habla pestes de la forma en que el capitalismo busca “proteger sus intereses”. Pero también la falta de atención que Allende tenía (de acuerdo con la novela) para sus conciudadanos y esa fijación con un ideal socialista a la Cuba o a la Rusia, estaba llevando a Chile a ser un desastre económico y político también.

En general creo que los puntos a favor de la novela están en su contenido histórico y en la investigación que Ampuero realizó, así como su experiencia habiendo formado parte de movimientos socialistas y haber cambiado su opinión; pero no me pareció que fuera narrativamente trascendental o particularmente fascinante.

De mis UCDL, no conservaré esta novela.

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UCDL#3 será James and the Giant Peach, de Roald Dahl.