Hiromu Arakawa. “Silver Spoon vol. 15”. Reseña.

A grandes rasgos…

Ha sido un viaje largo.

Para mí, que empecé a leer esta serie cuando fue lanzada en 2011, y que le perdí el rastro como en 2013 o 2014 hasta finales del año pasado, que vi que me acordé y la busqué, y vi que había terminado.

Para Hiromu Arakawa, que tuvo que poner la serie en pausa por uno o dos años en algún momento debido a razones personales y, yo especulo, por estar trabajando al mismo tiempo en “The Heroic Legend of Arslan“, un manga épico basado en una novela que de hecho tengo muchas ganas de leer (el manga, la novela me da igual por el momento, jaja).

Y sobre todo para Yuugo y sus amigos, que compartieron sus historias con nosotros por casi seis años de sus vidas y los vimos crecer y relacionarse y tomar decisiones que abrirán caminos y puertas.

Creo que una de las cosas para las que Hiromu Arakawa es muy buena es planear sus trabajos. Lo he dicho desde que empecé esta serie de reseñas, hace meses. Hay una sensación de cohesión y de intencionalidad muy marcada en sus trabajos, tanto en FMA como en Silver Spoon, y aunque este último volumen me deja como con una sensación agridulce, realmente aprecio la forma en que cuenta y estructura sus historias.

Al ser el último volumen se cierran muchos cabos sueltos, como ¿Qué ha estado haciendo Komaba?, o, ¿Qué se trae el papá de Yuugo? Si estas cosas son satisfactorias creo que depende más del lector, porque lo que puedo decir es que siento que Arakawa definitivamente está contenta con lo que ha hecho.

Creo en general que es una serie que vale la pena leer, sobre todo si uno disfruta de historias que combinen la comedia romántica con la vida misma y un poco de verborrea sobre temas específicos pero fascinantes como la agricultura y la ganadería. Todo eso además combinado con un excelente sentido del humor y un estilo artístico que en lo personal me agrada. Sí, hay varias temáticas y bromas con las que no he estado de acuerdo a lo largo de estos 15 volúmenes, pero no le roba demasiado a mi disfrute de la historia de Yuugo.

La recomiendo.

Ahora, sin más que añadir en los grandes rasgos, vayámonos a los detalles.

Los detalles, y pensamientos generales de la serie.

Mostrar spoiler

Es muy fácil para mí molestarme con personajes como Ookawa o Tokiwa, uno que abusa de la forma de ser de Yuugo (y de todo el mundo, en realidad), y el otro que no aprende y sólo esparce rumores a más no poder; pero creo que es justo molestarse también con el mismo Yuugo, que uno pensaría que habría adquirido un poco más de confianza en sí mismo para no caer en los juegos de ninguna de las personas que abusan de su nobleza[efn_note]Fue sin querer queriendo[/efn_note]. Me parece que seguir cayendo en esos juegos sí respeta su caracterización, y quizás está mal de mí esperar un crecimiento más absoluto de un adolescente, pero no puedo evitarlo a veces. Sólo me queda considerar que, en muchas ocasiones y a pesar de que tratemos de que no sea de esta manera, uno puede determinar la forma en que quiere y espera ser tratado. Si uno elige no poner límites saludables (y hay razones válidas para temer hacerlo), es cosa de uno tanto como de los que abusan.

Me agrada que en este volumen Yuugo tiene una charla uno a uno con su padre, quien se nos revela que tiene la misma pasión e interés por estudiar cosas relacionadas con su familia. Ya se nos han ido dando pistas que esa actitud de ojéis que tiene es su personalidad, pero que en el fondo realmente se interesa por entender y apoyar a su hijo. Como menciona en algún volumen (¿13?), él “responde seriedad con seriedad”[efn_note]“Seriedad” no es un equivalente real de “earnestness”. ¿Tal vez “sinceridad”? ¿”exaltación”? No estoy seguro, tal vez una mezcla de todas las anteriores. Senceltación.[/efn_note]. Quiere que sus hijos le demuestren que se van a tomar lo que hacen en serio antes de que él decida apoyarlos al 100%.

Creo que es una exigencia hasta cierto punto válida, sin embargo creo también que tiene una fuerte falla de comunicación que quizás es parte de las expectativas culturales de un padre de familia, y más allá de eso, de las expectativas con las que él mismo haya crecido. Esto fue lo que provocó, después de todo, que Yuugo huyera de casa y se enrolara en la preparatoria Ooezo. Lo mejor creo es cuando los papás de Yuugo van a ver su competencia en el volumen 14 y el papá decide no decirle nada porque sabe que va a decirle que pudo haberlo hecho mejor. Está orgulloso de su hijo, pero su naturaleza es esperar más. Es algo triste pensar que quizás no sabe cómo cerrar esta distancia y prefiere seguir siendo como es.

También se nos da a entender que es algo inocente este señor, creyéndole a Tokiwa los rumores que le cuenta y que terminan creando más problemas y malentendidos para Yuugo. Me dio mucha risa la interacción del papá de Yuugo con la familia de Tokiwa; realmente tiene una sonrisa espeluznante. Y parece también ser muy dedicado en lo que le interesa, aprendiendo lo más posible sobre el negocio de su hijo e intentando entender cómo ser mejor abuelo (aunque esto está en las viñetas de las páginas extras).

Shingo y Alexandra me parece que tuvieron su “final feliz” desde el volumen pasado, ya casados y con una hija, y me agrada que ahora Shingo sea un padre responsable (dentro de lo que cabe). Creo que ser tutor es lo mejor que pudo haber decidido ser, y el hecho de que Alexandra le ayude a manejar un restaurante de Ramen pero sin dejarlo cocinar, y en lugar de eso contratando a Beppu, es fantástico.

La mamá de Yuugo creo que está falta de protagonismo en los últimos volúmenes. Me cayó bien al principio de la serie, aunque sostengo mi opinión de que tal vez es demasiado sumisa, pero en estos últimos libros como que tomó un segundo plano muy lejano mientras que la autora exploraba la relación del papá con Yuugo, y su personalidad.

Los papás y la familia de Mikage son interesantes. Me agrada que su abuelo pueda seguir haciendo cosas gracias al negocio de Yuugo y Ookawa. La mamá de Aki y su abuela siento que también tomaron un segundo plano, y su papá sigue siendo demasiado sobreprotector. Estas bromas de la sobreprotección me divirtieron mucho al principio, pero honestamente para el final del volumen 14 Yuugo ha más que demostrado que es merecedor del cariño de Aki (en mi opinión), y que Aki puede decidir por su cuenta con quién estar o no. El papá simplemente nunca aprobará a nadie. De todos modos, demasiado caricaturesco, y me dejó de dar risa hacia el final. Me puso muy triste que se muriera la bisabuela.

Me da gusto que Aikawa lograra entrar a la universidad que quería después de todo. Me sorprendió que Tokiwa se casara y tuviera dos hijos. Me habría gustado ver a Yoshino triunfar con su fábrica de quesos. Es un personaje que me cae muy bien y que creo que tuvo muy mala racha los últimos capítulos.

Me gustó mucho volver a ver a Komaba y enterarme finalmente de lo que estaba haciendo. Me sorprendió que lo que hubiera estado estudiando con Shingo y Alexandra fuera ruso, y que se fuera a vivir y a tener una granja en Rusia. Muy interesante ese desarrollo; sobre todo porque la influencia que Yuugo tuvo en él, a pesar de sólo haber convivido durante 3/4 del primer año de prepa juntos, es palpable. Incluso lo dejaron de ver todos por dos años. Qué duro. Pero ver a Yuugo reunirse con él en el último capítulo y que Komaba lo convenciera de tener cerdos en Rusia se me hizo genial. Sobre todo porque también pudimos ver finalmente lo que Yuugo quería hacer: apoyar a todo el mundo en lo que pudiera. Es un bonito mensaje, creo.

Aki me dio gusto que estuviera en la universidad, presuntamente triunfando, y que ella y Yuugo estén enamorados y posiblemente se casen (es casi seguro, aunque la respuesta a esto se queda abierta al final de la serie), pero sentí que tanto ella como su relación con Yuugo tomaron un poco un segundo plano después de que hicieran oficial su noviazgo. Me costó trabajo reconciliarme con el hecho de que el amor entre Yuugo y Aki no es el punto de la serie, a pesar de que fue mucho muy prominente desde el principio, y que esa fue la razón por la que Arakawa decidió poner esa parte de la historia en segundo plano al final, al grado que no vemos a Yuugo y a Aki juntos para nada en el último capítulo. Supongo que soy un romántico en el fondo y que me sentí muy inmerso en su relación. No me bastaba con verla triunfar; me habría gustado ver que se casaran y que Aki trabajara con caballos como quería y que Yuugo triunfara con su negocio (está implícito que son felices para siempre y que todo marcha bien, y en mi cabeza eso es lo que pasa, pero me habría gustado verlo, jaja).

Silver Spoon es, después de todo, la historia de Yuugo Hachiken, y de cómo asustado y quemado de ser un estudiante modelo que no sabe cómo comportarse alrededor de otras personas ni sabe que esperar de si mismo, crece rodeado de buenas personas en un ambiente brutalmente diferente a lo que está acostumbrado, hasta encontrar su propósito, su llamado en la vida. Y todo esto nace de sus decisiones, buenas y malas, y de encararlas y salir adelante a partir de ellas. Y me parece que es un muy bonito mensaje para dejarle a los lectores de la historia al final de la misma.

Sí, hay cosas que no me agradan. Sexismo sutil, bromas innecesarias sobre gente gorda, gente ojete que no ve repercusiones por sus acciones. Pero en general la serie es muy sólida y la disfruté mucho. Espero que si han estado leyendo junto conmigo las últimas 30 semanas, puedan comentarme lo que han pensado de esta serie de Hiromu Arakawa, que es definitivamente uno de los manga que más me gustan.

Gracias por estar.

Vol. 15 en YenPress